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'En un lugar solitario'

Humphrey Bogart y Gloria Grahame juegan con la ambigüedad y retratan con fascinación y sutileza un Hollywood de tintes pesimistas y escépticos

Gloria Lahame en 'Un lugar solitario' (1950)./
Gloria Lahame en 'Un lugar solitario' (1950).
Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONA

Ya se lo dijo Bogart cuando eran vecinos: «No te preocupes. Mantente en la oscuridad. La cámara siempre va a ir hacia ti». La anécdota se recuerda en 'Las estrellas de cine no mueren en Liverpool', actualmente en cartelera, donde se evocan los últimos años de la diva Gloria Grahame.

Uno de los filmes más importante de su carrera en Hollywood, que protagonizó precisamente junto a Bogart, es 'En un lugar solitario' de Nicholas Ray. Y lo singular es que pese a la potencia de la historia, su poderosa pareja protagonista y el vigor del cineasta esta adaptación de una novela de Dorothy B. Hughes que planteaba una esquemática y estereotipada trama criminal resultó en sus inicios un fracaso y no obtuvo ni premios posteriores ni nominaciones en la carrera hacia los Oscar.

La protagonista

Hace apenas una década, sin embargo, el llamado Comité de preservación del cine nacional (ligado al Congreso de los Estados Unidos), la incluyó entre los filmes patrimonio. 'Chicago, años 30' y 'Los dientes del diablo' son algunos de los títulos más importantes del cineasta rebelde, singular y personal que fue Nicholas Ray, considerado uno de los creadores más originales de Hollywood, especialmente en la década de los 50, y que debutó como director con la excéntrica cinta de suspense 'They live by night' (Los amantes de la noche).

'En un lugar solitario', con Humphrey Bogart y Gloria Grahame, y el western 'Johnny Guitar' (1954), certificaron su personalidad aunque su mayor éxito llegaría en 1955 con la película 'Rebelde sin causa', en la que consiguió una excepcional interpretación de James Dean.

Cartel promocional de 'Un lugar desconocido' (1950).
Cartel promocional de 'Un lugar desconocido' (1950).

Melodrama psicológico propio de la época, 'En un lugar solitario' combina en sus mimbres: sentido de la atmósfera, pesimismo y escepticismo. Un filme inédito en España durante mucho tiempo, uno de sus lemas impactantes es la famosa sentencia de Dixon Steele/Bogart: «Nací cuando ella me besó, morí el día que me abandonó, y viví el tiempo que me amó».

El talento de Ray para dirigir a sus actores y la fluidez de su cámara quedaron ratificadas en cintas como 'Bigger than life' (Más poderoso que la vida), hasta llegar a sus obras más espectaculares 'Rey de reyes' y '55 días en Pekín', ya en los sesenta. En las negritas de la historia el nombre de sus mejores películas aparece asociado a esos momentos en que el cineasta logró concentrarse en sus obsesiones, como el hombre atormentado y la violencia latente en la vida de su país.

El mito Bogart fue más que actor en esta cinta perfumada de encanto. Ayudó en su edificación y produjo este filme inteligente, que disecciona lo humano a través de una oscura historia de amor donde el cineasta de 'Johnny Guitar' alterna fidelidad a un estilo y pasión, noir y drama, lo atractivo y lo siniestro en un itinerario de desesperación y soledad. Dura y sofisticada, desoladora y seca, implacable, la obra de Ray se deja querer.

Humphrey Bogart y Gloria Grahame junto a los secundarios de 'En un lugar solitairo' (1950),Frank Lovejoy, Jack Reynolds y Jeff Donnell.

Un filme llevado a su terreno, estilizado, donde el propio Bogart matiza su personaje hasta lo insólito en un intercambio/duelo con Grahame. Fascinación y sutileza, amargura y una radiografía pesimista con Hollywood al fondo a través de la figura de un guionista acusado de asesinato.

Esa miscelánea de conflicto, disturbio, pesadumbre y desgarro conduce la traslación trágica y romántica al conflicto violento que subyace al tono negro para reflexiona sobre el destino. Ray, que llegó a rodar escenas en su propia casa particular, tampoco eludió el reflejo en el filme de las tensiones que vivía con Grahame, por entonces su esposa.

Curiosamente, años después, la actriz se casó con el hijo de Nicholas Ray, el que había sido su hijastro. Frente a imposturas e hipocresías, poses y convencionalismos, el cineasta deja claro en este título cómo jugaba con la ambigüedad, la mezcla de géneros y su destreza para sembrar de dudas e incertidumbres el territorio de los personajes y, por ende, de los espectadores. Gestos, poética, desazón, temblor, violencia, brumas, nobleza, desencanto, entre la violencia, la acidez, el acero y esa amenaza de que la vida discurre en permanente fuga.

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