"Es terrible el fracaso escolar en niños con la capacidad más alta de aprender"

La profesora Rosabel Rodríguez, durante su estancia este sábado en Santander./
La profesora Rosabel Rodríguez, durante su estancia este sábado en Santander.
ANA ROSA GARCÍASantander

Un 7% de la población goza de altas capacidades intelectuales, un término en el que se engloban los superdotados, los talentos y los precoces.Genios en potencia que, paradójicamente, están condenados al fracaso escolar. "No son bien atendidos a nivel educativo porque no sabemos verlos", destaca Rosabel Rodríguez, profesora de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación de la Universidad de Baleares, que este sábado habló en Santander sobre la formación que necesitan los docentes, "pieza clave en la identificación de estos alumnos", para "evitar que caigan en la desmotivación y el aburrimiento". En una conferencia organizada por la Asociación Cántabra de Apoyo a las Altas Capacidades Intelectuales (Acaaci), en colaboración con la Facultad de Educación de la UC, desmontó mitos sobre estos niños y abogó "por una escuela inclusiva para todos".

¿Tener un hijo con altas capacidades supone un problema?

Puede suponer un problema si no existe, desde la escuela y desde la Administración, una respuesta adecuada a las necesidades de estos niños, que aprenden más deprisa. Los padres cuando se encuentran con esta realidad acuden al colegio para plantear qué hacer porque su hijo se aburre en clase y dice que no aprende nada. Si la escuela tiene una buena respuesta no tiene por qué haber problemas, se adapta la metodología y el contenido y ya está, lo malo es cuándo la respuesta del profesor es no sé qué hacer.

¿Pero cuántos encuentran esa respuesta que sus hijos necesitan?

Casi nunca, ese es el gran problema. Es altísimo el porcentaje mal atendido. La población de niños con altas capacidades intelectuales existe, otra cosa es que se detecte.Si no los vemos, no los atendemos; y a veces, incluso viéndoles, tampoco.

¿Cuántos niños con altas capacidades no están identificados?

Según los últimos datos del Ministerio de Educación, en Cantabria no llegan ni al 2% los identificados.

Imposible atender bien el problema si ni siquiera se ve.

Claro, ese dato lo que te dice es que no sabemos nada de ellos, que los profesores están despistadísimos, por eso hay que hacer tanta formación. No se sabe identificar a estos niños, entre otras cosas porque existen imágenes que no son reales. Cuando piensas en una persona superdotada te viene a la cabeza Einstein o Marie Curie, pero si es eso lo que esperas encontrar en el aula, es que no lo vas a ver. Una de las curiosidades de este tipo de biografías es que fueron fracasos en la escuela, porque nadie los entendía.

Por eso no hay que buscar alumnos brillantes, sino comparar su nivel de aprendizaje con el resto de la clase. Estoy convencida de que los profesores quieren hacerlo bien, pero no han recibido formación. En el momento en que la tienen, esos niños empiezan a aparecer, porque están ahí, simplemente los visibilizas. Es como si nos pusiéramos gafas para poder verlos; hay que fijarse en cómo aprenden, el tipo de preguntas qué hacen, cómo resuelven los problemas, cuánto tiempo necesitan para llegar a un conocimiento, es evidente que necesitan menos que los demás, igual que otros precisan más.

Identificación

las claves

"No hay que buscar alumnos brillantes, sino comparar su aprendizaje con el resto de la clase", Ideas erróneas

"Hay que desmontar mitos, como que será un genio, un friki o infeliz toda su vida, todo eso es mentira", falta de atención

"Esto es una realidad que en otros países no ocurre, sino que se apuesta por el talento de adultos y niños"

Pero la respuesta educativa es distinta para unos y otros...

Sí, a los que les cuesta se le da esa atención extra, pero qué pasa con los que aprenden en la mitad de tiempo, no les podemos dejar de lado. No podemos hacer una escuela inclusiva en la que resulta que atendemos a unos sí y a otros no.

