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'Por 13 razones', Netflix no necesitamos más razones

La plataforma estira su serie juvenil más célebre con una segunda temporada

Dylan Minnette es el protagonista de la segunda temporada de 'Por 13 razones' (2017-2018)./
Dylan Minnette es el protagonista de la segunda temporada de 'Por 13 razones' (2017-2018).
Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDA

El mayor pelotazo de Netflix la temporada pasada se basó en 13 razones, las que daba Hannah Baker para justificar su suicidio. 'Por 13 razones' se convirtió en la serie de todos los adolescentes (y no tanto) tenían que ver. Rápidamente los seriéfilos se familiarizaron con los nombres de Clay, Jessica o Justin, personas que aparecían en los cassettes de Hannah. La historia, basada en una novela de Jay Asher, narraba cómo un joven descubre en la puerta de su casa una caja (sin remitente) que contiene varias cintas de cassette grabadas por una compañera de clase que recientemente se suicidó. Poco a poco descubrirá que esas grabaciones han circulado entre todos aquellos que de una manera u otra tuvieron que ver con la muerte de la muchacha.

La ficción generó controversia por poner el foco de atención en el bullying juvenil y en el suicidio. Las opiniones se dividieron entre quienes se felicitaban porque una serie pusiese sobre la mesa problemas que afectan a mucha gente joven y se debatiera sobre ellos y los que consideraban contraproducente la temática ya que consideraban que se podía producir el efecto contagio. Estas últimas quejas llevaron incluso a que la producción se prohibiese en algunos países.

Protestas similares no han cesado desde el estreno de la serie. Hace unos días, sin ir más lejos, una madre de Florida acusaba a Netflix de conducir al intento de suicidio a su hija. La mujer aseguraba que todo lo que hizo su hija fue una copia calcada de lo llevado a cabo por la protagonista en la ficción y llegó a afirmar que los amigos de la chica fueron los que la animaran a hacerlo. «¿Por qué se emiten series que meten la idea en la cabeza de suicidarse?», se preguntaba la madre de la adolescente de 15 años, que decidió cometer el acto mientras su familia celebraba el Día de la Madre.

Christian Navarro, Tommy Dofrman, Tom Everett Scott y Michele Selene son los secundarios de 'Por 13 razones' (2017-2018).

Por todo esto es lógico que Netflix haya tomado una ristra de medidas para advertir a los posibles espectadores de su título de que lo que están viendo es solo ficción y que de ninguna manera han de resolver sus conflictos del mismo modo en que lo hacen o no los protagonistas de la serie. Los actores principales de 'Por 13 razones' han grabado un mensaje, que se incluye antes del visionado de la segunda temporada, en el que animan a los espectadores que puedan sufrir problemas parecidos a pedir ayuda. Además se ha habilitado una web en la que se especifican números de contacto y se incluyen consejos. Por si todo esto fuera poco, al finalizar cada capítulo se lanza otro aviso. A ese respecto a Netflix solo le ha faltado llamar uno a uno a sus abonados para exponer el caso. Afortunadamente, esto no se ha hecho (todavía).

Más allá de las cuestiones extranarrativas el problema de verdad de la primera temporada de 'Por 13 razones' era que le sobraban como 5 o 6 (razones). Si la serie hubierá tenido la mitad de capítulos se habría hecho más soportable. Llegó un momento en que al espectador le costaba creer que a Hannah le pudieran haber pasado más situaciones horrendas. ¿Es que la humanidad entera se había aliado contra ella? Parecía que sí. La propuesta de Netflix tenía buenas intenciones, planteaba argumentos actuales de una manera novedosa y estaba bien ejecutada, pero se hacía larga y al final increíble. Así que si ya de por sí le sobraban entregas, una segunda tanda parecía totalmente innecesaria. Y así ha sido.

La segunda temporda estira el ya estirado chicle de la historia de Hannah, explicando cómo se recuperan los afectados de todo lo que hicieron o les hicieron y se centra también en el juicio que plantean los padres de Hannah contra el instituto. Con esta premisa resulta complicado llegar hasta el episodio final, en el que se reserva una escena que de nuevo ha causado polémica por resultar (para algunos) demasiado gráfica. No la describiremos aquí, por si acaso alguien quiere hacer el esfuerzo de tragarse 13 capítulos más del folletín de Netflix.

La plataforma, por cierto, ha anunciado su intención de continuar. Se deja ver con estos episodios que el argumento puede dirigirse en el futuro próximo al uso de armas entre adolescentes en Estados Unidos. La temática, desde luego, no puede estar de mayor actualidad (incluso hubo que suspender una 'premiere' de la serie por la última matanza en un instituto de Texas). Lo complicado de creer es que a los mismos protagonistas les sucedan toda clase de tragedias.