Dos operarios reparan los destrozos causados por los ladrones en el establecimiento Agro-Recambios.
Dos operarios reparan los destrozos causados por los ladrones en el establecimiento Agro-Recambios. / Javier Rosendo

El comercio de Cabezón se plantea crear patrullas nocturnas ante la ola de robos

  • La alcaldesa, Isabel Fernández, se reúne con los afectados para buscar una solucióna la falta de presencia policial por las noches

Los comerciantes de Cabezón de la Sal se sienten «indefensos» ante la oleada de robos que están teniendo lugar en los últimos días.

El hurto de trece motosierras que sufrió José Antonio en su negocio, Agro-Recambios, en la noche del pasado jueves, tan solo quince días después de que le entraran a robar por primera vez, ha sido la gota que colma el vaso, y los comerciantes están cada vez más decididos a formar patrullas nocturnas de vecinos que vigilen las calles, ante la inexistencia de presencia policial.

«Algo habrá que hacer, porque lo que no se puede permitir es que los cacos anden por el pueblo a sus anchas, conscientes de que no hay patrullas vigilando», explica José Antonio, al que hace unos quince días le robaron unas 25 motosierras y el jueves, otras 13.

Las cámaras de José Antonio grabaron a los ladrones en ambas ocasiones. «La primera vez eran cuatro y uno iba a cara descubierta y la segunda, eran dos y los dos iban tapados. El coche que emplearon fue un Ford Focus y se trata de los mismos ladrones en las dos ocasiones, porque emplean métodos similares y van a tiro hecho, sin dar rodeos». Las pérdidas económicas de este comerciante ascienden a 40.000 euros.

Diferente fue el caso de Andrés Grande, que posee un taller de motos y al que entraron a robar la noche del 28 de diciembre. Las cámaras del bar de al lado, El Jardín, grabaron a los cacos, «que permanecieron entre las tres y las cuatro de la madrugada rondando por el lugar, mirando y yendo y viniendo al coche, por lo que estaban tranquilos y sabían que no había peligro», explicaba ayer Andrés, indignado, al que también robaron 13 motosierras. «Primero aparcaron y estuvieron mucho rato en un sitio, luego se marcharon a otro y así, campando a sus anchas, sin miedo». Para acceder al taller, «cortaron una reja y la alarma no llegó a sonar». ¿Los daños? unos 7.000 euros. «Estamos temblando», dice el dueño ante la posibilidad de que se vuelva a repetir. «Lo que no se puede consentir», explica a su vez Chuchi Maestegui, otro propietario, «es que cada semana roben en un sitio diferente y estén tanto tiempo en un mismo establecimiento, porque es algo muy descarado».

Ante esta «desesperante» situación, algunos comerciantes mantuvieron ayer una reunión con la alcaldesa de la localidad, Isabel Fernández, para tratar de buscar una solución al problema de la inseguridad ciudadana.

Fernández explicó que «en Cabezón, tenemos cinco agentes, y tienen que patrullar de dos en dos, por lo que es muy complicado que haya patrullas todas las noches y que podamos cubrirlo todo».

En el encuentro se habló de «colocar cámaras de vigilancia a la entrada y a la salida del municipio», dijo la alcaldesa. Sin embargo, los comerciantes, que también mantuvieron una reunión hace unas semanas con el delegado del Gobierno en Cantabria, Samuel Ruiz, están dispuestos a crear «patrullas urbanas» mientras se implanta una mayor presencia policial, explicó otro propietario, Gustavo González Monterrubio, al que también robaron en septiembre. «La gente se está empezando a cansar» manifestó.

Por eso la idea con las patrullas es «salir de forma alterna y voluntaria, lo que serviría como una medida de presión para que las autoridades pertinentes solucionen el problema», matizaron los damnificados. Además, añadieron, «a medida que vaya tomando forma, la gente se irá animando y cada vez seremos más».

«Desde la Alcaldía han asegurado que iban a estudiar una solución, pero algo tendremos que hacer si no se toma alguna medida», aseguró Maestegui, al que no han robado pero quien dice que «los comerciantes nos tenemos que ayudar unos a otros». «No podemos estar así y sí que nos plantearnos formar patrullas». Los cacos, hasta ahora, «entran en establecimientos donde pueden robar cosas que valen dinero y que luego pueden colocar bien en el mercado». Es decir, saben dónde tienen que atacar, «por eso tenemos que buscar una manera de defendernos».

«Algo habrá que hacer», decía también Andrés Grande, «porque nos sentimos totalmente inseguros». Lo de las patrullas, le parece una solución a corto plazo «para llamar la atención, pero no para mucho tiempo, porque no podemos estar toda la vida haciendo patrullas».

La alcaldesa, por su parte, dijo ayer que «buscaremos una solución, valoraremos nuestros recursos y veremos cómo rentabilizarlos». «Cuanto más difícil se lo pongamos, mejor», concluyó. También desde la Delegación del Gobierno «mostraron una buena disposición para tratar de ayudarnos», dijeron los comerciantes. En este caso, o pasan de las promesas a los actos en poco tiempo, o los comerciantes optarán por protegerse a sí mismos.

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