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Tres maestros japoneses: Mizoguchi, Ozu y Kurosawa

Cada uno con su estilo, fueron los artífices de la popularización de la cinematografía nipona en occidente

Akira Kurosawa. /
Akira Kurosawa.
BOQUERINI .

Aunque la primera proyección cinematográfica japonesa data del 15 de febrero de 1897 cuando los operadores de los hermanos Lumière llegaron hasta el país del Sol Naciente para mostrar el Cinematógrafo que, como en otros países, combinaban las más destacadas filmaciones de los hermanos franceses con aspectos de la vida local, el cine japonés no se popularizó en occidente hasta después de la Segunda Guerra Mundial y gracias a su presencia en festivales internacionales de cine. Antes de la irrupción del sonoro, Japón ya producía cerca de 300 películas anuales de los más variados géneros, predominando las reconstrucciones históricas y el cine de samuráis. Y pronto se sumaron temas de la vida familiar, dramas y comedias. Y eso pese a que el gran terremoto de Japón de 1923 arrasó con los principales estudios y supuso un crack en la producción. La primera película sonora japonesa, 'Gosho Madamu to nyobo', es 1931. La Segunda Guerra Mundial provoca que todo el esfuerzo se dedique al conflicto bélico y que por segunda vez, la industria cinematográfica vuelva a desaparecer.

Pero de nuevo, la industria del cine nipón renace de sus cenizas de una forma asombrosa y en la década de los 50 comienza a estar presente es festivales occidentales, asombrando al mundo. La productora Toho, la más poderosa del país, exportó muchas de sus películas a Estados Unidos y abrió una sala de cine en La Brea, en Los Ángeles, para mostrar sus películas y poder llegar a formalizar contratos de distribución en América.

Tres fueron los maestros nipones que despertaron la pasión de los amantes del cine en occidente: Kenzi Mizoguchi, Yasujiro Ozu y Akira Kurosawa. Cada uno con un estilo diferente pero en los tres casos con películas sensibles y muy poéticas.

Kenji Mizoguchi

Kenji Mizoguchi (16 de mayo de 1898 - 24 de agosto de 1956) fue el más poético de los grandes directores japoneses. Tuvo una infancia terrible; su familia nació en la más absoluta pobreza y su padre era un carpintero violento que maltrataba a su madre y que llegó a vender a su hermana como geisha.

Fue un mal estudiante destacando únicamente en dibujo. En la pintura descubre su primitiva vocación. Trabaja como ilustrador publicitario y en un periódico de la ciudad de Kobe. Pero en 1918 pierde el trabajo por haber participado en unos disturbios violentos que se producen como consecuencia de la influencia de la Revolución Rusa. Sin embargo fue este contratiempo el que le abre las puertas del cine, en 1920, trabajando inicialmente como actor. Pronto pasa a ser ayudante de dirección y en 1922 debuta como director con 'El día en el que regresó el amor', donde pone de manifiesto sus convicciones socialistas, provocando que la película fuese prohibida. En aquellos años, Mizoguchi se manifiesta como un director rápido, de firme pulso narrativo, haciendo adaptaciones de obras de Eugene O'Neill, León Tolstói o versiones de películas expresionistas alemanas. Entre los años 20 y los 30 rueda más de 70 películas, la mayor parte de los cuales se perdieron tras la guerra. En todas ellas mostraba su oposición al totalitarismo dominante y un compromiso con la problemática de las prostitutas, una constante en su cine. Según el propio Mizoguchi, su primera película seria fue 'Las hermanas de Gion' de 1936, que logró un importante éxito de público.

Mizoguchi explora la transición del Japón desde el feudalismo hacia la época moderna, siendo 'La historia del último crisantemo', su película más relevante de la época, una obra maestra en la que analiza el papel infravalorado de las mujeres en la sociedad japonesa: En el Tokio de 1885, el hijo de un prestigioso actor descubre desolado que es aplaudido únicamente por ser el heredero de su padre y que, en realidad, el público se mofa de sus interpretaciones. La única persona que se atreve a ser sincera con él es la niñera de los hijos de su hermano. Pero precisamente por ello es despedida, y al actor le prohíben verla por temor a los rumores que se desatarían por su relación con una sirvienta. En esta película Mizoguchi comienza a desarrollar su famosa teoría 'una escena/un plano'. Le ayuda su muy competente ayudante Hiroshi Mizutani que le anima a utilizar cámaras con gran angular. La guerra interrumpe este proceso creativo y el director es obligado a filmar películas de propaganda bélica.

