Mueren dos montañeros cántabros en un alud en los Pirineos franceses

Un cartel advierte del cierre del túnel de Bielsa-Aragnouet por peligro de aludes el jueves pasado. /
Un cartel advierte del cierre del túnel de Bielsa-Aragnouet por peligro de aludes el jueves pasado.

David Ballesteros y Marcos Portolés iban acompañados por dos mujeres, también de la región, que han resultado ilesas

NACHO GONZÁLEZ UCELAYSantander

Dos montañeros cántabros han fallecido este sábado sepultados por una avalancha de nieve producida en los Pirineos franceses, alud del que, milagrosamente, han salido ilesas sus acompañantes, dos mujeres también de la región, así como el guía que iba con ellos, éste de origen aragonés.

De acuerdo con la información recabada por la Gendarmería gala, los fallecidos han sido identificados como David Ballesteros López, de 44 años y vecino de Santander, y Marcos Portolés Ajenjo, de 45 años y con domicilio en Hornedo, mientras que los supervivientes son Juana Pérez Soto, natural de San Felices; Noemí Fernández Mora, residente en Santander, y Alain Andrés, originario de Huesca y guía de los cuatro anteriores.

Según han explicado estas fuentes, el suceso se ha producido en torno a las doce del mediodía, cuando el grupo, que estaba practicando esquí de montaña en el sector del túnel de Aragnouet-Bielsa, en el camino que sube a la Forqueta del Puerto y el pico Bataillance -en los Altos Pirineos franceses- se vio sorprendido por una avalancha de nieve.

Tres de ellos, las chicas y el orientador, salieron por su propio pie. En cambio, los otros dos, los chicos, quedaron enterrados bajo una capa de cuatro metros de nieve.

Alertados del alud y sus consecuencias, los servicios de urgencias han movilizado a un equipo de rescatadores a los que la gran cantidad de nieve desplazada por la avalancha ha robado un tiempo precioso. Decisivo. «Las posibilidades de sobrevivir a un alud son del 95% en los primeros 18 minutos, mientras que caen a 35% pasados 35 minutos», ha recordado la agencia France Presse en un despacho de prensa.

Por eso, cuando han tomado contacto con el grupo y llegaron a la posición de los dos montañeros sepultados, que fueron localizados rápidamente porque ambos iban equipados con sistemas de detección, los rescatadores sólo han podido certificar el fallecimiento de David, organizar la evacuación de Marcos –recuperado aún con vida aunque «en situación de emergencia absoluta»– y prestar algo de ayuda a sus tres acompañantes, que luego conocieron que Marcos había fallecido mientras era trasladado en helicóptero a un hospital.

Aunque aún se desconocen todavía las circunstancias en las que se ha producido el alud, las autoridades francesas ya habían realizado esta semana numerosos llamamientos a la prudencia ante el riesgo de avalanchas (3 de un nivel de 5 en esa zona), un fenómeno que el viernes pasado se cobró la vida de cuatro esquiadores franceses cuando se encontraban al norte de los Alpes.

Es más, según ha podido averiguar este periódico, esta mañana habían provocado incluso varios aludes controlados en la zona para evitar precisamente que la enorme cantidad de nieve acumulada durante toda la noche anterior causara desprendimientos como el que acabó con la vida de los dos montañeros cántabros.

«Muy preparados»

De uno de ellos, David, se sabe que era un montañero experimentado y cuidadoso en el terreno casi hasta la obsesión. Informático de profesión, el fallecido, que tenía 44 años de edad, «era un gran aficionado a la montaña», según asegura el presidente del Grupo de Montaña Orza de Los Corrales de Buelna, Ignacio Mantecón. «Estaba muy metido en la alta montaña», insiste el hombre, consternado por el fallecimiento de David, socio de la agrupación hasta hace un par de años.

«Tenía una enorme inquietud por la formación y por la seguridad. Hacía todo tipo de cursillos. De autorrescate, de alpinismo invernal...». El último, paradojas de la vida, sobre avalanchas. «Estaba superpreparado y era superprudente», asegura Mantecón, que, por eso, todavía no se explica lo que pudo haberle sucedido.

Y del otro, Marcos, ha trascendido que también era un gran aficionado al esquí de montaña. Residente en la localidad de Hornedo, en Entrambasaguas, donde la noticia de su fallecimiento ha causado también un hondo pesar, el segundo fallecido tenía 45 años de edad y se había incorporado a la expedición para acompañar en su aventura a David y a las dos mujeres supervivientes, Noemí y Juana.

Ambas lloraban amargamente la pérdida de sus compañeros, cuyos cuerpos sin vida fueron trasladados al depósito de cadáveres de la localidad de Capvern.

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