Torra caldea la Diada con la amenaza de no acudir al juicio por los lazos

Quim Torra. /AFP
Quim Torra. / AFP

Los más radicales exigen al presidente catalán un gesto de desobediencia «desmesurado» que ponga al Estado contra la pared

CRISTIAN REINOBarcelona

El secesionismo civil realizará dos peticiones a los partidos en la manifestación independentista del miércoles que viene en Barcelona con motivo de la Diada de Cataluña: unidad y determinación para culminar el 'procés'. Esta falta de determinación es la que se le echa en cara también al presidente de la Generalitat de Cataluña, que prometió hacer efectiva la república pero hasta la fecha no ha dado ni un paso.

Torra empezó este domingo a caldear el ambiente de la gran protesta del 11-S y a responder a los que le acusan de no pasar de la retórica, dejando caer, con visos de que cumplirá su amenaza, de que podría no presentarse al juicio en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña los próximos 25 y 26 de septiembre, en el que se le juzgará por desobediencia al no retirar los lazos amarillos de la fachada de los edificios del Gobierno catalán en la campaña electoral de abril. Torra avisa con un nuevo acto de desobediencia, como lo fue, a su entender, no acatar la orden de la Junta Electoral. «No ir sería poner de manifiesto que nos tenemos que plantar», afirmó en una entrevista en 'El Punt-Avui'.

A medida que se acerca la Diada, que llega en un clima de división en el movimiento independentista, el jefe del Ejecutivo catalán sube el tono. La semana pasada, advirtió en Madrid a los poderes del Estado de que si los líderes del 'procés' son condenados, iniciará el camino para «culminar» la secesión.

En principio, el dirigente nacionalista cuenta con el respaldo de sus socios de ERC, haga lo que haga el día del juicio. «Respetaremos la decisión que tome», aseguró hoy el presidente de Esquerra en la Cámara catalana, Sergi Sabrià. Los republicanos, en cualquier caso, se mostraron muy críticos con Torra cuando decidió desafiar a la Junta Electoral y se resistió a no retirar las pancartas sobre los presos. Criticaron que el president solo pensara en la política de gesticulación.

Con el arranque del curso y con la sentencia del Supremo a la vuelta de la esquina, el independentismo amenaza con iniciar un «tsunami democrático» a favor de la desobediencia civil. El plantón al juicio, que obligaría al juez a ordenar a los Mossos a su detención, puede suponer un primer gran acto de rebeldía, semanas antes de la sentencia del Supremo contra los líderes del 'procés', que debería poner en marcha una serie de actos de desobediencia civil e institucional.

El segundo gesto, una vez que se conozca el fallo, convocar una nueva «huelga de país» como la del 3-O de 2017. «Millones de ciudadanos volveremos a hacer otro 3 de octubre como reacción a la sentencia», confirmó el jefe del Ejecutivo catalán.

Abrir las cárceles

Las discrepancias en el independentismo quedarán para el día después de esa huelga, que hace dos años logró una gran movilización, pero no logró paralizar, ni de lejos, Cataluña, y mostró que el secesionismo tiene una fuerza social importante, pero insuficiente para hacerse con el control del territorio. El independentismo más radical ahora reclama, sin concretar, un «gesto desmesurado» contra el fallo del Supremo para «girar la historia», según pidió hoy el cantante Lluís Llach.

 El acto por el que suspiran los más hiperventilados es la liberación de los presos, teniendo en cuenta que la Generalitat es la titular de las cárceles. El órdago al Estado sería mayúsculo. «España solo se sentará a negociar y a hablar de un referéndum, cuando Cataluña se convierta en un problema muy serio para España y la UE», afirma Jaume Marfany, exvicepresidente de la ANC.

Es la teoría del cuanto peor, mejor. «Y esa desestabilización solo se consigue con la desobediencia civil», remata. Los más radicales sueñan también con una insumisión masiva a la hora de pagar a Hacienda. Pero está por ver cuántos catalanes están dispuestos a jugársela.

Esquerra, de momento, presiona casi a diario para que se convoquen elecciones. Hoy lo hicieron Roger Torrent y Sergi Sabrià. El presidente del Parlamento catalán lanzó un dardo envenenado a sus socios de JxCat, que amenazan con volver a intentar investir a Puigdemont. «Descartar elecciones se contradice con pedir un referéndum. A los demócratas, las urnas nunca nos dan miedo», afirmó en El Periódico.

El presidente de la Generalitat rechaza el adelanto electoral, (las perspectivas de JxCat son peores que la de ERC) con el argumento de que lo que toca ahora es regresar a la unidad para volver a poner rumbo hacia la independencia. Por primera vez desde que accedió a la presidencia, Quim Torra no descarta volver a repetir como candidato.