El Rey defiende «el periodismo libre como antídoto contra el abuso del poder»

El Rey Felipe VI durante su intervención en la entrega de los Premios Internacionales de Periodismo del diario ABC./
El Rey Felipe VI durante su intervención en la entrega de los Premios Internacionales de Periodismo del diario ABC.

Don Felipe, acompañado por doña Letizia, ha presidido la entrega de premios del diario ABC

ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉSMADRID

«El periodismo libre, riguroso y de calidad es antídoto contra el uso demagógico o perverso de la información, así como contra el abuso del poder o de quien pretenda sojuzgar derechos y libertades». «Efectivamente, la libertad de información y de opinión, ejercida desde el respeto y la responsabilidad, no admite condiciones ni acotaciones». Así lo afirmó anoche el Rey en la Casa de ABC, donde presidió junto con la Reina la tradicional Cena de los Cavia, en la que se entregan los premios con más solera -95 años ya- y prestigio del periodismo en español, que patrocina Ferrovial.

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Y es que la cena se convirtió también en un homenaje a la libertad de prensa como contrapeso a los abusos de cualquier poder. Uno de los galardonados, el premio Luca de Tena, era el editor del diario «El Nacional», de Caracas, Miguel Henrique Otero, la última voz de la prensa libre en la Venezuela chavista que ahora empieza a derrumbarse. Además, entre los invitados estaba Leopoldo López Gil, padre del opositor venezolano que sigue encarcelado en Caracas por pensar diferente. A él, a todos los demás presos políticos (Antonio Ledezma, Daniel Ceballos, Manuel Rosales...) y a los valientes estudiantes que perdieron la vida, Otero les dedicó su premio.

Salvoconducto a la libertad

«Vivimos con especial cercanía la actualidad de países hermanos como Venezuela», afirmó el Rey, quien describió al editor venezolano como «un matemático que ha hecho de su vocación periodística un salvoconducto hacia la libertad, la democracia y la justicia -los tres pilares que sostienen un Estado de Derecho-, así como la autoestima de las personas, la paz social y el bienestar de un pueblo».

Nada más recibir el premio, Otero afirmó que «los demócratas venezolanos tenemos una deuda moral con el diario ABC» y recordó que «en el tiempo de exilio al que hemos sido condenados decenas y decenas de profesionales de la comunicación, ABC se ha constituido en una referencia. Diré más -agregó-, en una estructura de comunicación que ha asumido la causa democrática venezolana como una significativa batalla».

«Saber que ABC seguirá siendo una de las más potentes voces editoriales de Europa es para nosotros un aliento, una corriente de energía que nos estimula a seguir adelante», añadió.

Don Felipe también entregó el premio Mariano de Cavia al periodista Carlos Herrera, «el periodista de todos -dijo-. El de la distendida cotidianidad a pie de calle. Un comunicador valiente, espontáneo y optimista, con bastantes más "fósforos" que complejos».

Cuando Herrera recogió el galardón auguró que España, «la tierra en la que hemos nacido y crecido, será en el futuro mucho mejor de lo que es hoy y fue ayer», «independientemente de la densidad de cenizos por metro cuadrado que acompañan nuestro tránsito», apostilló. Y ofreció varias razones, entre ellas, «la calidad de las nuevas generaciones (mejor de lo que sospechan muchos) y la indudable inquietud creativa de su ciudadanía». Según Herrera, «los inexplicables muros que nos han separado históricamente de la modernidad van cayendo uno a uno hasta el punto de que se nos está poniendo una cara de vanguardia europea que echa "pa tras". En ese sentido, Señor, como en otros, lo estáis bordando», dijo a Don Felipe.

El Rey también entregó el premio Mingote a Javier Barcáiztegui («Barca»). «Sus viñetas en la revista Trofeo -dijo- aúnan el arte y la afición cinegética practicada en sintonía con los ciclos de la Naturaleza. Gusto, fino humor, tradición y ocio, compactados en un dibujante».

En sus palabras de agradecimiento, Barcáiztegui recordó a Antonio Mingote, que «no era cazador pero sí un apasionado defensor de la naturaleza y singularmente de los árboles», y subrayó que a él mismo, «como a todo cazador que se precie, me apasiona el campo y me interesa enormemente su entorno, muchas veces desde la perspectiva del humor y la sátira». Además, reconoció que «casi todas las situaciones grotescas que crea mi imaginación son fruto de mis propias experiencias».

Donde siempre hemos estado

Como es habitual en los Cavia, la presidenta-editora de ABC, Catalina Luca de Tena, dirigió unas palabras en las que reiteró ante los Reyes «la permanencia de los valores que nuestro periódico viene defendiendo desde su fundación, hace ya más de un siglo». «ABC sigue donde estaba, con sus páginas abiertas de par en par a cualquier tiempo nuevo, pero con su lomo grapado a unos principios que han pretendido ser su mejor contribución a España. Sin ningún tipo de servidumbre, ni tampoco otra atadura que la de nuestros lectores. Así que, Majestades, aquí nos tienen, donde siempre hemos estado», afirmó.

A su llegada, los Reyes fueron recibidos a pie de coche por Catalina Luca de Tena; el presidente de Vocento, Santiago Bergareche, y el director de ABC, Bieito Rubido. Después, en el interior del edificio, les aguardaban las autoridades: el presidente de honor de Vocento, Santiago de Ybarra; el consejero delegado de Vocento, Luis Enríquez; el presidente de Ferrovial, Rafael del Pino; el presidente del jurado, Darío Villanueva, y los tres premiados.

Entre las autoridades, estaban presentes el presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos; la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y los ministros de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, y de Agricultura, Isabel García Tejerina. El resto de los invitados, procedentes del mundo de la cultura, la política, la empresa y el periodismo, aguardaban en el salón del patio andaluz de la Casa de ABC.

Don Felipe clausuró con sus palabras la entrega de los premios y, una vez finalizada la cena, Catalina Luca de Tena cerró el acto de la misma forma que solía hacer su padre, don Guillermo, con el tradicional brindis: «¡Por el Rey!».