«La música siempre fue para nosotros algo más que un entretenimiento»

El dúo zaragozano Amaral recala este sábado en el Bilbao Arena con un espectáculo «físico, enérgico y bastante explosivo»

Juan Aguirre y Eva Amaral durante su última estancia en Bilbao./
Juan Aguirre y Eva Amaral durante su última estancia en Bilbao.
SILVIA CANTERA

Estar de promoción implica madrugar en una ciudad lejos de casa para viajar a otra que lo está aún más. Antes de que te des cuenta, estás respondiendo preguntas sobre tu nuevo trabajo que, inevitablemente, acaban repitiéndose en muchos casos. Por eso, sin percatarse casi, los músicos que se encuentran en esta tesitura pueden acabar respondiendo con prisas, deseando que la jornada acabe de una vez por todas. Porque al día siguiente saben que les tocará repetir el ritual en otro destino. El encuentro de elcorreo.com con Amaral en un céntrico hotel de Bilbao se produce a media tarde, entre varias decenas de citas coordinadas a conciencia. «Sí, he perdido la cuenta de la cantidad de entrevistas que hemos hecho hoy», reconoce Eva Amaral. Al instante rectifica. «Igual no tenía que haberte dicho esto. No te preocupes, que no estamos cansados», se disculpa con una sonrisa y consigue que parezca que es la primera vez que se sienta a hablar con un periodista. «Nos hace mucha ilusión que los medios se hagan eco de la gira y del disco porque hacen que nos sintamos orgullosos».

El dúo zaragozano visita este sábado el Bilbao Arena en el segundo concierto de su gira española. Tras actuar en Latinoamérica, Amaral recala en Miribilla para ofrecer un espectáculo «físico, enérgico y bastante explosivo». Están encantados con el diseño del escenario, que «está hecho con mucho mimo» y refleja el carácter de 'Nocturnal', su último disco de estudio. Subirán un pedacito de cielo a las tablas. «Se ha juntado un equipo que ha trabajado con una ración extra de cariño y nos da la sensación de que se han alineado los planetas, nunca mejor dicho», bromea la cantante. Antes de dar el pistoletazo de salida a la gira, hicieron un gran ensayo con público y el resultado fue genial. «Ese día me marcó y me hizo pensar: 'qué bien me lo voy a pasar con toda esta movida'», apostilla entre risas.

Amaral

Sábado 14 de mayo, a las 21.30 horas
Bilbao Arena
Entradas: 28 - 32 euros

«Aprovechando la visita a Bilbao hemos ido a dar un paseo. Por momentos, si te olvidas de la ría y del Guggenheim, que son los aspectos más característicos, da la sensación de que estás en Zaragoza», cuenta Juan Aguirre, el guitarrista del grupo. Su primera vez en la villa fue teloneando al artista irlandés Aidan Bartley, «en un garito muy pequeño y con muy poco público». Ni siquiera habían publicado su primer disco. «Hemos ido creciendo y cada vez llegamos a sitios más grandes sin dejar de sentirnos como en casa», analiza.

Aunque, sin duda, uno de los conciertos que más les marcaron en Bilbao fue el que dieron en la Plaza del Gas. Era Aste Nagusia, corría el año 2002 y la popularidad del grupo había crecido de forma exponencial. «Nos llevamos una gran sorpresa porque había un puñado tremendo de gente y nadie, ni siquiera la organización, se esperaba algo así», recuerda Amaral. No puede aguantarse la risa mientras cuenta la anécdota. «En vez de llevarnos al escenario caminando, que habría sido lo normal, decidieron llevarnos en ambulancia para poder abrirnos paso entre el público. Pero claro, la gente no es tonta y se dio cuenta enseguida de que quienes iban dentro éramos nosotros. Recuerdo que golpeaban los cristales gritando 'Amaral, Amaral'», revive.

Ahora, con una carrera más que asentada y con una cantidad de premios que cuesta guardar en una sola vitrina, presentan en directo su nuevo trabajo. Se han tomado su tiempo para publicar 'Nocturnal', el primer álbum de estudio en cuatro años. «No tardaremos tanto para publicar el próximo disco. Ya tenemos bastantes canciones nuevas», cuenta Juan. «Y muy poco tiempo para ordenarlas», remata Eva.

Antes de publicar 'Nocturnal', sorprendieron con 'Ratonera', un tema reivindicativo en el que aparecían tanto políticos nacionales como extranjeros. «No sé cómo duermes por las noches estúpido farsante, si mientes más que hablas», comienza la canción mientras aparecen distintos personajes con la cara amoratada y en situaciones lamentables. Revolucionaron las redes y volvieron a demostrar que, aunque sea su columna vertebral, el amor no es el único tema que tiene cabida en sus composiciones.

Han escrito canciones con crítica social como 'Ratonera', sobre la violencia doméstica como 'Salir corriendo' o incluso sobre la importancia del cuidado del medio ambiente con 'En el río'. Como músicos, ¿sienten cierta responsabilidad moral a la hora de tratar esta clase de temas?

Juan: Mira, es la primera vez que nos lo preguntan (se queda pensativo). Al final todas las canciones están escritas bajo un prisma personal. Quizás es más un compromiso con nosotros mismos. Pero no queremos dar lecciones a nadie, porque quizás tampoco seamos los más indicados.

- Eva: No creo que sea bueno sentir que tienes una responsabilidad propia. No hay que hacer nada a lo loco y es importante ser consecuente con lo que haces. Pero eso debería ocurrirle a todo el mundo. Es más, creo que pensar en ello te puede frenar a la hora de crear. Y es importante sentirte libre y quitarte cualquier tipo de presión.

