Sánchez se da tres semanas para lograr el apoyo de Podemos sin ceder ministerios

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet.

La votación de la investidura será el 23, lo que llevaría a elecciones el 10 de noviembre si tras dos meses no hay pacto

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

El reloj ya está en marcha. La presidenta del Congreso, Mertixell Batet, anunció hoy, tras una conversación telefónica con Sánchez, la fecha para la investidura. El debate comenzará el 22 de julio y el 23 se producirá la primera votación, en la que se exige al candidato el apoyo de la mayoría absoluta de la Cámara, algo que con el actual reparto de escaños ni siquiera se contempla. Será el jueves, 48 horas después, en una segunda votación en la que bastaría ya que el secretario general del PSOE sume más 'síes' que 'noes' a su favor, cuando podría ponerse fin al actual bloqueo institucional. Aunque a tenor de las posiciones actuales ese escenario parece muy complicado.

En el PSOE se mantienen firmes en su negativa a un acuerdo de coalición con Unidas Podemos y el partido de Pablo Iglesias se niega a renunciar a entrar en el Gobierno porque, a su juicio, sólo desde dentro puede garantizar que los socialistas no basculan hacia la derecha una vez iniciada la legislatura. «Cualquier otra cosa que podamos firmar estará escrita sobre hielo», aducen en la formación. Ahora, se abre un periodo de tres semanas en el que Sánchez volverá a convocar a los grupos (en unos casos será él el que se reúna y en otros delegará en José Luis Ábalos y Adriana Lastra, como el mes pasado), pero todos miran con cierto recelo sus maniobras. Y si ni en julio ni antes del 23 de septiembre hay acuerdo, se repetirán elecciones el 10 de noviembre.

Ciudadanos, a quien el PSOE reclama la abstención, ya ha advertido que Albert Rivera ni siquiera participará en una nueva ronda. Es la segunda vez que que el líder de la formación liberal rechaza verse con Sánchez para hablar de la investidura porque sostiene que ya le dijo el primer día qué podía esperar de él: un 'no' y solo eso. El viernes pasado, de hecho, fue contundente en su mensaje a quienes desde dentro o desde fuera del partido (empresarios o bancos). «Si algunos piensan que el 'sanchismo' tiene que campar a sus anchas, que presenten un partido político».

El presidente del PP, Pablo Casado, anunció hoy que él sí se sentará de nuevo con el líder de los socialistas porque considera que es su obligación institucional acudir cuando el jefe del Ejecutivo le llama, pero dejó claro que no lo apoyará y, además, como Podemos, puso en duda su verdadera voluntad de pacto. «Ha intentado que la opinión pública y los partidos presionaran a aquellas formaciones que no nos presentamos a la investidura, sin que él todavía haya dicho qué quiere hacer en España en los próximos cuatro años», recriminó.

Suma posible

Casado advirtió además que forzar unas elecciones en la actual coyuntura sería una «irresponsabilidad» porque, si Sánchez quisiera, le darían los números con Podemos, PNV, Compromís, PRC, Coalición Canaria (que, no obstante se niega a entrar en ningún pacto que implique a Podemos) y UPN. Pero para contar con estos, el PSOE tendría que renunciar a llegar al Gobierno de Navarra gracias a la abstención de Bildu.

Los podemistas ya cuestionaron el lunes que el PSOE quiera de verdad llegar a un acuerdo con ellos y echó en cara a Sánchez que no haya planteado siquiera un encuentro de los equipos negociadores de ambos partidos para hablar de «programas y equipos» como hizo, por ejemplo, cuando intentó en la investidura en 2016 o como cuando ambos amarraron un acuerdo para la aprobación de los Presupuestos que iba más allá de lo estrictamente contable.

En su cuenta de Twitter, la portavoz del partido, Irene Montero, acusó al presidente en funciones de caminar hacia «una investidura fallida sin negociar nada con nadie para presionar a Cs», y se quejó de no haber sido informada de la fecha de la investidura antes de que Batet la hiciera pública, lo que interpretó como una falta de «respeto institucional» que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, no reconoce. Según la máxima autoridad de la Cámara, sí se informó a los miembros de la Mesa y a todos los portavoces de los grupos parlamentarios a través de un mensaje telefónico.

En el PSOE argumentan que pactar un programa con Unidas Podemos no va a ser un problema y que en el momento en el que resuelvan el escollo principal, el de la composición del futuro Ejecutivo, todo irá rodado. Pero insisten en que es Pablo Iglesias el que se tiene que moverse porque Sánchez ya cedió al abrirse a que miembros del partido de izquierdas se integren en puestos medios de la Administración, aunque en ningún momento haya concretado el nivel concreto que asumirían.

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