Tras la capitulación, Japón disfruta de un movimiento de libertad, propiciado por el ejército estadounidense. Mizoguchi filma filmes militantes a favor del voto femenino como 'La victoria de las mujeres' y 'Arde mi amor', pero sus simpatías comunistas le hacen sospechoso, por lo que a partir de 1950 se especializa en melodramas que incluyen aspectos tradicionales y folclóricos de la sociedad nipona.

Es el francés Jacques Rivette, uno de los padres de la 'nouvelle vague', el que le da a conocer en occidente. Su primera película conocida en occidente es 'Vida de O-Haru, mujer galante' (1952), y un año después se consagra con el León de Plata en el Festival de Venecia con 'Cuentos de la luna pálida', volviendo a ser galardonado en 1954 por 'El intendente Sansho' y 'Los amantes crucificados', todas enormes obras maestras que emocionan por la sutilidad de su poesía, en la que no oculta la sordidez, a través de una fotografía en blanco y negro en el que era un verdadero maestro. Mizoguchi muere en Kioto a causa de una leucemia a los 58 años. Está considerado como el gran maestro del cine japonés y el padre artístico de muchos cineastas que vinieron después.

Yasujirô Ozu

Yasujirô Ozu (12 diciembre de 1903 - 12 de diciembre de 1963) es coetáneo de Mizoguchi. Descubre el cine en su época de estudiante. Fue una película del estadounidense Thomas H. Ince, 'Civilization', la que determina su vocación, Sin embargo, tras terminar sus estudios, trabaja como profesor suplente durante un año, hasta que, en 1923, gracias a una recomendación de su tío, empieza a trabajar en los Estudios Shochiku en Kamata. Primero como ayudante de fotografía, pero tras tres años se hizo ayudante de dirección de Tadamoto Ôkubo, y en 1927 debuta como director con un drama de época (el único de su filmografía), 'La espada de la penitencia'. Pronto destaca como un director muy perfeccionista. Realiza películas mudas hasta 1935, que irrumpe en el cine sonoro con 'Un albergue en Tokio' ("¿Para qué buscar el ruido cuando reina el silencio?", decía). En los años 30 desarrolla un plano muy característico tomado desde unos 90 centímetros de altura sobre el suelo, el punto de vista de un adulto sentado sobre un tatami. También comienza una caligrafía cinematográfica sin ningún movimiento de cámara, con ésta estática y con composiciones meticulosas donde ningún actor domina la escena.

Durante la Segunda Guerra Mundial, es destinado en China y cuando terminó la contienda fue hecho prisionero en Singapur. En 1947, ya libre, logra volver a su actividad formando equipo con su guionista Kôgo Noda, con el cámara Yûharu Atsuta y con los actores Chishû Ryû y Setsuko Hara. Es el año de 'Historia de un vecindario', una de sus películas más representativas, con un marcado carácter neorrealista. Un hombre encuentra en la calle a un niño perdido y lo lleva a su casa, pero nadie quiere acogerlo, ni siquiera por una noche. Finalmente, lo hace una viuda de agrio carácter. Al día siguiente, la mujer lleva al niño a su barrio y averigua que el padre del chico lo ha abandonando. De estos años son títulos como 'Primavera tardía' (1949), 'Cuentos de Tokio' (1953), 'Primavera precoz' (1956), 'Crepúsculo en Tokio' (1957), 'Flores de equinocio' (1958), 'La hierba errante' (1959), 'Otoño tardío' (1960), o 'El sabor del sake' (1962), su última película.

