Miedo y rabia en el barrio de la última niña raptada por el pederasta en Madrid

Lugar cercano al barrio de Hortaleza donde fue encontrada la niña. /
Lugar cercano al barrio de Hortaleza donde fue encontrada la niña.

La Policía continúa volcada en la búsqueda del hombre que, tras apresar a la pequeña en el parque de Hortaleza, la liberó casi dos horas más tarde en un descampado cercano a la M-40 de la zona de Canillejas

EFEMADRID

"En el barrio la gente tiene mucho miedo", confiesa Rufino, dueño del quiosco situado en las proximidades del parque infantil del distrito de Hortaleza donde un pederasta raptó durante algo más de una hora a una niña el viernes, lo que ha infundido a los vecinos una mezcla de temor, preocupación y rabia.

Y no es para menos, ya que este hombre puede ser el mismo -según investiga la Policía- que ya abusó de dos niñas en abril y en junio en el cercano distrito de Ciudad Lineal. También se sospecha que pudo raptar a otra menor en 2013 y que protagonizó una intentona similar antes del rapto de abril de este año.

noticias relacionadas

El parque de la calle Torquemada del distrito de Hortaleza en el que se produjo el secuestro del viernes forma parte de una zona privada, propiedad de una mancomunidad de edificios residenciales. A la entrada hay un cartel que advierte de que se trata de un espacio privado pero solo una pequeña puerta, abierta en todo momento, sirve de obstáculo para cualquier viandante.

Llama la atención de los vecinos que el rapto se haya producido aquí, ya que el residencial linda con los muros de la comisaría de Hortaleza, desde donde el goteo de coches de policía es constante. Además la urbanización cuenta con dos vigilantes que velan por la seguridad de sus zonas comunes a diario acompañados por dos perros.

Confusión

Sin embargo, el miedo del que habla Rufino, que desde su quiosco observa lo que ocurre en el parque gracias a que la calle está en cuesta, se percibe rápidamente. En la mañana de hoy solo un padre ha salido a jugar con su hijo a la zona de recreo de la urbanización, donde se encuentran los columpios.

A pesar de que los vecinos no pueden confirmar a ciencia cierta que es en ese parque en el que se produjo el rapto -ninguno lo vio-, las conversaciones en los corrillos señalan hacia él. "Está todo muy confuso", suscribe Rafa, el camarero del bar El Artesano, ubicado justo enfrente, mientras departe con otras vecinas que confiesan, como tantas otras, no haber visto "nada raro" allí durante estos días.

El vecindario es plenamente conocedor del caso. Algunos se han enterado a través de la prensa y otros en conversaciones en parques y rellanos, la mayoría de ellos extrañados de que haya ocurrido algo así allí. "Vivimos en un barrio muy tranquilo, de gente normal", indican Encarnación y Jaime, un matrimonio que, como el resto de entrevistados, cree que el pederasta que actuó allí el viernes es el mismo de Ciudad Lineal. Ambos han mostrado su sorpresa por el hecho de que "se haya alejado un poco de su zona".

Intranquilidad

Como es normal, la intranquilidad se ha apoderado de todos los vecinos que son padres de niños pequeños, como David, quien había salido a pasear a su hija, que aún va en carrito. David, que no esconde su preocupación, teme que el pederasta "vuelva a aparecer por el barrio", pese a la alta vigilancia policial que allí existe.

Un poco más mayor que la hija de David era la nieta de Juan, que paseaba a su perro bajo la atenta mirada de su abuelo, quien también conocía la noticia pero no terminaba de creérsela. "Joder, parece que ahora ni se va a poder salir de casa", ha lamentado el vecino, quien echa un falta "más rapidez" policial a la hora de arrestar al pederasta.

Testimonios como estos abundan estos días en el barrio, donde también asoma la rabia al ver que el pederasta actúa contra los más pequeños e indefensos. María Luisa, una vecina "de toda la vida", ha ejercido como portavoz del sentir del barrio al afirmar: "A ver si lo cogen ya, porque no tiene nombre lo de hacer daño a los niños".

La Policía continúa volcada en la búsqueda del pederasta que, tras raptar a la niña en el parque de Hortaleza, la liberó casi dos horas más tarde en un descampado cercano a la M-40 de la zona de Canillejas, según las primeras investigaciones sin llevarla a ningún piso para abusar de ella y sin ducharla a continuación, como el pederasta que se busca había hecho en los otros casos. La niña, de nacionalidad española y ascendencia dominicana, fue raptada cuando estaba con sus abuelos y fue hallada menos aturdida que las que fueron raptadas en abril y junio, según fuentes de la investigación.