Casado intenta acorralar a Rivera con los pactos postelectorales

Pablo Casado, durante un acto del PP este jueves en Lugo. / EFE

El líder del PP pregunta a su adversario si llegará a acuerdos con el PSOE mientras Ciudadanos se desmarca del «sanchismo»

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

El PP ha entrado de lleno en la carrera electoral. El equipo de Pablo Casado, constituido hace apenas siete meses, no puede permitirse ni un día de asueto en la construcción de la imagen presidencial de su candidato. Pese a que hoy aún se desconocía la fecha de las elecciones generales, los conservadores se pusieron en el escenario más apretado, el del 28 de abril, y subieron las revoluciones. Primera parada: recuperar el votante que se fue a Ciudadanos.

Con ese objetivo, Casado sembró, de nuevo, la duda sobre los futuros consensos postelectorales que Albert Rivera pueda llegar a suscribir con la izquierda. Recordó que en 2016 ya selló con el PSOE el 'pacto del abrazo', un acuerdo que, en todo caso, no resultó suficiente para investir a Pedro Sánchez y desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa. Y, rescatado el antecedente, el líder del PP reclamó claridad a Ciudadanos. «¿Se plantea algún partido -preguntó en un acto con afiliados en Lugo- pactar con Sánchez?».

Casado, por el contrario, ha dejado bien claro a sus votantes que el modelo al que aspira para gobernar es el andaluz, una alianza con Ciudadanos y Vox como alternativa a la izquierda. Un «frente común», dijo el miércoles tras el fracaso de los Presupuestos en el Congreso, liderado, eso sí, por el PP como primera fuerza del centro derecha. «No puede ser que los españoles nos manifestemos juntos para decir a un Gobierno que se vaya -aseguró en referencia a la manifestación de Colón el pasado domingo- y que luego vayamos a las urnas separados sin saber cuáles van a ser las alianzas para que ese mismo Gobierno vuelva».

El margen que deja a Rivera en este escenario es estrecho. Aun así, Ciudadanos respondió hoy desmarcándose del actual PSOE. Su secretario general, José Manuel Villegas, volvió a «cerrar» la puerta a cualquier pacto con el «sanchismo». «Vamos a las elecciones -ratificó- para sacar a Pedro Sánchez de la Moncloa». Es más, defendió que la renovación de una fuerza política siempre es más fácil en la oposición. Pero dejó una rendija abierta a los socialistas: «El PSOE tendrá que ver si se libra del 'sanchismo' y mira hacia el centro o si sigue siendo un partido que mira a los populistas, los extremistas y los separatistas para pactar».

Es, más o menos, lo mismo que Ciudadanos planteó al PP en 2016, cuando consideraba que Rajoy no era la persona adecuada para liderar la nueva etapa política y aconsejaba a los populares regeneración. Rivera acabó, en todo caso, absteniéndose para facilitar la investidura de anterior presidente de los conservadores tras diez meses de bloqueo y dos elecciones generales.

No se fían

La posibilidad de que Ciudadanos pueda intentar en unos meses un Gobierno con el PSOE, y no con PP y Vox, es lo que pone en alerta a los populares, que no desconfían de las intenciones de la extrema derecha, pero sí de los liberales. Aunque les preocupa el auge del partido de Santiago Abascal -que se nutre, en buena medida, de su electorado-, creen que podrán contar con él como socio en el Congreso. Pero no acaban de «fiarse» de Rivera y, de ahí, las advertencias a su electorado.

Casado insistió hoy en el mensaje de que no hace falta votar «a sucedáneos» estando el PP. Y volverá a esa idea hasta las elecciones, sean cuando sean. El PP se ha inclinado en público por un 'superdomingo' el 26 de mayo, aunque algunas fuentes del partido no ocultan que octubre les habría venido mejor.

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