Las claves de las elecciones andaluzas

Juan Manuel Moreno Bonilla, candidato del PP en las elecciones andaluzas. /Reuters
Juan Manuel Moreno Bonilla, candidato del PP en las elecciones andaluzas. / Reuters

El PSOE busca ampliar su hegemonía a 40 años, el PP medirá el efecto Casado, Podemos e IU pueden formar una sociedad decisiva y Ciudadanos ansía consolidarse

CECILIA CUERDO Sevilla

Andalucía también se examinará con lupa en el panorama nacional. Serán las primeras elecciones tras la moción de censura que derribó a Mariano Rajoy y aupó a Pedro Sánchez a la Moncloa. Con el PSOE al alza en el CIS, esta comunidad autónoma, tradicional bastión socialista, servirá para aclarar las posibilidades del presidente del Gobierno en unas generales. En clave local, los socialistas buscarán ampliar su hegemonía durante 40 años, el PP medir el efecto casado, Podemos e IU ser determinantes y Ciudadanos consolidarse.

Los socialistas se la juegan en su bastión

La presidenta andaluza y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, se juega mucho en los próximos comicios, a los que llega después del batacazo en su enfrentamiento con Pedro Sánchez por liderar el partido y con una oposición que le reprocha haber perdido la legislatura en sus pugnas internas. Con 47 escaños de 109, su dato más bajo, el PSOE aspira a revalidar su triunfo y mantener el poder después de 37 años de gobierno ininterrumpido, lo que le permitiría mantener el peso de la región como principal feudo socialista. En cualquier caso, y según los sondeos, necesitará de nuevo del respaldo de otra formación para poder gobernar.

La gran duda es si será posible una coalición de izquierda. Díaz y la líder de Podemos, Teresa Rodríguez, han sido sonoros a lo largo de esta legislatura y esta por ver si se pueden reconstruir los puentes.

Pese a los avances conseguidos, la comunidad acaba de volver al vagón de cola de la UE, y sigue encabezando las listas del paro, por lo que ese desgaste será usado por la posición como principal arma de erosión. Para frenarla, Díaz se limita a resaltar los datos de los últimos cinco años de gestión.

Primer test para Casado

Además, la cita electoral andaluza será el primer examen para Pablo Casado al frente del PP, y con un líder regional que no es de su cuerda estricta y que apostó claramente por su competidora en las primarias, Soraya Sáenz de Santamaría. Juan Manuel Moreno Bonilla tiene por delante todo un reto: ser quien logró doblegar al todopoderoso PSOE y gobernar por fin en la Junta de Andalucía, la única región que permanece socialista desde hace 37 años. A punto estuvo de lograrlo en 2015, cuando fue la fuerza más votada, pero lo impidió el pacto de izquierdas entre los socialistas e Izquierda Unida.

Moreno ya no solo lucha contra el PSOE, sino que se disputa el voto del centroderecha con Ciudadanos. Su reto es no bajar de los 33 diputados actuales, e incluso evitar que, como apuntan algunos sondeos, la formación de Albert Rivera finalmente les adelante. Los populares ya han lanzado su envite a los liberales para gobernar juntos, emplazándoles a dejar de sostener al PSOE y convertirse en una verdadera alternativa. Pero cualquier resultado que no sea el triunfo el próximo 2 de diciembre abrirá el partido en canal entre los seguidores de Casado y la actual dirección regional.

Adelante Andalucía, una confluencia decisiva

Superadas las tensiones con Pablo Iglesias y la dirección nacional de la formación morada, Podemos e IU acuden a la cita andaluza en confluencia con otras siglas bajo la marca Adelante Andalucía, y convencidos de que lograrán más diputados que la suma de ambas formaciones en los pasados comicios (15 y 5 respectivamente).

La líder morada Teresa Rodríguez, que cuenta con un respaldo mayoritario de las bases a su proyecto, será la cabeza visible de la alianza y candidata a la presidencia de la Junta, mientras que el coordinador de IU, Antonio Maíllo, será su número dos.

Las encuestas mantienen un escenario similar al actual, aunque está por ver si la marca Podemos logra rentabilizar su apoyo al Gobierno de Pedro Sánchez y mejora sus expectativas.

En clave regional, Rodríguez ya ha dejado claras sus reticencias a cualquier pacto de gobierno con el PSOE andaluz, al que considera con un sesgo más conservador que el federal. La candidata podemista pertenece al sector anticapitalista, muy reacio a cualquier acercamiento a los socialistas. Pero no apoyar a un Ejecutivo progresista, aunque sea con Susana Díaz al frente, podría reavivar las tensión con Pablo Iglesias y la dirección nacional.

Ciudadanos confía en sacarle rédito al debate catalán

Por su parte, la formación de Albert Rivera busca en estos comicios andaluces frenar al nuevo PP, en ascenso de nuevo tras la llegada de Pablo Casado y una vez pasado página a la corrupción. Ciudadanos quiere capitalizar además el éxito de su estrategia en el debate catalán, que le disparó en las encuestas el pasado año antes de que la moción de censura a Mariano Rajoy le dejara fuera de juego.

La aspiración de los liberales es superar los nueve diputados con los que cuentan ahora, y para ello ya han anunciado la intención de explotar los orígenes andaluces del propio Rivera y de la portavoz nacional Inés Arrimadas, conscientes del tirón de ambos frente al perfil gris de su líder en esta comunidad, Juan Marín.

Su principal rémora será deshacerse de la imagen de sostén del PSOE durante tres años sin haber resultado incómodo en ningún momento, reprochan el resto de fuerzas. Sin embargo, los sondeos apuntan a que volverán a ser socios prioritarios tanto de PSOE como de PP, en el caso de que salgan los números, aunque en cualquier caso exigirán formar parte del ejecutivo y estrenarse en labores de gestión.

 

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