Alemania se despierta exultante tras la cuarta corona mundial

Aficionados alemanes celebran el cuarto título mundial de su selección. /
Aficionados alemanes celebran el cuarto título mundial de su selección.

La final, con 34,65 millones de espectadores, fue el evento más visto en la historia de Alemania

COLPISA / AFPberlín

Alemania se despertó eufórica este lunes después de una noche de fuegos artificiales, petardos y fiesta desenfrenada en honor a la cuarta corona mundial conquistada por la 'Mannschaft' en la final del Maracaná contra la Argentina de Leo Messi, por 1-0 en el descuento.

La prensa se mostraba exultante, con entusiasmo particular por Mario Götze, el autor del tanto de la victoria. "Campeones del mundo", "Es verdad", "Son los más grandes", se leía en los titulares de los principales diarios. "¡Qué partido, qué combate, qué drama", resumió el diario Die Welt.

El diario Bild, el más leído de Europa, titulaba "Alabado sea Götze", jugando con la proximidad fonética del apellido del jugador con la palabra "gott", dios en alemán.

En Berlín, más de 250.000 personas vestidas con los colores nacionales (negro, rojo y oro) delante de la Puerta de Brandenburgo estallaron de alegría con el gol de Götze, un joven delantero de 22 años, y de nuevo siete minutos más tarde para festejar la victoria definitiva. Aplausos y el tema "We are the champions" del grupo Queen lanzó la fiesta que calentó el corazón de los hinchas que habían sufrido por el dramático partido y las bajas temperaturas de la noche germana.

Muchos hinchas habían elegido verlo en sus casas, lo que se tradujo en un récord histórico de audiencia de 34,65 millones de telespectadores, siendo el acontecimiento más observado de la historia en Alemania. Tuvo el 86,3% de participación de mercado para la primera cadena pública germana ARD, superando las cifras ya altísimas de semifinales (32,57 millones para el Alemania-Brasil).

Para Alemania es la primera corona mundial desde la reunificación en el otoño boreal de 1990. El martes, se espera que más de 400.000 personas reciban a sus héroes en el mismo lugar, símbolo de la Alemania reunificada.

Toda Copa del Mundo tiene su héroe particular, y el de esta edición 2014 en Brasil se llama Mario Götze. El jugador del Bayern Múnich debía desempeñar un papel de liderazgo técnico en el centro del campo, pero con su juego decepcionante al comienzo del Mundial perdió su plaza de titular en octavos de final.

Con la final en el estadio del Maracaná, su historia personal se ha convertido en un cuento de hadas. Götze fue lo que los ingleses denominan un "super-sub", un "supersuplente". El mediocampista del Bayern entró en el terreno de juego en el minuto 88, y en la segunda parte de la prórroga envió a la gloria a la 'Mannschaft', con su gol de tiro cruzado en el minuto 113, después de un control con el pecho. Por siete minutos le evitaba a Alemania la lotería de la tanda de penaltis, en la ciudad conocida por el Cristo Redentor.

La gigantesca estatua, iluminada con los colores de Alemania después del pitido final, parece haber estado ahí para saludar a Mario Götze. Privados de "su final", los hinchas brasileños que reservaron su entrada para la final en Rio de Janeiro se vengaron de la presidenta Dilma Rousseff, abucheada en el momento de entregar la copa dorada a los vencedores.

En todo Brasil, los hinchas de la 'Seleçao' celebraron con petardos y fuegos artificiales la derrota de su gran rival argentino. Pero después de un mes al ritmo del mundial, el país vuelve este lunes a la realidad. A nivel deportivo, muchos piden una reforma de las estructuras del fútbol brasileño.

De entrada, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) ha decidido no prolongar el contrato del seleccionador nacional, Luiz Felipe Scolari, después de la derrota por 3-0 contra Holanda el sábado en el partido por el tercer puesto.

La prensa brasileña pidió la cabeza de Scolari después de esta segunda humillación, consecutiva al histórico 7-1 que Alemania le infligió a la 'Canarinha' el martes en semifinales, la peor derrota de Brasil en su historia futbolística, en lo que ya se conoce como el 'Mineirazo'.

A nivel social, el gigante sudamericano de 200 millones de habitantes volverá a sus preocupaciones cotidianas: bajo crecimiento económico, inflación, campaña electoral para la presidencial de octubre, deficiencias en transportes públicos y hospitales, corrupción, inseguridad y burocracia endémica.

La fiesta del 'futebol' ha terminado. La próxima cita, en Rusia 2018.

 

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