Salvini quiere los centros para inmigrantes al sur de Libia

Salvini junto a Abdulsalam Ashour./Afp
Salvini junto a Abdulsalam Ashour. / Afp

En un viaje relámpago a Trípoli, el líder de la Liga niega que los indocumentados sufran torturas y acusa a las ONG de ser «cómplices de los traficantes»

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

El domingo hubo baile en la playa de Pozzallo, un pueblo de la punta más meridional de Sicilia. Con el bañador puesto, la música a tope y el agua hasta las rodillas, los bañistas se pusieron a quemar calorías haciendo ejercicio. Lo pasaban en grande mientras a lo lejos, a unas tres millas de la costa, se divisaba la silueta de un barco. Era el carguero danés 'Alexander Maersk', que lleva desde el pasado viernes con el ancla echada a la espera de que alguien le diga dónde podrá desembarcar a los 110 inmigrantes que socorrió cuando navegaba por el Mediterráneo Central. En la misma situación está la nave de la ONG alemana 'Lifeline', que tiene a más de 200 indocumentados a bordo y que, según Matteo Salvini, ministro del Interior italiano, haría bien en llevárselos hasta Marsella para darle así la oportunidad al presidente francés, Emmanuel Macron, de demostrar esa solidaridad que le afea a Italia por cerrar sus puertos a los barcos de las ONG que operan en el Canal de Sicilia.

Salvini se reafirmó en esta posición tras su vuelta de Libia, donde realizó este lunes un viaje relámpago para analizar la situación migratoria con el viceprimer ministro del país norteafricano, Ahmed Maitig, miembro del Ejecutivo sostenido por Naciones Unidas para tratar de superar el caos y la desaparición del Estado libio tras la caída del régimen de Muamar el Gadafi en 2011. «Hemos propuesto centros de acogida colocados en la frontera del sur de Libia para evitar que Trípoli se convierta en un embudo como es Italia», dijo el ministro del Interior italiano, que se manifestó contrario a la propuesta barajada en la 'minicumbre' europea del domingo de instalar esos centros en Italia o España. Salvini no mostró preocupación alguna por la situación de los indocumentados en el país norteafricano, donde se cometen abusos de todo tipo, y explicó que había visitado un campo de acogida «de vanguardia» aún en construcción. «Hay que desmontar la retórica según la cual en Libia se tortura y no se respetan los derechos humanos», dijo.

Salvini dijo estar encantado de que la Guardia Costera libia, con barcos entregados por las autoridades italianas, devuelva al país a los inmigrantes que parten de sus costas, como ocurrió el domingo con alrededor de un millar de indocumentados. «Haremos todo lo posible para que Libia se ocupe de todo en su territorio, también marítimo, bloqueando la invasión de las ONG que pretenden sustituir a los Gobiernos y ayudar a los traficantes», dijo el líder de la Liga criminalizando una vez más a estas organizaciones. A su vuelta a Roma insistió en que «son cómplices de los traficantes», aunque les concedió el beneficio de la duda. «No se si lo hacen conscientemente».

Durante el Consejo Europeo del próximo jueves, Italia insistirá en que es necesario reforzar las fronteras al sur de Libia para evitar que los extranjeros entren ilegalmente en su territorio. También propondrá la celebración de una conferencia en el país norteafricano en septiembre sobre inmigración.

Debacle de la izquierda en las municipales

La izquierda italiana ha perdido el centro del país. Las regiones de Toscana y Emilia-Romaña han dejado de ser el 'corazón rojo' de Italia, como quedó demostrado en la segunda vuelta de las elecciones municipales celebradas este lunes en 75 ayuntamientos y en las que había tres millones de ciudadanos llamados a las urnas. Los comicios muestran el auge de la coalición de derechas formada por la Liga, Forza Italia y Hermanos de Italia, cuyos candidatos consiguen victorias en plazas tradicionales de la izquierda como Siena, Massa o Pisa. En esta última ciudad el nuevo alcalde, el 'leguista' Michele Conti, explicaba la victoria por el ansia de «seguridad» de la población. Las elecciones municipales suponen una debacle para el Partido Democrático (PD), la principal fuerza política del centroizquierda, que pasa de controlar 17 ayuntamientos a sólo 5. Con este panorama no extraña que Carlo Calenda, exministro y miembro del PD, tema que su formación acabe en «la irrelevancia». Al Movimiento 5 Estrellas, socio de la Liga en la coalición de Gobierno, no le fue mal al conquistar dos ciudades importantes como Imola y Avellino. Matteo Salvini, líder de la Liga, celebró la «victoria histórica» en las municipales que confirma lo que anuncian los sondeos: su partido es ya el primero en intención de voto.

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