Cómo ser un cineasta independiente y no morir en el intento

Ni los múltiples premios y reconocimientos se lo han puesto fácil al realizador Caye Casas quien ha tenido que esperar más de un año para conseguir estrenar su última obra, 'Matar a Dios' que dirige junto a Albert Pintó

Caye Casas junto a Albert Pinto, Itziar Castro y Emilio Gavira durante la promoción de 'Matar a Dios' (2017). /José Ignacio Unanue (El Diario Vasco)
Caye Casas junto a Albert Pinto, Itziar Castro y Emilio Gavira durante la promoción de 'Matar a Dios' (2017). / José Ignacio Unanue (El Diario Vasco)
Borja Crespo
BORJA CRESPO

Firman como Pintó & Caye, un dueto de cineastas inquietos incapaces de quedarse con los brazos cruzados esperando a que un productor avispado apoye sus proyectos. Han arrasado en festivales con cortometrajes laureados a rabiar como 'RIP' o 'Nada S.A.' y su ópera prima, 'Matar a Dios', levantada con el esfuerzo de un equipo entregado y un puñado de mecenas entusiastas, empezó su carrera el pasado año por estas fechas llevándose el codiciado Premio del Público en Sitges.

Caye Casas y Albert Pintó dirigen a Itziar Castro, Eduardo Antuña, Boris Ruiz y David Pareja en una comedia negra como el carbón que presenta a Emilio Gavira como un peculiar.. ¿Dios? Al habla con Casas, también dibujante de cómic. Aparte de la dirección se han repartido la promoción de un filme que no deja indiferente y ha conseguido estrenarse en nuestro difícil circuito de exhibición con medio centenar de copias.

-Lleváis un motón de premios cosechados con la película y vuestros cortos, ¿sirven realmente para algo?

¡Sí, claro! Sirven para que, festival a festival, premio a premio, te vaya conociendo la gente. Sirve como reconocimiento a todo el equipo, para el ego, para ganar algo de dinero con los trofeos remunerados y para llenar unas vitrinas muy guapas que me compré en Ikea.

-Con el tema de la autoestima resuelto, ¿ayudan a encontrar trabajo?

Lamentablemente no sirven para que te hagan caso según que productoras, televisiones o plataformas de este país. Llevamos casi 150 premios con nuestros proyectos, pero, de momento, algunos peces gordos de esta industria no nos hacen ni caso, les da igual y cuesta acceder a ellos para presentarles nuevos proyectos. Pero lo seguiremos intentando, seguimos picando piedra, somos muy cabezotas, pero después de tanto premio seguimos siendo ratas de cloaca para la industria.

-Cuesta mucho que se abran ciertas puertas. ¿Os consideráis cine independiente?

100% independiente, 200%... No tenemos ni teles ni ayudas, solo el apoyo de un productor chiflado y de unos mecenas que han puesto capital privado en nuestras manos para poder hacer realidad nuestras historias. Lo bueno es de ser cineastas indies es que tenemos libertad total.

-Eso está claro. ¿Y de autor?

También, somos autores y creemos que tenemos una 'marca de la casa', Pintó & Caye, a la hora de explicar nuestras historias. Nuestro cine se basa en el humor negro y el surrealismo, también cuidamos la estética y explicamos historias con temas muy potentes pero sin caer en la pretensión. Nuestro cine es de autor, pero no para minorías, creemos que podemos llegar a todo tipo de público.

-Has abierto un buen melón. ¿Cómo surgió vuestra alianza? ¿Sois los hermanos Coen o Tip y Coll?

Cada uno hacíamos nuestros cortos y un día nos conocimos ya que nos eligieron para un proyecto en común. Empezamos a hablar de cine como locos y descubrimos que éramos vecinos. Con el tiempo surgió la idea de dirigir juntos e hicimos el corto «Nada S.A.», que fue muy bien, ganó muchos premios y vimos que juntos hacíamos buen tándem, así que seguimos hasta ahora. Lo de los Coen nos encanta pero, lamentablemente, no tenemos su talento pero físicamente somos más Tip y Coll, Albert mide más de 1'90 y yo 1'68.

-¿Cómo os repartís la dirección?

La clave es que somos muy amigos, nos conocemos muy bien de haber hecho los cortos y hay mucho respeto. desde que existe el proyecto lo trabajamos todo juntos y es allí donde se cuece la película. Pasamos muchas horas discutiendo y elaborando la historia, desde el guión, el story, planificación, acting... todo. Las guerras entre nosotros las tenemos en ese momento. Cuando nos ponemos de acuerdo al 100% es cuando nace la peli marca Pintó & Caye. En rodaje ya no hay contradicciones ni problemas porque lo hemos trabajado tanto que ya sabemos lo que va a hacer cada uno. Los actores nos llaman el monstruo de dos cabezas ya que en el rodaje estamos juntos cuando tiramos el plano, pero antes uno está más con los actores y el otro preparando el plano con el director de foto, es nuestra manera de trabajar y como nos sentimos más cómodos.

-¿Ha sido difícil encontrar una distribución?

Si, muy difícil, sin teles, ni ayudas ni presupuesto estrenar una peli como la nuestra es casi una misión imposible. Por suerte, Festival Films ha sido valiente, ¡son de Bilbao! Han puesto la peli en casi 50 salas, a ver cómo funciona y si el boca oreja nos da una alegría. «Matar a Dios» es una peli para que el público se lo pase bien, así que esperamos que vayan a verla en masa.

