Vox rompe con el PP por el reparto de poder en Madrid y amaga con hacerlo en toda España

El 'popular' José Luis Martinez Almeida y Begoña Villacís (Cs), poco antes del inicio de la constitución del Ayuntamiento de Madrid. / Efe

La crisis en el Ayuntamiento congela las negociaciones para el Gobierno autonómico

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Vox ha agotado su paciencia con lo que considera doble juego del PP y ha «cortado toda relación» con los populares. El partido de Santiago Abascal considera que tiene pactada su entrada en el gobierno municipal del Madrid en un área de gestión, pero los populares les dan largas, y Ciudadanos se niega en redondo. Una crisis que el partido de extrema derecha amenaza con extender a todas las ciudades y autonomías en las que tienen presencia, y que de momento ya tiene su reflejo en las negociaciones entre los tres partidos para gobernar la Comunidad de Madrid y que han quedado congeladas hasta que no se deshaga el entuerto del consistorio.

«Hasta las narices». Así de harto está el secretario general de Vox de las actitudes del PP y Ciudadanos a solo 48 horas de haberse instalado en el Ayuntamiento de Madrid. Javier Ortega-Smith denunció hoy que su acuerdo con los populares es muy claro y contempla la presencia de sus representantes en concejalías de gobierno «en proporción a sus votos». El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, replicó que de eso, nada, y que lo que está acordado es que el partido de Santiago Abascal se haga cargo de algunas juntas de distrito, instancias asimilables a gobiernos barriales y de rango inferior a una concejalía de gestión gubernamental.

Para completar el enredo, Ciudadanos se negó de plano a compartir consejos de gobierno en Madrid con los ediles de Vox. Su portavoz y vicealcaldesa recordó que tienen firmado un acuerdo, que es público, con el PP en el que se reparten las nueve concejalías de gestión, cinco para los populares y cuatro para los liberales. «El Gobierno recae en PP y Ciudadanos», remachó Begoña Villacís, que aconsejó a los populares que saquen a la luz el documento que firmaron con los de Abascal para acabar con las interpretaciones interesadas.

El acuerdo entre el PP y Vox fue firmado el 15 de junio por los secretarios generales, Teodoro García-Egea y Javier Ortega-Smith, es de alcance nacional, y no está circunscrito a Madrid. Establece que en «20 días» desde la constitución de los ayuntamientos los representantes del partido de extrema derecha ocuparán «concejalías de gobierno y puestos de responsabilidad directiva de entes municipales» en número «proporcional» a los votos obtenidos en cada ayuntamiento. Cualquier otra interpretación, avisó Vox en un comunicado, sería «espuria» y «este partido, evidentemente, reaccionaría». No precisó en qué sentido iría esa respuesta, pero todo apunta a que sería con una ruptura de los acuerdos en todas las ciudades con presencia de los de Abascal.

Recuerdo de 1808

En el PP confirman el plazo temporal y aceptan que se incluyó las concejalías, pero matizan que no se especificó que tuvieran que ser «de gobierno». Es más, las nueve áreas de Madrid ya están repartidas conforme al criterio de cuatro para Ciudadanos y cinco para el PP.

Madrid es ahora el campo de batalla, pero no es más que la expresión del profundo malestar que reina entre los dirigentes de Vox por el doble lenguaje que atribuyen al PP para contentarles a ellos y también a Ciudadanos. Pero el enfado escala peldaños superiores con la formación que lidera Albert Rivera porque creen que les trata como «apestados», negándoles las fotos y las firmas, pero se beneficia de sus votos. Como ocurrió en enero pasado en Andalucía, y ahora en Madrid. Una actitud que Ortega-Smith atribuyó a «las instrucciones» que reciben los liberales del presidente de Francia, Emmanuel Macron, y que llevó al secretario general de Vox a echar mano una vez más del discurso épico: «Que no les tengamos que recordar los que hicimos en 1808 con la imposición francesa sobre España».

Es improbable que la sangre llegue al río y que la ruptura de hoy no se convierta en una fractura definitiva del frente PP, Ciudadanos y Vox. Pero por lo pronto ha congelado las negociaciones para formar el Gobierno autonómico de la Comunidad de Madrid, la segunda joya para el PP después del Ayuntamiento. La candidata del partido de extrema derecha, Rocío Monasterio, advirtió hoy que han cancelado las reuniones que tenían previstas porque «hasta que no se aclare qué está pasando en el Ayuntamiento no tiene sentido seguir avanzando en la Comunidad».