Inicios con el contrabajo

Antes de llegar a vender millones de discos, las composiciones de Eva Amaral eran de otro modo. Hacía canciones, pero nunca veían la luz; se las guardaba para ella. «Soy muy insegura y tímida. En aquella época era muy introvertida». Tras una pausa esboza una sonrisa. «Más todavía que ahora. Casi no hablaba. Tenía un mundo interior tremendo. Más que nada porque no sacaba nada al exterior». Su vergüenza se dejaba ver incluso a la hora de elegir instrumento. Hizo sus primeros pinitos con la batería, un instrumento perfecto porque «era comodísimo estar ahí detrás». Pero un día un grupo de la zona se quedó sin cantante e hizo una prueba. Poco después, conoció a Juan Aguirre, que por aquel entonces estaba en la banda zaragozana 'Días de vino y rosas'. «Hubo mucha conexión desde el principio», y el resto ya es historia.

Pasaron juntos por el conservatorio y acudieron a clases de contrabajo. «Era el único instrumento que quedaba libre», confiesa Juan Aguirre mientras una sonrisilla de aprobación se asoma en el rostro de Eva. «Para nosotros la música era algo más que un entretenimiento, aunque no supiésemos muy bien hacia dónde íbamos», continúa. «Sin ser demasiado conscientes», se esforzaban por seguir en el camino de la música. El primer instrumento con el que tuvo contacto el zaragozano fue la guitarra: «Básicamente hacía ruido. No era amateur, era lo siguiente. Pero me sentía bien. No sabía por qué, pero era un medio de expresión que me gustaba. Aún hoy me sigue aportando una especie de equilibrio».

Empezaron poco a poco, pero han llegado a decir que el éxito se les fue de las manos...

Juan: Todo aquellofue nuevo para nosotros, pero nos acostumbramos a vivir como siempre y nos lo tomamos un poco a broma. Siempre hemos querido que la música nos precediera y nos veíamos de alguna manera como los muñecos que sacamos por el disco de 'Pájaros en la cabeza', como dos dibujos animados.

- Eva: En aquella época nos parecía que éramos tan normales que al final parece que dejamos de serlo. De todas formas, en ningún momento hemos dejado de hacer todo lo que hacíamos antes. Hemos seguido yendo a la piscina y a la playa y no me he encontrado en bikini en ninguna publicación (se ríe).

«De los siete discos que hemos grabado, en el primero estábamos saliendo y en los otros seis ya no -cuenta Aguirre-. Nos sorprende que a la gente le choque que, tras 18 años de carrera, sigamos llevándonos tan bien porque no seguimos ningún método. No vamos al psicólogo ni nada parecido para componer juntos». Se complementan muy bien a la hora de trabajar y tienen una «sintonía» que les ayuda en el proceso de creación.

Lucha contra el sexismo

Una de las actuaciones más amargas para ellos acabó con una reprimenda de Eva Amaral en las redes sociales. Alguien del público, aprovechando el silencio entre canción y canción, le gritó 'zorra'. En aquel concierto de Radio3, la cantante prefirió no decir nada «para no darle protagonismo». Horas después, algo más calmada, decidió responder a ese insulto en su cuenta de Instagram. «Ayer no consentí que este patán se adueñara de la fiesta pero hoy, ya en frío, lo siento, no me lo como. ZORRA sí, MaciZORRA. Tú dentro de este zoo no eres más que una sabandija», respondió la cantante. «El caso es que no es la primera vez que me pasa algo así, pero después de mi reacción puede que sí sea la última. Igual alguno se lo piensa dos veces antes de decir nada», dice entre risas. «Lo escribí para que lo leyeran unos pocos amigos, por eso me sorprendió un montón verlo publicado en los medios», reconoce.

Aguirre nota esas muestras de machismo cuando la gente hace sus cábalas sobre cómo se reparten los papeles. «Cuando empezábamos había gente que pensaba que yo hacía toda la parte musical y que Eva se encargaba de poner la voz y de hacer las letras». Nada más lejos de la realidad; ambos hacen las dos partes. «Es una idea preconcebida por el hecho de que somos un chico y una chica. A mí me molestaba bastante. Hay líneas de guitarra que yo toco, las de 'Revolución', por ejemplo, que las compuso Eva, de la misma manera que hay letras que he compuesto yo», comenta. «Nos podemos intercambiar los papeles. Por eso he tenido mucha suerte de que la gente que me ha rodeado no ha tenido mucho interés por ver quién era mejor que quién. Me descoloca mucho todo eso, pero no es mi lucha», añade ella.

«Más allá de la música, es importante que los hombres también manifestemos nuestra opinión porque no creo que sea un problema exclusivo del género femenino. Es de todos, al igual que cuando se produce una agresión xenófoba no es algo que solo afecta a las personas de esa raza», explica Aguirre. El dúo ha ideado una fórmula para hacer caso omiso a esta clase de comentarios: «Seguimos trabajando. Funcionamos en un plano de absoluta igualdad como si fuésemos dos chicos, dos chicas o un par de hermafroditas».

Su interés por el tema continúa incluso con la grabadora apagada, con la entrevista ya terminada. Eva confiesa que desde pequeña le interesaron poco los roles sexistas. De hecho, se sentía mucho más cercana a los masculinos, empezando por su amor por la batería. Pasaba de las muñecas. «¿Sabes qué es lo mejor? Que luego todo el mundo quería venir a jugar a mi casa porque mis juguetes eran más chulos».