-El título es muy potente, ¿os ha dado problemas? En los tiempos que corren, nunca se sabe…

Alguno se ha molestado, pero nos importa poco la verdad, estamos hartos de lo tontos que nos estamos volviendo, hartos de la censura y lo política mente correcto, tenemos la piel demasiado fina y si alguien se ofende por el título es su problema. Queríamos un título contundente que reflejara el espíritu de la peli y creemos que «Matar a Dios» es el título perfecto para esta historia.

-Sin duda. De hecho, puede dar la sensación de que la historia creció a partir de la idea del título.

Pues no fue así, el título salió mientras la historia se escribía. Se habló de otros títulos, pero por suerte elegimos este… «Matar a Dios», ¿mola mucho, no?

-Claramente, subrayamos. Hay claras influencias del cómic y el cine de género, ¿podéis confesar alguna?

Sin problemas. De cine nuestros referentes son varios: Álex de la Iglesia, Fesser, Berlanga, Buñuel, Caro & Jeunet, los Coen, Terry Gilliam… Tipos que no lo hacen del todo mal. Respecto al cómic, personalmente me ha influido Fernando de Felipe, me chifla «Museum» y todas las obras de este autor.

-Un dibujante a reivindicar, abducido por la vida académica. ¿Sin la colaboración de Emilio Gavira como Dios la película sería otra cosa?

Sí, escribimos el personaje para él, estaba obligado a hacerlo, no tenía opción, no imaginamos otro Dios que no sea Emilio. Hemos trabajado varias veces con él, somos amigos y sabemos lo que nos va a dar. Es un actor inmenso y un gran profesional, nunca falla.

-Tenéis un humor muy peculiar, bastante negro, sobre todo en los cortos.

Es nuestra marca de la casa, y no solo si hacemos cortos o largos, en nuestra vida personal también tenemos un humor negro y una mala leche particular. Nuestro cine refleja nuestra personalidad, por eso es cine de autor. En los cortos, sobre todo en «RIP», el nivel de humor negro es bestial, queríamos hacer un corto muy loco y apostamos por él, humor negro y un 'poco' de sangre es un cocktail que nos encanta.

-¿Cómo veis el actual panorama audiovisual? ¿Sois de los que ya no pensáis en películas sino en series?

Pensamos en historias, pensamos en cine, series, cortos y… en que nos den oportunidades para explicarlas. El mundo del cine está cambiando, la vida está cambiando, hay que adaptarse o morir. Internet ha cambiado nuestra vida y las plataformas han entrado con fuerza. Me parece bien, todo evoluciona, nosotros solo queremos currar, tenemos proyectos escritos de series y de largos. El que salga primero es el que haremos.

-También impartís clases, ¿qué recomendáis a los futuros cineastas?

Pues que si les flipa, si son apasionados, si no se imaginan sin hacer otra cosa que vayan a por todas. Eso sí, esto es la guerra y la mayoría de soldados mueren en las trincheras, hay que ser cabezota y picar piedra, a no ser que tengas un padrino o enchufe, entonces todo cambia. Lamentablemente, no es nuestro caso.

-Ahora queréis convertir en un largo uno de vuestros premiados cortos.

Sí, es una película basada en el corto «RIP», el guión está escrito y lo está valorando una productora de este país. Queda fatal decirlo pero es una pasada. Si conseguimos hacerlo la gente va a flipar, pocas veces he visto una historia con un humor tan negro. Estamos muy contentos con el resultado, ahora a ver si lo hacemos realidad porque el público flipará… Recuerda estas palabras cuando lo estrenemos en cines.

-Apuntadas están. ¿Qué debe cambiar en la mentalidad de un productor para abrirse a apoyar un cine como el vuestro?

Hay demasiada mediocridad, gente muy conservadora que no arriesga con historias originales o políticamente incorrectas. Estoy harto de ver que siempre se produce lo mismo, con los mismos o se copian productos que funcionan en otros países. Es la gran enfermedad de este mundillo, la mediocridad de los que mandan.

-¿Y cómo se os ocurre convencer a un espectador profano a que pase por taquilla?

No le queremos convencer, le queremos obligar, si les va la marcha. Si quieren ver algo diferente dentro del panorama del cine español nosotros somos la gente adecuada y «Matar a Dios» es la peli en la que gastarse los euros que vale una entrada. Indiferente no les dejará.

-La etiqueta «cine español» es un lastre, ¿más político que artístico?

Hay pelis españolas buenas, malas y regulares, como en todos los países.Lo que si que es cierto es que con la fuerza de las grandes teles se hacen más 'productos' que historias, también se intenta copiar a los americanos y se pierde la esencia del país y eso es algo que me da mucha rabia. Cuando veo una peli española que es una mala copia del cine americano me irrita. Es un tema largo. ¿El cine español está politizado? Todo está politizado, tristemente.

-¿Recordáis qué os hizo querer ser cineastas?

Albert quería hacer cine desde que nació y vio «La Roca» más de cincuenta veces. Yo soy de la época dorada de los 80 en la que ibas al cine y flipabas viendo «Los Cazafantasmas», «Regreso al futuro» y esas joyas de aquellos tiempos. Aparte, vengo del mundo del cómic y me encanta explicar historias.