Pedro Sánchez opta por dos catalanes para presidir las Cortes tras el veto secesionista a Iceta

Meritxell Batet y Manuel Cruz. / R.C.

Meritxell Batet estará al frente del Congreso con el apoyo extra de Podemos y Manuel Cruz, independiente del PSC, en el Senado

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez quiso lanzar este viernes el mensaje de que los secesionistas pueden obstaculizar sus planes, pero no frustrarlos por completo. Después de que el veto de Esquerra Republicana de Catalunya y Junts per Catalunya impidiera este jueves que el Parlament designara a Miquel Iceta senador autonómico -el paso necesario para convertirlo en presidente del Senado, como era el deseo del presidente del Gobierno en funciones- los socialistas acordaron proponer no ya a otro político catalán, el filósofo Manuel Cruz, al frente de la institución, sino también a otra catalana, Meritxell Batet, como presidenta del Congreso de los Diputados.

La elección de Iceta, anunciada en plena campaña electoral puesto que las Cámaras deben quedar obligatoriamente constituidas el próximo martes, pretendía trasladar, según subrayan en el entorno del presidente en funciones, la idea de que Cataluña es un activo fundamental para España. «¿Lo querían impedir? Pues dos tazas», dicen gráficamente ahora los socialistas. Será, subrayan, la primera vez desde la Transición que un catalán preside la tercera institución del Estado después de Landelino Lavilla, entre 1979 y 1982.

La hasta ahora ministra de Política Territorial, que será sustituida hasta que haya un nuevo Gobierno por el ministro de Agricultura en funciones, Luis Planas, es para buena parte del partido un valor seguro por su formación -ha sido profesora de Derecho Constitucional y dirigió la Fundación Carles Pi I Sunyer de estudios autonómicos y locales- y por su carácter templado y riguroso. Ambas características pueden resultar muy necesarias en una legislatura que se aventura complicada por la fragmentación, la pluralidad y polarización de la Cámara baja.

Perfiles

Su nombre llevaba días en las quinielas para el cargo junto a los de la vicepresidenta Carmen Calvo, la minisra de Defensa, Margarita Robles y la de Educación y portavoz gubernamental, Isabel Celaá. Si finalmente se impuso fue en buena medida porque suponía un golpe de efecto muy del gusto de Sánchez y de su principal consejero político, Iván Redondo.

Batet necesitará el apoyo de Unidas Podemos para ser elegida y lo tendrá gracias al pacto alcanzado por la portavoz socialista, hoy confirmada en el puesto, Adriana Lastra y su homóloga Irene Montero. Los votos del partido de Pablo Iglesias ponen a los socialistas a salvo de una eventual alianza entre PP y Ciudadanos que podría haber complicado sus planes. A cambio, el PSOE cederá votos a la formación podemista para que pueda lograr una vicepresidencia y una secretaría primeras en la Mesa del Congreso, que ocuparán Gloria Elizo y Gerardo Pisarello.

En ese mismo órgano, el PSOE colocará a dos 'sanchistas' de primera hora, el andaluz Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que será vicepresidente segundo, y Sofía Hernanz, secretaria segunda. No habrá hueco para los secesionistas y salvo que PP y Cs, que pueden obtener dos puestos cada uno, decidan lo contrario, tampoco para Vox.

Hueco al PNV

En el Senado los socialistas no tenían necesidad de pactar, pero aun así, con vistas a la investidura y otras futuras negociaciones, han cedido un puesto al PNV y han renunciado a formar una coalición negativa para privar al PP de otro. «No somos como ellos», argumentó hoy el secretario de Organización, José Luis Ábalos, en relación a la actitud de los populares cuando estuvieron en el Gobierno. De esa forma, Cristina Narbona, será vicepresidenta primera, y el ex director general de Memoria Histórica Fernando Martínez, secretario.

El futuro presidente Manuel Cruz, un independiente que ya se presentó en las listas del PSC al Congreso en 2016, expresidente de la Asociaciación Federalistas de Izquierda, pero desconocido para el gran público, lo será para toda la legislatura. El matiz tiene su importancia porque los socialistas llegaron a valorar la posibilidad de nombrar una suerte de presidente interino a la espera de que el Tribunal Constitucional resuelva el recurso presentado contra el veto a Iceta en el Parlamento autonómico. Acabaron desistiendo, entre otras cosas, porque el propio líder de los socialisas catalanes dejó claro que tal cosa le parecía una falta de respeto a la institución, pero también porque no hay ninguna garantía de que vaya a lograr el escaño en el Senado.

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