Alemania impulsa una ley para llenar con inmigrantes un millón de empleos vacantes

Un grupo de migrantes en la frontera de Grecia. /AFP
Un grupo de migrantes en la frontera de Grecia. / AFP

El Gobierno de Merkel quiere atraer a técnicos cualificados de fuera de la UE, lo que haría crecer su PIB entre medio y un punto más cada año

JUAN CARLOS BARRENACorresponsal en Berlín (Alemania)

Después de treinta años de debates y discusiones en Alemania, el Consejo de Ministros bajo la dirección de la canciller federal, Angela Merkel, aprobó este miércoles el proyecto para la Ley de inmigración de mano de obra especializada, que facilitará el acceso al mercado laboral de este país de técnicos cualificados sin titulación universitaria procedentes de países ajenos a la Unión Europea. Más de un millón de empleos para especialistas, desde cuidadores en geriátricos a instaladores de sistemas de calefacción, se encuentran actualmente vacantes y sin perspectivas de que puedan ser cubiertos por ciudadanos de este país o de la Unión Europea.

La crisis demográfica que afronta la economía más rica del Viejo Continente no ha hecho sino comenzar y la gran coalición de conservadores y socialdemócratas ha decidido finalmente regular la inmigración de manera similar a otros países que dependen de la mano de obra foránea como Australia y Canadá. En su última reunión del año, el Gabinete ministerial aprobó además otro proyecto de ley para la concesión de permisos de residencia y trabajo indefinidos a extranjeros que viven en Alemania en régimen de tolerados, en su mayoría después de haber visto rechazada su petición de asilo, pero que cuentan ya con un empleo fijo o cursan estudios de formación profesional con perspectivas de obtener a su término un contrato de trabajo.

Se trata de personas que viven bajo la amenaza permanente de ser expulsados y repatriados en cualquier momento pese a su independencia económica y a cotizar a la Seguridad Social y el fisco germanos. «En el fondo se trata de no deportar a la gente equivocada», dijo el ministro federal de Trabajo, el socialdemócrata Hubertus Heil, mientras el titular de Interior y líder de los socialcristianos bávaros, Horst Seehofer, comentó que los proyectos de ley, que deben ser sancionados aún por el Bundestag, ayudarán a controlar la inmigración ilegal.

Por su parte, el tercer responsable de la elaboración de los proyectos de ley y ministro de Economia, el cristianodemócrata Peter Altmaier, habló de un «día histórico para Alemania» tras superar tres décadas de discusión para llevar adelante la iniciativa y aseguró que el PIB podría crecer suplementariamente entre medio y un punto más anualmente si los puestos de trabajo dejan de estar vacantes por la falta de mano de obra especializada.

Heil subrayó en ese sentido que la falta de especialistas «paraliza actualmente el crecimiento» en algunas regiones y sectores industriales en Alemania. El proyecto de ley contempla, entre otros supuestos, que quienes cuenten con una formación profesional acreditada y conocimientos suficientes de alemán dispondrán de un plazo de hasta seis meses para buscar personalmente trabajo en este país, aunque deberán correr con los costes de su propia manutención durante ese tiempo. Los mismos requisitos son válidos para jóvenes procedentes de países ajenos a la UE que quieran obtener una plaza de formación profesional dual. Los sueldos que pagan las empresas alemanas a los aprendices son suficientes posteriormente para cubrir los gastos de vivienda y manutención.

Durante dos años

La Ley de inmigración de mano de obra especializada entrará en vigor previsiblemente el 1 de enero de 2020 y será válida hasta el 1 de junio de 2022. A la vista de los resultados que se obtengan, quedará en manos del próximo Gobierno prorrogarla, ampliarla o abolirla. Seehofer subrayó que los conservadores han sido siempre reticentes a una ley de inmigración y reconoció que «hace tres años habría sido impensable», mientras su colega de Trabajo comentó que el proyecto de ley «no tiene como fin disuadir, sino invitar».

Muy positiva fue la reacción de la patronal y las asociaciones empresariales. Una encuesta de las Cámaras Alemanas de Industria y Comercio (DIHK) revela que más de la mitad de las firmas germanas son partidarias de una fuerte inmigración cualificada de fuera de la UE y el 80% de las que tienen vacantes de empleo a largo plazo no dudarían en contratar a un especialista no europeo.