Rompen la nariz a una religiosa en Granada tras gritarle «¡Por monja!»

Varias monjas colocan un póster de Jesucristo. /
Varias monjas colocan un póster de Jesucristo.

La víctima, que no llevaba el hábito, dijo a la Policía que su agresor aparentaba tener unos 25 años, era moreno e iba vestido de negro

C. MORÁN Y J. E. CABREROGranada

Un individuo al que la Policía está intentado localizar propinó ayer un puñetazo a una religiosa y le rompió la nariz en la zona del Cerrillo de Maracena, según confirmaron a Ideal fuentes de la orden a la que pertenece la víctima. El agresor se acercó a la mujer, de 52 años, e, inopinadamente, le asestó un golpe en pleno rostro al grito de «¡Por monja!», explicaron los medios consultados. Luego, huyó a la carrera.

Se da la circunstancia de que la religiosa no llevaba el hábito que permitiría a cualquiera identificarla como integrante de una congregación católica. Es decir, que es posible que el asaltante pudiera conocer a la víctima. Ella, en cambio, no sabía quién era el sujeto, aunque está segura -comentaron las responsables de su orden- de que sería capaz de identificarlo si volviese a verlo.

En este sentido, y a pesar de lo inesperado de la agresión, pudo dar una descripción a los investigadores de la Policía: el individuo que la golpeó aparentaba tener unos 25 ó 26 años, era moreno y vestía una camiseta y unas bermudas de color negro, y las únicas palabras que pronunció fueron: «¡Por monja!». Después, salió corriendo.

El ataque se produjo cuando la monja iba a buscar a un grupo de niños con los que trabaja su congregación. El desconcertante suceso ocurrió alrededor de las nueve de la mañana en el barrio del Cerrillo de Maracena y, desafortunadamente, no hubo testigos. En el momento en que se produjo la agresión, no había nadie en el lugar de los hechos. La monja, según relataron sus compañeras, se quedó tan asustada como perpleja. No entendía nada. Instantes después, acertó a pasar por la zona una persona que atendió a la religiosa al verla aturdida y sangrando abundantemente.

Un poco más tarde, acudió hasta un centro hospitalario donde le confirmaron que, efectivamente, tenía fracturados los huesos de la nariz. Ya con el parte médico en su poder, se dirigió a dependencias policiales para formular la correspondiente denuncia.

Fuentes de la orden a la que pertenece indicaron que los médicos aún no habían decidido si iba a ser necesario que la víctima se sometiera a una intervención quirúrgica. «Está herida física y moralmente», describieron los medios consultados el estado de ánimo de la monja.

La responsable de la congregación dijo a este diario que habían decidido hacer público el incidente para fomentar la convivencia y desterrar los comportamientos violentos. «Creemos que cada persona puede pensar y creer lo que quiera, pero tenemos que respetarnos. Nosotras lo único que hacemos es servir a los demás», manifestó.

 

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