El consejero de Interior consuma la purga en los antidisturbios de los Mossos que le exigió Torra

Miquel Buch, consejero de Interior de la Generalitat de Cataluña./EFE
Miquel Buch, consejero de Interior de la Generalitat de Cataluña. / EFE

Sustituye al jefe de la unidad por un experto en mediación

CRISTIAN REINOBarcelona

No han sido cuatro días como le exigió Quim Torra a su consejero del Interior, Miquel Buch, para que depurara responsabilidades en la cúpula de los Mossos, pero sí mes y medio. El Departamento de Interior de la Generalitat dio este viernes a conocer los cambios que ha acometido Buch en la dirección del cuerpo policial, muy criticado después de la intervención de los Mossos el 6 de diciembre en Girona y Terrassa contra manifestantes del independentismo radical, que trataban de boicotear sendas concentraciones de Vox.

El principal señalado es el que hasta la fecha comandaba la unidad de antidisturbios, Carles Hernández. El intendente de la Brimo estaba en el ojo del huracán y en la diana de los grupos más radicales de los secesionistas después de que trascendieran imágenes suyas en las algaradas del pasado 6 de diciembre, en las que aparece cargando sin casco y con una porra extensible.

Hernández sale de la dirección de los antidisturbios, cuando en 2013 asumió la misión de hacer una revisión en profundidad de la unidad, tras el caso Ester Quintana (perdió un ojo en una huelga general). El relevo de Hernández se produce semanas después de que Torra lanzara un ultimátum a su consejero de Interior y le advirtiera de que si no cortaba cabezas, lo haría él mismo. Buch no tiene buenas relaciones con la cúpula policial desde que calificó a los Mossos de policía «no democrática» tras las cargas de Girona y Terrassa.

Un mediador

Buch ha situado al frente de la Brimo al intendente Xavier Pastor, experto en mediación, lo que da pistas del perfil que buscan Torra y Buch en la unidad de antidisturbios, teniendo en cuenta que las cargas a los CDR han provocado que tanto la CUP como los grupos más radicales hayan pedido su dimisión. Hernández, por su parte, es «ascendido», según Interior, como número 2 de la unidad de información. Interior quiso desvincular los cambios en la cúpula a las crisis tras las cargas del 6-D y lo atribuyó a los ajustes necesarios tras el paso a la segunda actividad (previa a la jubilación) de dos miembros de la cúpula, los comisarios Manel Castellví y Emili Quevedo.

Buch trata de superar una crisis que le tenía contra las cuerdas. El independentismo le pedía con insistencia una purga en la unidad de antidisturbios, a la que acusa de estar integrada por ex policías españoles contrarios al 'procés'.

 

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