La ternera de los 25.000 euros

Adrián Entrecanales, con ‘Amore’, en la finca de Labarces en donde se ubica la Ganadería /
Adrián Entrecanales, con ‘Amore’, en la finca de Labarces en donde se ubica la Ganadería

Un ejemplar frisón de la Ganadería Cudaña, de Labarces, vendida a un criador holandés por un precio récord

JESÚS PÉREZ DEL RÍO

25.000 euros contantes y sonantes. Esa es la cantidad que ha desembolsado un criador holandés por una de las joyas de la corona de la Ganadería Cudaña, de Labarces. Amore, que así se llama la codiciada ternera de raza frisona, está ya en los Países Bajos, donde se destinará a la producción de embriones de alto valor genético y a su posterior comercialización. El precio pagado por esta ternera de 12 meses de edad se complementará con cinco embriones suyos cuando dentro de unos meses comience a producir.

La ternera, nacida y criada en la ganadería de la familia Entrecanales, prestigiosos criadores de frisón desde hace ya varias generaciones, atesora ya numerosos premios obtenidos en los concursos en los que ha participado. Los más recientes son el subcampeonato del Open Holstein Show celebrado a principios de año en Montichiari, en Italia, y el título de gran campeona en el Concurso Internacional de Silleda, en Pontevedra. El palmarés de Amore no ha pasado desapercibido para criadores de toda Europa. Y uno de ellos, el que ahora es su propietario, puso un especial empeño con conseguirla.

"La tenía bien estudiada"

"Sabía lo que hacía y la tenía bien estudiada. Conocía perfectamente las características del animal a través de internet, su nacimiento, su ascendencia y todos sus datos y su trayectoria en concursos y exposiciones", destaca Ibón Entrecanales, uno de los propietarios de la ganadería, que asegura que "por estos motivos, el trato entre las partes fue muy sencillo. El holandés llegó a tiro hecho, sin tener la más mínima duda", sobre todo después del éxito cosechado en el concurso de frisón celebrado en Italia.

La Ganadería Cudaña, fundada por Eduardo Entrecanales, está regentada hoy por sus hijos, que continúan con un trabajo que, en el caso de la ascendencia de Amore se remonta a 1970, año en el que llegó a Cantabria una vaca frisona importada de Canadá.En la actualidad, en Cudaña hay una veintena de vacas y terneras descendientes de aquel ejemplar canadiense, cuya genética desde ahora empezará a expandirse también desde Holanda.