Ozu recibió una medalla del gobierno japonés en 1958, año en el que también ganó el premio de la Academia de las Artes de Japón. En 1961 se celebró una retrospectiva de las películas de Ozu en el Festival de Cine de Berlín, donde el director y su obra recibieron la atención mundial. En 1979 se hizo un amplio ciclo en la Semana Internacional de Cine de Valladolid, que había empezado a conocerse en cine-club y filmoteca. Ozu rodó un total de 53 películas, 26 de ellas en sus primeros cinco años como director. Y todas menos tres, con los estudios Sochiku. Murió de cáncer en su sexagésimo cumpleaños, cuando se encontraba en el punto culminante de su popularidad. Tras su muerte, la fama de Ozu alcanzó cotas aún más altas y su obra ha ejercido una enorme influencia en directores tanto de Japón como de otros países, tales como Jim Jarmusch, Wim Wenders, Aki Kaurismäki y Hou Hsiao-Hsien.

Akira Kurosawa

Akira Kurosawa (23 de marzo de 1910 - 6 de septiembre de 1998) fue el más joven y el más occidental de los tres maestros japoneses, y el director más conocido de la cinematografía japonesa. Dirigió más de 30 películas, entre ellas algunas tan populares como 'Los siete samuráis', 'Rashomon' o 'Dersu Uzala'. En 1990 recibió un Oscar honorífico por su trayectoria. Kurosawa fue un hijo tardío y creció en una casa llena de parientes, Su padre era el director de un instituto del ejército japonés, y la propia familia Kurosawa descendía de una línea de antiguos samuráis. Económicamente, la familia disfrutaba de una situación superior a la media. Kurosawa era un admirador de la cultura occidental, tanto en los programas deportivos que organizaba, como en su afición al cine. Incluso cuando más adelante la cultura japonesa renegó de las películas occidentales, siguió pensando que constituían una experiencia educativa positiva.

En la escuela primaria el futuro cineasta comenzó a dibujar bajo la tutela de un profesor que se interesó por su talento. Uno de sus hermanos mayores, Heigo, tuvo también un profundo impacto en él: Heigo era muy inteligente, ganó varias competiciones académicas, pero a la vez poseía también lo que podría denominarse un 'lado oscuro'.

En 1923, tras el gran terremoto de Japón, que destruyó Tokio y mató a más de 100.000 personas. Heigo, de entonces 17 años, y Akira, de 13, pasearon juntos entre la devastación. Los cadáveres de humanos y animales se apilaban en cualquier rincón. Cuando Akira intentó apartar la vista, su hermano le obligó a sostenerla. Kurosawa recordaría más tarde que esta experiencia le enseñó que el modo de vencer su propio miedo era enfrentarse a lo que se lo provocaba.

Kurosawa no pudo terminar sus estudios de pintura y comienza a ganarse la vida realizando carteles e ilustraciones. Heigo pronto comenzó una carrera en los cines de Tokio como benshi, o narrador de películas mudas para el público japonés, lo que fascina a Akira Kurosawa, ya muy interesado por el cine. Sin embargo, con la llegada del cine sonoro, el trabajo de los benshi comenzó a desaparecer, lo que llevó a Heigo a intentar organizar una huelga que fracasó. Akira también estaba implicado en las luchas de sindicatos, escribiendo varios artículos para un periódico, al mismo tiempo que perfeccionaba su destreza como pintor. Cuando acababa de cumplir los 20 años, Heigo se suicidó, y cuatro meses más tarde murió el mayor de sus hermanos, dejando a Akira como el único hijo varón sobreviviente. La idea del suicidio acompañó a Akira toda su vida que incluso lo intentó en una ocasión.

En 1938 Kurosawa descubre la existencia de un programa de aprendices de director, en un gran estudio de cine, PCL, que más tarde se convertiría en Th, que llegaría a ser no sólo la gran productora de Japón sino de toda Asia. Fue contratado y trabajó como ayudante del director Kajirô Yamamoto. Tras su debut tras las cámaras con 'Sanshiro Sugata' ('La leyenda del gran judo'), sus siguientes películas fueron cuidadosamente supervisadas por el entonces belicista gobierno japonés, e incluyeron frecuentemente temas nacionalistas. De esta manera, 'Ichiban utsukushika' ('La más bella') era una película de propaganda sobre unas mujeres trabajando en una fábrica militar. También la segunda parte de la saga de 'El gran Judo' ha sido interpretada como una película explícitamente anti-estadounidense, por retratar al judo japonés como superior al boxeo estadounidense u occidental. Sin embargo su primera película tras la Segunda Guerra Mundial, 'No añoro mi juventud', es ya muy crítica con el anterior régimen japonés, ya que trata sobre la mujer de un disidente izquierdista, arrestado por sus tendencias políticas.

