Las viejas casas cuartel de la Guardia Civil serán la vanguardia en una alerta nuclear

Entrada a la casa cuartel de la Guardia Civil en Sansomendi (Vitoria) /R. C.
Entrada a la casa cuartel de la Guardia Civil en Sansomendi (Vitoria) / R. C.

Las instalaciones del Ministerio del Interior peor conservadas son perfectas para los proyectos de expansión de la red de alerta

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

En muchos casos se caen literalmente a trozos. Son las instalaciones del Ministerio del Interior peor conservadas y más antiguas con una media de edad de 40 años. Pero las casas cuartel de la Guardia Civil tienen tres características que las hacen únicas: es la mayor red de edificios de la Administración Central con una implantación en 2.370 de los 8.124 municipios del país; son recintos custodiados; y suelen tener espacio en desuso.

Y esas tres particularidades las hacen perfectas para los proyectos de expansión de la red de alerta que está poniendo en marcha el Consejo de Seguridad Nacional (CSN). Este organismo ha cerrado un convenio, que acaba de entrar en vigor, con el Ministerio del Interior para comenzar la instalación masiva de «estaciones automáticas de vigilancia radiológica ambiental en emergencias nucleares y radiológicas» en las casas cuartel.

Según este acuerdo, que deja en manos de la Guardia Civil la «custodia» de estas máquinas, las estaciones que deberían dar la voz de la alerta ante una posible incidente o catástrofe nuclear se van a ubicar en 152 cuarteles de todas las provincias españolas y en las dos ciudades autónomas.

El grueso del despliegue, según los documentos oficiales, será en las zonas donde se localizan las cinco centrales en activo (con siete reactores) que existen en España. En Cáceres (Almaraz I y II) se van a instalar máquinas en 18 acuartelamientos; en Tarragona (Asco I y II y Vandellós II) habrá 12; en Valencia (Cofrentes) habrá 15; y en Guadalajara (Trillo I) serán 16. Además, en Cuenca, donde está en proyecto la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC) en Villar de Cañas, habrá seis cuarteles involucrados en el programa, que acabará de ponerse en marcha en 2021.

Fukushima

El acuerdo firmado entre Interior y el CSD pone el acento en la necesidad de «modernización de la red de estaciones de vigilancia radiológica ambiental teniendo en cuenta los avances tecnológicos disponibles» y, sobre todo, «teniendo en cuenta las lecciones aprendidas del accidente de Fukushima en relación con las redes de vigilancia para situaciones de emergencia». Las estaciones en las casas cuartel -explican técnicos del proyecto- deberán ser la red de alerta temprana sobre la evolución de posibles nubes radioactivas, que fue, además de las fallas de seguridad en la central japonesa, una de las grandes carencias en la fuga nuclear de 2011.

 

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