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'Pose', una celebración de la vida

La nueva serie de Ryan Murphy, ambientada en el Nueva York de los años 80, merece una oportunidad por sus excelentes intenciones

Indya Moore es una de las protagonistas de 'Pose' (2018)./
Indya Moore es una de las protagonistas de 'Pose' (2018).
Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDA

Vive, lúcete, posa. Esa es la premisa que guía a los protagonistas de 'Pose', un grupo de personajes que han sentido el rechazo de la sociedad y de su propio entorno por su identidad sexual y que encuentran en los 'ball culture' un espacio donde poder ser y expresarse como quieren. Un lugar para celebrar la vida, dicen. Con esa intención nace la nueva serie de Ryan Murphy, que ha sido estrenada por FX y en España emite HBO. El primer episodio es una declaraciones de intenciones de lo que el nuevo título quiere contar y, sobre todo , de cómo quiere contarlo. Porque a priori uno podía esperar una inclinación hacia el drama a la hora de presentar a quienes forman parte de este universo, así como de sus circunstancias. Pero Murphy se ha inclinado por trazar un relato esperanzador y vibrante. Lejos de deleitarse en las penas, 'Pose' pretende contagiar esas ganas de celebración que imperaba en las 'ball culture'.

¿Pero qué son estas fiestas? Para saberlo hay que viajar al Nueva York de los años 80, cuando en la ciudad emergía la fiebre por estos encuentros, los 'ball culture', una suerte de competiciones de bailes y desfiles en las que participaba y visibilizaba el colectivo LGBT. Se organizan en Casas, a las que pertenecen distintos integrantes que sueñan con lograr sus propios trofeos y reconocimientos. Ellos son los protagonistas de 'Pose' y lo son en todos los sentidos. Murphy quiere con esta serie explicar, concienciar y rendir tributo. Y no se queda en medias tintas. Por eso la nueva producción puede presumir de ser la que cuenta con el mayor casting de actores y actrices LGTB. Y esto no es baladí, es una declaración de intenciones también. Sí, otra más.

'Pose' está llena de declaraciones de intenciones, de lo que persigue, de lo que intenta, de lo que ansía. Y eso invita a continuar viendo la serie, aunque el primer episodio no sea especialmente emocionante, caiga en algunas situaciones previsibles y peque de 'naif'. Quizá una serie ambientada en esta época y que ha de retratar un estilo de vida underground exigía un tratamiento menos convencional, es verdad, pero habrá que ver hacia dónde discurre la historia.

Por el momento hemos conocido a Blanca, Angel y Damon, una particular familia (Casa) que pelea por lograr sus sueños en un ambiente inhóspito en ocasiones. Ella ha adoptado el papel de madre y ha decidido fundar un hogar para que quien habite allí pueda dar rienda suelta a sus aspiraciones en la vida. Eso sí, para vivir con ella, es necesario ser valiente. Esa es una regla inquebrantable. Damon tiene miedo al rechazo y por eso duda a la hora de presentarse a unas pruebas para ingresar en una escuela de baile. Es Blanca la que le anima y casi le exige que haga acto de presencia y demuestre su valía. Le cuesta creer en sí mismo y más después de que sus padres lo echasen de casa por ser homosexual. Por su parte Angel, que ha iniciado una problemática relación con un hombre casado, busca nuevo emplazamiento en el que vivir tras el trato recibido en su anterior Casa y lo va a hallar junto a Blanca. Ellos serán bien recibidos en la Casa Evangelista (nombre elegido en honor de la célebre modelo Linda Evangelista).

En 'Pose' sobrevuela la amenaza del SIDA, aparece de fondo el refugio de la prostitución, está presente la discriminación por cuestiones sexuales o de raza, pero la decisión de Murphy es trascender todo esto y celebrar la vida, decantarse por aquellos que no tuvieron miedo en reivindicarse como eran. El creador vuelve a sorprender después de haber firmado títulos tan notables como 'Feud' o 'American Crime Story'. Se inicia así otra propuesta (él dirigirá dos episodios) de futuro incierto pero de excelentes pretensiones.