El soberanismo cierra filas en torno a Sànchez y Turull de cara al juicio del 1-O

Lazos amarillos en los escaños del Parlament, durante la reunión que el grupo parlamentario de Junts per Catalunya (JxCat). / Enric Fontcuberta (Efe)

El diputado de JxCat Josep Rull podría ser el próximo en sumarse a huelga de hambre

CRISTIAN REINOBarcelona

Los diputados de JxCat Jordi Sànchez y Jordi Turull, en prisión acusados de un delito de rebelión por su participación en la organización del 1-O, cumplieron este domingo su segundo día de huelga de hambre. Según expresaron en sus cuentas de Twitter, afrontan la protesta, con la que presionan al Tribunal Constitucional y a la justicia, «fuertes y determinados».

Los dirigentes soberanistas señalaron que el apoyo recibido tras anunciar su acción de denuncia les da las «fuerzas necesarias para seguir» con su iniciativa, que abre un nuevo escenario de cara al juicio del 'procés', previsto para principios de enero. Desde que este sábado anunciaran el inicio de su huelga de hambre, militantes secesionistas acamparon frente a la prisión de Lledoners (Barcelona) en solidaridad con los dos líderes nacionalistas. Las concentraciones de apoyo independentistas se repitieron ayer. Primero por la mañana, en la plaza Sant Jaume, donde varios cientos de personas salieron en apoyo de los diputados de JxCat y cortaron la vía Layetana de la capital catalana. Y por la tarde, convocados por la ANC, frente al penal barcelonés donde se formó un enorme círculo de luz en solidaridad con los presos. «Nos encontramos ante un estado que nos oprime, vulnera derechos fundamentales y que no tiene garantías judiciales», señalaron desde la organización, que aplaude el «cambio de estrategia» que supone a su juicio la huelga de hambre para pasar a la «ofensiva» en la lucha «no violenta».

Con el golpe de efecto de Sànchez y Turull, que va en «serio» aunque «no pretenden poner en riesgo sus vidas», según declaró el expresidente de la ANC en 'elnacional.cat', el independentismo ha conseguido cerrar filas tras semanas de tensión interna y después de que el Gobierno catalán haya dado señales de estar contra las cuerdas por el estallido social contra los recortes. La huelga de hambre de Sànchez y Turull sí permitirá, de entrada, una cierta cohesión en el soberanismo de cara al juicio del 1-O.

Esquerra no se suma

Así, Esquerra, que el sábado no fue todo lo contundente en el apoyo a los presos en ayuno voluntario, trató este sábado de disipar las duda sobre la falta de unidad en el frente de Lledoners, teniendo en cuenta que la protesta, de momento, solo la hacen dos diputados de JxCat y que el tercero en sumarse podría ser Josep Rull, también postconvergente. «Es una decisión que conlleva pagar un alto precio personal y físico y que afectará también a sus familias. Sólo podemos decir que estamos con vosotros», aseguró Joan Tardà, portavoz republicano en el Congreso.

Desde el entorno convergente presionan a Esquerra para que Junqueras y Romeva se unan a la protesta, pero en la formación republicana no consideran que éste sea el camino a seguir aunque públicamente no lo pondrán en cuestión. Pese a que Roger Torrent, de manera indirecta, lanzó ayer un aviso a sus socios de JxCat. «Si no actuamos desde la unidad –afirmó el presidente del Parlament–, no avanzaremos. Siempre que hemos avanzado ha sido a partir de la unidad de acción».

 

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