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Avicii, historia de un juguete roto

Un documental recorre la vida de Tim Bergling, el DJ, compositor y productor que se suicidó el mes pasado

Avicii, en una escena del documental./
Avicii, en una escena del documental.
Iker Cortés
IKER CORTÉS

El pasado 20 de abril Avicii se quitaba la vida a los 28 años de edad. El artista sueco, uno de los responsables directos de que la música electrónica de baile (EDM, por sus siglas en inglés) abandonara el nicho en el que se consumía y pasara a encabezar las listas de éxitos más mainstream, dejaba tras su corta carrera un puñado de temas -'Levels', 'Wake Me Up', 'I Could Be The One','Waiting For Love' o 'Broken Arrows' son solo algunos de ellos- que ya son historia de la electrónica más comercial. ¿Qué pudo llevar a Tim Bergling a poner punto final a su existencia?

'Avicii: True Stories' bien puede dar la respuesta. Se trata de un documental producido por la BBC y disponible en Netflix que se estrenó hace apenas seis meses y que hace un sucinto repaso a la carrera de este compositor, DJ y productor. Dirige Levan Tsikurishvili, autor audiovisual experimentado en estas lides, que durante años no dejó de seguir al artista, documentando su vida y obra a través de diferentes trabajos. Por eso su mirada es la más completa posible.

El documental se sirve de vídeos de móvil y fotografías para retratar los primeros pasos de Bergling en la electrónica con 'FL Studio', un software que acerca la creación musical al dibujo. Y pronto se vislumbran tres de las habilidades del joven: un instinto fuera de lo común para crear melodías con gancho y una capacidad de aprendizaje y de trabajo sobre humanas -podía hacer jornadas de 16 horas trabajando en una sola canción-.

Y entonces entra en escena Ash Pournouri, quien hasta diciembre de 2016 fue su manager. Pournouri lo tuvo claro: iba a convertir a Avicii en una estrella internacional. Lo consiguió y lo más fascinante de la cinta es que las cámaras están ahí cuando el joven de origen iraní logra vender los derechos de una de las canciones por una cifra estratosférica.

A partir de ese momento comienza el descenso a los infiernos de Bergling. Tímido e introvertido, comienzan las giras interminables -llegó a actuar en más de 300 ocasiones durante un año- y Avicii se refugia en el alcohol para relajar la presión y quitarse los nervios. Pese a que hay fragmentos que invitan al optimismo, como esas sesiones de grabación que realiza con sus amigos, o las entrevistas a los distintos artistas que han colaborado con él, los problemas de salud se hacen pronto evidentes. La cámara continúa allí cuando Avicii, demacrado y débil, acaba ingresando en el hospital para ser operado por una pancreatitis y por un problema en la vesícula. También continúa allí cuando decide cancelar el resto de la gira pese a las presiones de Pournouri.

Narrada en orden estrictamente cronológico, 'Avicii: True Stories' es, en definitiva, la historia de un juguete roto. Una historia cuyo final no era difícil de prever.