Alemania necesitará en las próximas cuatro décadas 260.000 inmigrantes cada año

Dos empleados trabajan en una fábrica de automóviles alemana. /AFP
Dos empleados trabajan en una fábrica de automóviles alemana. / AFP

Un análisis desvela la urgencia de personal#cualificado procedente del exterior para paliar la crisis demográfica que padece el país germano

JUAN CARLOS BARRENABerlín (Alemania)

El mercado laboral alemán necesita a medio y largo plazo, durante los próximos 40 años, el refuerzo de no menos de 260.000 inmigrantes cualificados anuales para que la poderosa industria local mantenga sus niveles operativos actuales y el país conserve su bienestar. La crisis demográfica por el envejecimiento de la población conducirá inevitablemente a la pérdida de una fuerza laboral de 16 millones de personas, prácticamente uno de cada tres trabajadores en la actualidad, hasta el año 2060, según un estudio publicado ayer por la Fundación Bertelsmann.

Los responsables del análisis subrayan que a la hora de realizarlo han tenido en cuenta un ligero aumento de la natalidad y una prolongación del periodo laboral real de hombres y mujeres. «Aunque hombres y mujeres trabajen en igual medida y se introduzca en Alemania la jubilación a los 70 años, la demanda de mano de obra no se podría cubrir con la población nacional», subrayan los miembros del Instituto de Investigaciones Profesionales y del Mercado Laboral (IAB) de la Escuela Superior de Coburgo, a los que la Fundación Bertelsmann encargó el estudio.

La investigación especifica que hasta 2060 Alemania necesitará recibir anualmente de media 146.000 inmigrantes de terceros países y unos 114.000 de Estados miembros de la Unión Europea para compensar el retroceso demográfico de la oferta de mano de obra «hasta unos límites soportables para la economía». Además subraya que la inmigración procedente de otros países comunitarios se ha reducido apreciablemente en los últimos años, hasta unas 250.000 personas en 2017, y continuará haciéndolo progresivamente en el futuro.

Detrás de ese fenómeno está que los demás países de la UE se ven o verán acuciados por los mismos problemas que Alemania, al sufrir igualmente un retroceso de su natalidad. El estudio subraya en ese sentido que la potencia económica y la calidad de vida se irán equiparando en el futuro entre los 28 -27 si Gran Bretaña abandona definitivamente la Unión- lo que hará remitir apreciablemente el interés de los ciudadanos europeos por buscar trabajo en Alemania.

Por ese motivo, los expertos del IAB calculan que hasta 2035 el mercado laboral germano demandará anualmente el refuerzo de unos 98.000 inmigrantes no comunitarios, número que aumentará a 170.000 entre 2036 y 2050 y a unos 200.000 entre ese último año y 2060. «Actualmente llega a Alemania muy poca mano de obra especializada procedente de terceros países», señaló Jörg Dräger, miembro de la dirección de la Fundación Bertelsmann. Destacó que actualmente los inmigrantes ocupan con frecuencia empleos auxiliares y que las contrataciones de especialistas titulados son todavía insuficientes.

«Dos perdedores»

De 60.000 inmigrantes procedentes de terceros países que accedieron al mercado laboral germano en 2017 unos 23.000 carecían de formación profesional. «Hay mucho por hacer en lo que se refiere a la cualificación de los migrantes», señalan los autores del estudio, quienes advierten de que la llegada de mano de obra que no cuadra con los empleos vacantes «produce dos perdedores»: ni las empresas ni los interesados se benefician de ese tipo de inmigración.

Los analistas consideran también que la digitalización de la industria no conducirá a un retroceso, sino todo lo contrario, a un aumento de la demanda de mano de obra, pero muy cualificada de técnicos, maestros industriales y licenciados. En todo caso, la Fundación Bertelsmann estima que la inmigración debe ser ordenada y dirigida por las autoridades. Asimismo, celebra el proyecto de ley que el Gobierno federal presentó poco antes de Navidad y que aún debe ser debatido y aprobado por el Bundestag, el Parlamento federal.

«La ley de inmigración debe ser aprobada con urgencia», subrayó Dräger, quien valoró positivamente que contemple dar facilidades para la llegada de técnicos medios. Pero también advirtió de que «la migración y la integración son un tarea que incumbe a toda la sociedad». La ley por sí sola no basta, dijo el miembro de la dirección de la Fundación Bertelesmann. A su juicio, sin una permanente cultura de bienvenida y una oferta atractiva de integración será imposible hacer frente a la falta de mano de obra especializada.