La congresista estadounidense rechaza las condiciones de Israel para visitar a su abuela

Rashida Tlaib. /Brendan Smialowski (AFP)
Rashida Tlaib. / Brendan Smialowski (AFP)

Tlaib critica que el país le impone requisitos «opresivos», después de que se aprobara su visita por motivos «humanitarios»

MIKEL AYESTARANCorresponsal en Jerusalén (Israel)

Muftiyah Tlaib se quedará sin ver a su nieta, la congresista estadounidense Rashida Tlaib, que finalmente no aceptó las condiciones impuestas por Israel para viajar al país y cruzar a los territorios ocupados. El Estado judío decidió el jueves prohibir la entrada de esta legisladora de origen palestino y la de Ilhan Omar, congresista demócrata, musulmana y con raíces somalíes. Un veto que el ministro de Interior, Aryeh Dery, levantó de forma parcial el viernes por la mañana tras recibir una carta de Rashida en la que pedía permiso para viajar a la aldea de Beit Ur Al-Fauqa para ver a su abuela, de 90 años.

Dery dio luz verde a su entrada, «por motivos humanitarios», pero a condición de que no realizara ninguna actividad política. Cuando parecía que la congresista iba a poder hacer el viaje, recurrió a Twitter para anunciar que «he decidido que visitar a mi abuela bajo estas condiciones opresivas iría en contra de todo aquello en lo que creo: la lucha contra el racismo, la opresión y la injusticia».

«No puedo permitir que el Estado de Israel se tome esto a la ligera humillándome y usando mi amor por mi sity (abuela) para doblegarme a sus políticas opresivas y racistas», añadió la legisladora, a quien le llovieron las críticas desde el lado palestino cuando se conoció que había escrito una petición al ministerio de Interior en la que pedía permiso para ver a su abuela a cambio de su silencio. «Es decepcionante que caiga en esta trampa y acepte degradarse y arrastrase. Debía haber actuado con más dignidad y orgullo», le recriminó en las redes social la analista política de Ramala, Nour Odeh, quien le recordó que «una de las partes clave de la resistencia palestina es rechazar este sistema racista».

El ministro de Interior israelí aseguró que tras recibir la misiva de la congresista «aprobé su entrada por motivos humanitarios, pero todo ha resultado ser una provocación para dejar en mal lugar a Israel. Su odio por Israel supera al amor que siente por su abuela».

Mensaje de Trump

El veto israelí a la entrada de las dos primeras congresistas musulmanas de la historia de Estados Unidos se produjo horas después de que Donald Trump escribiera un tuit en el que advertía que «Israel mostraría una gran debilidad si permitiera la visita de las representantes Omar y Tlaib. Odian a Israel y a todo el pueblo judío, y no hay nada que pueda decirse o hacerse para que cambien de opinión». Las palabras del presidente fueron órdenes para su aliado Benjamín Netanyahu quien recordó la vinculación de estas políticas con el movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS, por sus siglas en inglés).

Desde 2017 hay una ley en vigor por la que se puede impedir la entrada a Israel a quienes respalden esta campaña de boicot y ese fue el argumento esgrimido por las autoridades para defender un veto que no ha gustado ni al lobby pro-israelí estadounidense AIPAC. A falta de apenas cuatro semanas para las elecciones, Netanyahu gana puntos ante el electorado más ultranacionalista con este tipo de decisiones.