El Gobierno quiere acabar con los peajes en algunas de las autopistas más antiguas y convertirlas en gratuitas

El Gobierno quiere acabar con los peajes en algunas de las autopistas más antiguas de este país y convertirlas en gratuitas. La medida afecta a las vías cuya concesión vence entre este año y el que viene. La más inmediata: la AP-1 entre Burgos y Armiñón de 84 kilómetros. Así como la AP-7 Alicante- Tarragona y la AP-4 entre Sevilla y Cádiz que acaban el año que viene. Además la decisión en estas autopistas sentará un precedente para otras tres: AP-2 entre Zaragoza y el Mediterráneo, los tramos de la AP-7 Tarragona-La Jonquera y Montmeló- El Papiol. Cuyos contratos finalizan en 2021. Aunque en este caso la gratuidad o no se decidirá ya la próxima legislatura. De momento, no gusta a la patronal del sector. Calcula que liberar los peajes costará al Estado 450 millones al año. Sí la celebran, los transportistas. También los vecinos de la AP-1, que llevan años reclamando la gratuidad para descongestionar la Nacional, una de las más mortales del país. Y la Generalitat de Cataluña se pregunta cómo se va a financiar la mejora del mantenimiento. Ellos apuestan por introducir una tarifa plana para los conductores por usar las carreteras.-Redacción-