Sánchez e Iglesias comprobarán en un cara a cara en el Congreso si es posible el acuerdo

Firma del acuerdo sobre los presupuestos 2019 entre el presidente Pedro Sánchez (i) y Pablo Iglesias. /Efe
Firma del acuerdo sobre los presupuestos 2019 entre el presidente Pedro Sánchez (i) y Pablo Iglesias. / Efe

Los líderes del PSOE y Unidas Podemos debatirán el miércoles sobre las fórmulas para superar el bloqueo político

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se verán las caras este miércoles. Pero no será en una reunión para negociar sobre la investidura. Se enfrentarán en el Congreso y será la primera vez que debaten desde la fracasada investidura de julio y, quizá, sea la última oportunidad para comprobar si es posible un acuerdo para la investidura del líder socialista antes del 23 de septiembre o, de no ser así, si se convocan elecciones generales. Ese día, el presidente del Gobierno explicará la posición española en las últimas cumbres europeas y a continuación responderá a preguntas en la sesión de control parlamentario de los líderes del PP, Ciudadanos y Unidas Podemos, algo que no hacía desde febrero pese a las presiones de la oposición para que acudiera al Congreso a responder preguntas aunque esté en funciones.

Antes, entre hoy y mañana, los negociadores de los socialistas y los morados debería mantener la segunda reunión, al menos eso acordaron tras el infructuoso encuentro del pasado jueves. Un calendario apretado en busca de un entendimiento que cada día parece más lejano.

El debate europeo se convertirá, con toda probabilidad, en un pleno casi monográfico sobre el bloqueo de la situación política y la parálisis provocada por las negociaciones de la investidura. Pero sobre todo servirá para comprobar si es posible un acercamiento entre Sánchez e Iglesias que evite la repetición de las elecciones el 10 de noviembre. Los antecedentes apuntan a que esa sintonía brillará por su ausencia porque los dos protagonistas han demostrado que están en las antípodas uno del otro y, salvo improbable avance en las conversaciones de los negociadores, lo más probable es que certifiquen su distanciamiento.

En este mes y medio desde la investidura no han mantenido ningún contacto personal ni telefónico (salvo el mensaje de felicitación de Sánchez a Iglesias por el nacimiento de su hija en agosto). La mutua desconfianza, reconocida por los dos, no ha hecho más que engordar en este mes y medio. Esa falta de empatía personal y política es una de las principales razones de que no haya un acuerdo que permita normalizar la vida política y acabar con el bloqueo instalado desde las elecciones generales de diciembre de 2015.

Ambos se responsabilizan de la inexistencia de acuerdos y han transformado lo que debía de ser una negociación para la investidura, hasta ahora inexistente a pesar de lo que intentan aparentar, en señalar al otro ante los ciudadanos como el culpable del fracaso, en la creencia de que ese baldón será un factor negativo en la próxima cita electoral.

Hasta que los dos contrasten sus siderales diferencias en sede parlamentaria, los negociadores de Pablo Echenique y Carmen Calvo deberían de haber suavizado su desencuentro. En ambos equipos se guarda silencio sobre la próxima reunión. Dicen que, después del pandemónium mediático del pasado jueves, quieren discreción.

Lo que está claro es que en esta semana se resolverá si hay investidura o hay elecciones. El pesimismo reina tanto en las filas socialistas como en las de Unidas Podemos. La mayoría de los dirigentes de ambas formaciones dicen que no quieren regresar a las urnas, pero en el entorno de Sánchez es una posibilidad cada vez más asentada, aunque se reconoce el elevado riesgo de dar ese paso.

Iglesias, afirman en Podemos, no está en esa tesitura y hará un nuevo intento de convencer a Sánchez de la bondad de una coalición. También apelará al «riesgo cierto» de una investidura sin acuerdos que daría pie a una legislatura inestable que podría desembocar en nuevas elecciones a corto plazo, quizá el próximo año. Pero son argumentos conocidos que hasta ahora no ha surtido efecto.