'La cara oculta de la Luna' y otros estrenos

'Clash' y 'Nagasaki: recuerdos de mi hijo' son algunas de las películas que llegan este fin de semana a la cartelera

Una escena de 'La cara oculta de la Luna'./
Una escena de 'La cara oculta de la Luna'.
BORJA CRESPO

De nacionalidad alemana, 'La cara oculta de la luna' peca de lo mismo que muchas producciones europeas que pretenden emular los éxitos del cine de género estadounidense, a excepción de algunas apuestas guiadas por el productor y director galo Luc Besson, capaz de enfrentarse a Hollywood empleando sus mismas armas. Competir en el ranking de recaudación con la invasión de material made in USA en igualdad de condiciones no es viable a simple vista con los presupuestos que se manejan en el viejo continente, pero hay quien lo intenta perdiendo cierta identidad cultural, en una maniobra desesperaba por amasar pingües beneficios que puede ir en contra de la obra.

'La cara oculta de la luna' se apunta al 'thriller' con un notable esfuerzo en su look y puesta en escena, con Stephan Rick a los mandos, colaborador como realizador en la longeva serie de televisión 'El criminalista'. Un abogado agresivo entra en crisis tras el suicidio de un ejecutivo al que llevó a la ruina. En su búsqueda de una posible salida airosa ante la adversidad, huyendo del desequilibrio mental, pierde el timón de su existencia y se rinde a experiencias alucinógenas que le llevan a transitar por el lado oscuro del ser humano. La actuación del actor germano Moritz Bleibtreu ('Corre, Lola, corre'), defendiendo el papel principal, es uno de los valores de esta adaptación honesta del best seller del suizo Martin Suter.

Presentada en el Festival de Cannes del pasado año dentro de la prestigiosa sección Un Certain Regard, 'Clash' se llevó los galardones al mejor nuevo director y mejor fotografía en la Seminci de Valladolid, espaldarazo definitivo para su estreno por estos lares. Un furgón policial es el centro neurálgico de una interactuación entre personajes con convicciones políticas y religiosas distintas, cuyas diferencias desvelan cómo se ha vuelto al inmovilismo en Egipto tras la popular Primavera Árabe. La acción transcurre en El Cairo, verano de 2013, dos años después de una revolución que camina hacia el fracaso. Tras 'El Cairo, 678', Mohamed Diab sigue apostando por el cine político, con violentos disturbios de fondo, radiografiando un país sin miedo, apostando por el entendimiento y el diálogo. Un retrato de una realidad desconocida para nosotros.

Hace pocas semanas se estrenaba la estimable 'Maravillosa familia de Tokio', testimonio del claro choque entre tradición y desarrollo que vive la sociedad japonesa. Ahora nos llega 'Nagasaki: recuerdos de mi hijo', otra apuesta del veterano Yoji Yamada, rodada antes en el tiempo, un filme emotivo que navega entre el drama y la comedia, con un toque fantástico. Narra la peculiar relación entre una madre y un hijo, cuya vida cambio radicalmente con el estallido de la bomba atómica lanzada sobre la ciudad por Estados Unidos.

De hecho, el joven murió en la tristemente famosa tragedia, con lo cual sus apariciones son fantasmales, saliéndose de lo convencional. Yamada sigue tras la cámara con 90 años de edad, reflejando en las imágenes que pergeña una de sus preocupaciones: la espiritualidad del ser humano y el tránsito después de la muerte.