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Charlotte Rampling, la dama imperial del cine mundial

Desde que fuera descubierta por Luchino Visconti en 'La caída de los dioses' y mito erótico en los años 70, la actriz da otra lección interpretativa en la película 'Hannah'

Charlotte Rampling en una escena de la película 'La piscina' (2003)./
Charlotte Rampling en una escena de la película 'La piscina' (2003).
Borja Crespo
BORJA CRESPO

El estreno de 'Hannah' deja claro que Charlotte Rampling (Inglaterra, 1946) está en plena forma. La reconocida intérprete se llevó la Copa Volpi a la Mejor Actriz en el festival de Venecia por su defensa impoluta del rol de una mujer sometida a una tremebunda condena social, quizás inmerecida, que le hace sumirse en la rutina diaria para afrontar una realidad que se resquebraja a su alrededor. El trabajo excepcional de expresividad ante la cámara de la veterana artista evidencia su indudable fotogenia y saber estar.

Británica de nacimiento, dada su elegancia podría pasar también por francesa. No en vano, se crió en Gibraltar, España y Francia, donde se matriculó en la Academia Juana de Arco de Versalles. Completó sus estudios en la Universidad Autónoma de Madrid y en la Royal Court Stage de Londres. Modelo antes de ser absorbida por el séptimo arte, Luchino Visconti la descubrió en 'La caída de los dioses' y 'Portero de noche', de Liliana Cavani, la convirtió en un mito erótico en los años 70. Aquí es donde cabe recordar su idilio con un primate en 'Max, mi amor', de Nagisa Oshima, a mediados de los 80.

La crítica

Icono fetichista, quizás a su pesar, Rampling ha trabajado con asiduidad en Europa y EE.UU. Sin descanso, a las órdenes de Sidney Lumet, Woody Allen, Alan Parker, Arturo Ripstein, Tony Scott, Mathieu Kassovitz o François Ozon (hasta con nuestro Julio Medem en 'Caótica Ana' o el dibujante Enki Bilal en 'Inmortal'), compartiendo el reparto principal con Paul Newman, Robert Mitchun, Peter O´Toole y tantos otros galanes a los que en más de una ocasión ha hecho sombra.

Mientras prepara la próxima película del inefable Paul Verhoeven, su trabajo más reciente, estrenado antes que 'Hannah', ha sido el estimable thriller 'Gorrión rojo', basado en la novela homónima del antiguo agente de la CIA Jason Matthews, donde Jennifer Lawrence se convertía en una espía de origen ruso reclutada a la fuerza que no terminaba de aceptar su identidad frente a sus superiores. Precisamente Rampling encarnaba a una de las instructoras de la letal agente, poniendo rostro a una mujer fría y calculadora que cree fervientemente en la férrea disciplina.

Charlotte Rampling en 'El sentido de un final' (2017).
Charlotte Rampling en 'El sentido de un final' (2017).

'El sentido de un final', adaptación de la novela de Julian Barnes, un drama amable sobre el amor, la soledad, la familia y, especialmente, la memoria, también figura entre sus obras recientes. Con '45 años' se llevó el Oso de Plata a la Mejor Actriz en Berlín en 2015, el mismo año en el cual recibió el premio honorífico de la Academia del Cine Europeo. Distinguida como Oficial de la Orden del Imperio Británico, en 2001 obtuvo un Cesar Honorario de la Academia de Cine Francesa en reconocimiento a su trayectoria.

En 'El corazón del ángel', objeto de culto, compartía pantalla con Mickey Rourke y Robert de Niro, dos pesos pesados, bajo las órdenes de Alan Parker en 1987. Antes se había dejado ver en títulos tan dispares como la detectivesca 'No se muere más de dos veces', de Jacques Deray, o la reivindicable 'Orca, la ballena asesina', por siempre en la memoria sentimental de una generación. Con el reputado autor galo François Ozon ha colaborado en varias ocasiones: 'Bajo la arena', 'Joven y bonita' y 'Swimming Pool' sin ir más lejos, piezas muy a tener en cuenta. 'Melancolía' de Lars von Trier, 'Nunca me abandones' de Mark Romanek, y 'La vida en tiempos de guerra' de Todd Solondz, también forman parte de una filmografía sumamente regular.

'El molino y la cruz', de Lech Majewski, donde la magistral Rampling daba vida a la virgen María, se paseó por numerosos festivales internacionales de peso (Sundance, Rotterdam, Sevilla…), recibiendo más de un premio. El filme partía de un cuadro épico del pintor Pieter Bruegel, 'Camino al calvario', que retrata la historia de la pasión de Cristo situada en Flandes bajo la ocupación española de 1564, el mismo año en el cual Bruegel pintó la obra.

Charlotte Rampling junto a Richard Harris en 'Orca, la ballena asesina' (1977) y la actriz en 'El corazón del ángel' (1987) y 'El portero de noche' (1974).

En 'Toda la culpa es de mi madre' una familia disfuncional servía de pretexto a la realizadora francesa Cécile Telerman para ahondar en clave de comedia en diversos dilemas existenciales que afectan al ser humano, con una exultante Charlotte encabezando un reparto coral que engrandecía una cinta europea de esas que funcionan muy bien en V.O. S.

La actriz se desvivió por el papel de la madre del clan, siempre descontenta con sus hijas y un marido jubilado que no se entera de la fiesta. El hijo es un perdedor de los de manual, las retoñas -una enfermera con dotes de adivina (o eso cree) y una pintora obsesionada con pintar mujeres depresivas- no se encuentran a sí mismas...

El catálogo de neurosis familiares no parece tener fin. Rampling, dama imperial del cine mundial.