En 1948 realiza con 'El ángel ebrio', su primera obra de carácter personal, y en ella retrataba el Japón de su tiempo. Comienza a trabajar con Toshirô Mifune el actor más popular de Japón, y en 1949, llega la primera de sus grandes películas, 'El perro rabioso' seguida por 'Escándalo' (1950) y ese mismo año la primera de sus grandes obras maestras. 'Rashomon', que gana un Oscar honorífico y se convierte en un filme de culto en occidente. Ambientada en el Japón del siglo XII, en Kioto, bajo las puertas del derruido templo de Rashomon, se guarecen de la torrencial lluvia un leñador, un sacerdote budista y un peregrino. Los tres discuten sobre el juicio a un bandido, acusado de haber dado muerte a un señor feudal y violado a su esposa.

La película abre de par en par las puertas de occidente a Akira Kurosawa. Un año después dirige 'Ikiru' ('Vivir'), y en 1954 llega una película que marcará un antes y un después en la trayectoria del director: 'Los siete samuráis'. Una película monumental que muestra una aldea de campesinos indefensos del Japón del siglo XVI que es repetidamente atacada y saqueada por una banda de forajidos. Aconsejados por el anciano de la aldea, los aldeanos acuden a la ciudad con el objetivo de contratar a un grupo de samuráis para protegerlos. A pesar de que el único salario es comida y techo, varios samuráis se van incorporando uno a uno al singular grupo que finalmente se dirige a defender la aldea, un argumento que generó posteriores westerns, entre ellos 'Los siete magníficos', el más famoso de todos.

Convertido en el gran maestro del cine oriental, las películas de Kurosawa se suceden sin pausa: 'Trono de sangre' (una adaptación de 'Macbeth'. 1957). 'La fortaleza escondida' (1958), 'Yojimbo' (1961), 'Barbarroja' (1965), 'Dodeskaden' (onomatopeya del sonido del tranvía, 1970). 'Dersu Uzala' ('El cazador', 1975), la mas taquillera del cineasta en España, que siempre que se ha repuesto ha constituido un descomunal éxito, 'Kagemusha' (1980), 'Ran' (adaptación de 'El rey Lear', 1985), 'Los sueños de Akira Kurosawa' (1990, con la producción de George Lucas y Steven Spielberg), 'Rapsodia en agosto' (1991) o 'Madadayo' (1993), su último filme.

Kurosawa fue conocido como Tenno (literalmente, 'El Emperador'), por su estilo dictatorial como director. Era un perfeccionista que dedicaba enormes cantidades de tiempo y esfuerzo para lograr el efecto visual deseado. En 'Rashomon', por ejemplo, tiñó el agua con tinta negra para lograr el efecto de lluvia intensa, y terminó empleando todo el suministro de agua de la zona para crear una tormenta. En 'Trono de sangre', en la escena final en la que Toshirô Mifune es alcanzado por las flechas, Kurosawa empleó flechas reales disparadas por arqueros expertos desde cerca, que se clavaron a sólo unos centímetros del cuerpo de Toshirô Mifune. En 'Ran' hizo construir todo un castillo en las laderas del Monte Fuji, sólo para quemarlo hasta los cimientos en la escena clímax de la película.

Kurosawa tenía una técnica cinematográfica propia, que desarrolló en la década de 1950, y que le había dado a sus películas un aspecto único. Le gustaba emplear lentes de teleobjetivo, por el modo en que aplanaban el encuadre y porque creía que situando las cámaras lejos de los actores se lograban mejores interpretaciones. También le gustaba usar varias cámaras al mismo tiempo, lo que le permitía filmar un mismo plano desde distintos ángulos. Otra peculiaridad del estilo de Kurosawa era el empleo de los elementos meteorológicos en sus películas, como la fuerte lluvia en la escena inicial de 'Rashomon' y en la batalla final de 'Los siete samuráis', el calor intenso en 'El perro rabioso', el viento helado en 'Yojimbo', la lluvia y la nieve en 'Ikiru' o la niebla en 'Trono de sangre'.