¡Prohibido saltar al agua!

Este paraje natural es el blanco perfecto para los adictos a la adrenalina, doce metros de caída libre al agua. Pero la arriesgada práctica resulta de lo más habitual en la zona y con el aumento del turismo cada vez suma más adeptos. Aunque en 2017 se prohibieron los peligrosos saltos, el pasado sábado un joven perdió aquí la vida. Conscientes del riesgo de confiar en la gente, en el Ayuntamiento quieren conseguir los permisos para declararlo zona vigilada de baño