Madina capitanea el malestar en el PSOE por el contenido del pacto antiyihadista

Eduardo Madina, en una imagen de archivo. /
Eduardo Madina, en una imagen de archivo.

El diputado vasco interviene por primera vez en una reunión del grupo parlamentario desde que perdió el congreso de julio para reprochar el "aval" a la prisión permanente

PAULA DE LAS HERASMadrid

No es el hecho de que se haya firmado un pacto con el Gobierno. El terrorismo es considerado un tema suficientemente grave como para que todos los socialistas consideren que su combate debe ser un asunto de Estado. Pero tampoco era ningún secreto que la aceptación implícita de la prisión permanente revisable, como máxima pena recogida en el Código Penal en tanto gobierne el PP, era un precio difícil de asumir para muchos socialistas. Y ese malestar se ha evidenciado este mediodía en la reunión del grupo parlamentario, singularmente, en la intervención del diputado vasco Eduardo Madina.

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El que fuera rival de Pedro Sánchez en la carrera por liderar la formación el pasado mes de julio no había intervenido en ningún órgano interno desde que fue derrotado gracias al empuje de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, entonces sostén de Sánchez y ahora abiertamente desencantada con el secretario general. Madina ha roto hoy su silencio con un discurso contundente. "Me pregunto qué nos ha pasado para haber pisado una línea roja como la aceptación de la cadena perpetua -ha planteado-. Y me pregunto qué nos ha pasado para tener que explicar una y otra vez que estamos en contra de la cadena perpetua".

Su lamento recoge un sentimiento, también expresado por el exalcalde de San Sebastián, Odón Elorza, la líder canaria, Patricia Hernández, la diputada gallega Laura Seara o el veterano de izquierda socialista Manuel de la Rocha, pero sobre todo, según admiten algunos líderes territoriales, muy extendido entre las bases.

La dirección del partido es consciente del clima existente y precisamente por eso quiso preparar bien el terreno para evitar una indisciplina de voto, que por otro lado nadie prevé, cuando esta tarde se vote la proposición de ley que desarrolla el pacto en su derivada penal.

Un discurso que chirría

No es nada habitual que en los debates del grupo intervenga el secretario de Organización, César Luena. Sin embargo, hoy lo ha hecho para explicar los motivos por los que la dirección del partido decidió que era necesario firmar el polémico texto y para recordar que, en cualquier caso, el acuerdo incluye una cláusula que deja vía libre al PSOE para derogar la prisión permanente revisable, que tanto chirría con el discurso del partido, en cuanto tenga mayoría suficiente.

En su ayuda salieron también veteranos como José Enrique Serrano, exjefe de gabinete de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero (además de uno de los muñidores del pacto junto al portavoz parlamentario, Antonio Hernando) o el expresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, siempre partidario de anteponer la "responsabilidad" institucional a otras cuestiones. Pero también defendieron la oportunidad de la decisión de Sánchez los exministros Trinidad Jiménez y Jesús Caldera, y el antiguo líder de los socialistas madrileños, Rafael Simancas.