¿La observación en el aula del ritmo de aprendizaje es la primera señal para identificarlos?

Sería la primera pista. Yo entiendo a los profesores, si tienen un alumno que a priori aprende rápido parece lógico concentrarse en el que le cuesta. Pero no puede ser que un niño que empieza Primaria superilusionado, que contesta rápido, que tiene ganas de ir al colegio, te diga cinco años después que se aburre, que no aprende. No nos podemos cargar el talento y la motivación de tanta gente.

¿El propio sistema les empuja al abandono escolar?

Nadie debería abandonar los estudios, pero mucho menos ellos, que son quienes pueden sacarlos con más facilidad. Esto es un doble fracaso de la educación. Un niño que fracasa porque tiene dificultades para aprender es una pena, aunque tiene un porqué, pero es incomprensible que fracasen las personas que mejor aprenden. No tiene justificación, es terrible. Está claro que algo estamos haciendo mal.

¿Es cierto que la tasa de abandono escolar llega hasta el 70%?

Existen muchos tipos de fracaso escolar, el más obvio es cuando abandonan los estudios; pero también cuando no se aprovechan esas capacidades. Es decir, hay fracaso en una persona capaz de llegar a un 9 (no me refiero a calificación, sino a capacidad de desarrollo, a creatividad, etc) pero en su paso por la escuela se queda en un 6. Si sumas los que abandonan y los que siguen en el sistema educativo pero sin ganas, sin ilusión, gente que puede ser brillante pero se queda en la mediocridad, la tasa es muy amplia, es una lástima. Cuando una sociedad pierde talento, lo perdemos todos. Después nos quejamos de la fuga de cerebros, pero ¿qué pasa con todos los que no llegan ni a saberlo?

¿Por qué cree que ha ocurrido esto y no se les ha prestado atención?

Creo que España necesitaba primero atender a la diversidad, y a partir de los años noventa se empezó a dar respuesta a una demanda social muy necesaria de integración de los niños con discapacidad; se hizo y bien, pero se desaprovechó la oportunidad de atender a toda la diversidad. Los niños con altas capacidades no estaban identificados ni atendidos, pero sí estaban en las aulas, en cambio los niños con discapacidad, no. Su integración fue un primer paso, pero ahora hay que atender a todos. Y creo que por fin hay una sensibilidad real sobre el tema. Pero esto es una realidad de España, mientras que en los países más potentes (EE UU, Inglaterra, Japón...) siempre han tenido claro que hay que apostar por la inteligencia y el talento.

¿Qué preparación se requiere para que los profesores se puedan poner esas gafas que comenta?

Es una cuestión de formación, los profesores atienden a una diversidad muy amplia de niños, hay que ayudarles a que reconozcan características de estos niños. Lo que hacemos primero es desmontar mitos, como la idea de que va a ser un genio, un friki o infeliz toda su vida, todo eso es mentira. Lo segundo, darle información veraz e instrumentos que le ayuden. El profesor es el mejor detector de un retraso madurativo, una dislexia o del TDAH, porque han aprendido a verlo, pero las altas capacidades se han quedado en la cola.

¿Los mitos que hacen más daño?

Sin duda, el primero es el de Si son tan listos, no necesitan ayuda; y el segundo, transmitir la idea de que van a ser desgraciados, que esto va unido a un problema emocional, porque no es así. Eso puede llegar a pasar si no se les atiende bien.

El desarrollo o el futuro de estos niños dependerá de otros factores, más allá de la propia inteligencia, como son aspectos sociales y familiares. Dependerá de si tiene la suerte de tener una familia que le apoye o de encontrar un solo profesor que le anime y le haga saber lo que vale, de los recursos... ¿Pero tenemos que estar a expensas de eso para que puedan desarrollar su talento? No, las medidas tienen que ser globales y por eso la escuela es tan buen sitio, porque por ahí pasan todos.