Quince turistas denuncian que fueron drogados y estafados en dos clubes

Uno de los locales de alterne investigados. /
Uno de los locales de alterne investigados.

Las víctimas quedaron inconscientes tras beber un chupito por invitación de la casa y les desvalijaron las cuentas bancarias con cargos en sus tarjetas

JAVIER MARTÍNEZ VALENCIA

Aceptan y beben un chupito por invitación del club de alterne, quedan semiinconscientes durante varias horas y a la mañana siguiente descubren que su cuenta corriente ha sido desvalijada. Una quincena de turistas han presentado denuncias contra dos establecimientos de Valencia, cuyo propietario es el mismo individuo, después de que estos locales nocturnos realizaran varios cargos, presuntamente sin el consentimiento de las víctimas, con la tarjeta de crédito que utilizó el cliente para pagar la primera consumición o servicio sexual.

Desde el 9 de abril de 2013, cuando un ciudadano alemán presentó la primera denuncia ante la Policía Nacional, hasta el pasado 10 de enero, el día que resultó herido grave un turista canadiense al caer desde un tercer piso -tras ser estafado supuestamente en uno de estos establecimientos-, los relatos de las víctimas se repiten.

Stephen M. denunció varios movimientos bancarios no consentidos en el club Lautrec por valor de 11.619 dólares australianos (8.100 euros), según las diligencias judiciales. Días después, un turista polaco declaró que habían realizado cargos con su tarjeta de crédito de forma fraudulenta en el mismo local. La cantidad de dinero presuntamente estafada en esta ocasión ascendió a 2.972 euros, según la denuncia presentada en el Juzgado de Instrucción número 5 de Valencia.

En abril también de 2013, un ciudadano de Reino Unido acudió a la comisaría de Ruzafa para denunciar el hurto de su tarjeta de crédito en el club Cotton y otros dos movimientos bancarios no consentidos. En este establecimiento estafaron 6.000 euros presuntamente a otros cuatro turistas de nacionalidad británica, búlgara y canadiense en diferentes fechas del verano de 2.013, según informaron fuentes jurídicas. Todas las víctimas reconocieron que habían tomado chupitos en algunos de estos locales, los clubes nocturnos Cotton o Lautrec, aunque declararon que no autorizaron los cargos en sus tarjetas. A varios de ellos también les robaron sus móviles y dinero de sus carteras.

Tras esta oleada de denuncias, la Policía Nacional registró los dos establecimientos y detuvo a seis personas, entre las que se encontraban el propietario de los dos locales, dos porteros y tres mujeres que ejercían la prostitución. Sin embargo, horas después, los implicados quedaron en libertad, abrieron otra vez los dos negocios y volvieron a las andadas. Prueba de ello fue el goteo de denuncias posteriores que han llegado a varios juzgados de Valencia. En una de ellas, un turista de Nueva Zelanda declaró que le estafaron 2.100 euros en una sola noche, pero la víctima apenas pudo aportar datos porque perdió la conciencia después de ingerir dos chupitos en el club Cotton. Dos bellas mujeres le sirvieron la bebida.

Además, el Juzgado de Instrucción número 21 de Valencia investiga otra denuncia que presentó una prostituta contra el dueño de los dos locales de alterne y uno de los encargados. La mujer aseveró que los dos individuos obligaban a las empleadas de los establecimientos a sustraer dinero y objetos de valor a los clientes. También declaró que fue coaccionada para usar sustancias que adormecían a los turistas, y reveló el presunto tráfico de drogas en el interior del club. Según la prostituta, el propietario del negocio y el encargado ofrecían y vendían cocaína, presuntamente, a los hombres extranjeros que contrataban los servicios sexuales de las chicas. Las mismas fuentes jurídicas señalaron que la mujer denunciante tiene ahora la condición de testigo protegido.

El club Cotton ha sido investigado otra vez en los últimos días tras la denuncia que presentó un turista canadiense por una estafa de 16.300 euros con el supuesto uso fraudulento de su tarjeta de crédito en este local, donde habría estado en una habitación con tres prostitutas. Horas después, la víctima regresó y escaló por la fachada de un edifico hasta la cuarta planta, donde estuvo unos segundos con los pies colgando. Luego comenzó a descender por una tubería y cayó al vacío tras resbalar a la altura del tercer piso. El hombre sufrió fracturas en las dos piernas. Antes de la caída, dio un billete de 500 euros a un indigente.