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«El rap es un arma que me permite usar muchas más palabras por estrofa que el pop»

Los uruguayos Cuarteto de Nos recalan por primera vez en Bilbao este domingo para presentar su último disco, 'Apocalipsis zombi'

Cuarteto de Nos./
Cuarteto de Nos.
J. MIKEL FONSECA

Por estos lares no son muy conocidos, pero Cuarteto de Nos banda uruguaya de rock alternativo muy consolidada en Latinoamérica, con casi 35 años de trayectoria sobre los escenarios. Y este domingo visitarán por primera vez Bilbao con un bolo en el Azkena para presentar su decimoquinto elepé, 'Apocalipsis Zombi'. Hablamos con Robert Musso, guitarrista, compositor y cantante del grupo.

Su último disco, más intimista de lo que acostumbran, presenta una serie de personajes «borgianos», como el inombrable, el hombre invisible, la bestia… ¿Qué le lleva a Musso a tirar de arquetipos? «Me interesaba que estos personajes retratasen con su voz propia la sociedad, cómo vivimos esta humanidad deshumanizada, valga la redundancia». El propio título del nuevo disco, 'Apocalipsis Zombi', hace referencia a uno de estos caracteres, el zombi. «Vivimos cual marcha zombificada, errantes por el planeta, haciendo todo más por contagio que por deseo».

Además del cambio temático de sus letras, también cambia la producción, De Juan Campodónico, quien ha firmado los últimos cuatro discos de la banda -«se volvió un integrante más de la banda prácticamente», comenta- pasa a Cachorro López, conocido por estar detrás de los controles para titanes como Calamaro o Julieta Venegas. «Nos hacía falta un productor multigénero que supiese mirar a la banda desde la distancia», explica Musso.

Al margen de la sonoridad, si de algo puede presumir el cuarteto -que en directo es un quinteto- es de unas líricas complejas dificilmente igualables por ningún otro cantante. «Soy un amante del idioma español», señala el frontman. «Me gusta poner algo de literatura, de juego con el lenguaje, de rimas y palabras, en el formato de canción pop-rock». Una fórmula que cuajó especialmente entre los oyentes más jóvenes de Latinoamérica. «El mainstream se está volviendo cada vez más monotemático», haciendo referencia al amor romántico que empalaga la mayoría de las canciones, «y el público agradece que se le hable de otras situaciones, de otras ideas. En ese sentido, nuestros shows son una especie de catarsis psicológica», explica. Las letras, como cabe esperar de una banda que lleva 34 años en activo, han ido evolucionando. «Antes teníamos un humor más crudo, que se ha ido volviendo en ironía y sarcasmos, incluso el absurdo o la paradoja». Lo que no han perdido es un ápice de ganas de seguir en la carretera. «Tenemos más ganas de tocar ahora que cuando teníamos 20 años. Tenemos una energía enorme, cada vez vamos a más festivales».

El cuarteto puede enorgullecerse de ser el primer -y de momento, único- grupo uruguayo en haber ganado, en 2012, dos Grammys latinos: Mejor disco pop rock (con 'Porfiado') y Mejor canción rock (con 'Cuando sea grande'). «Fue como la selección hubiese ganado la Copa América», rememora Musso con nostalgia y humor. «La gente lo recibió muy bien, Uruguay es un país 'chico' -3 millones de habitantes-, con una población muy envejecida y alejada de los principales núcleos musicales. Cuando ganamos, la gente se ponían la camiseta de la selección».

Llega el rap

La etiqueta de 'alternativo' se les queda corta. La banda, desde sus inicios, ha ido incorporando paulatinamente ritmos y sonidos de toda índole. «Nos conocemos desde pequeños, pero cada uno tiene sus inquietudes y las vamos incorporando. No somos fundamentalistas del rock. Si hay otro género que pueda aportarnos algo artísticamente, no tenemos ningún problema de añadirlo a la mezcla». Uno de los ingredientes fundamentales es el hip-hop, con el que comenzaron a coquetear para su álbum 'Raro' (2006) y que les dio un impulso muy importante en la escena musical. «Fue premeditado», revela Musso, «Pensaba que había llegado a un límite, que a partir de entonces iba a competir conmigo mismo, y eso es lo peor competencia que puede haber. Pero empece a investigar, a escuchar otras musicas... el rap fue un arma para mí, que me permitió usar muchas más palabras por estrofa que una canción pop». El éxito sí que llegó sin esperarlo: «No pensábamos que fuese a funcionar tan bien y que nos abriese las puertas definitvamente».

Confeso admirador del rap español, es imposible no preguntarle por la polémica situación que esta viviendo este género actualmente, con ejemplos como Pablo Hasel o Valtonyc. «Nos pasó lo mismo a nosotros hace unos años, por hacer una canción sobre el héroe patrio uruguayo, José Gervasio Artigas, que contaba su gesta libertaria, pero con unas copas de más. Tuvimos un juicio, pero al final no pasó nada, más bien lo opuesto, toda la gente quería escuchar qué decíamos. La censura, al final, se vuelve contra los censores. ¿Quién es dueño de tus oídos para decir que puedes escuchar y que no?».

Recital revitalizante

Esta gira, que también recalará en Barcelona, Valencia, Zaragoza, Donostia, Madrid, Sevilla y Lanzarote supone la segunda visita del cuarteto a España. La anterior fue en 2006 junto a Los Delinqüentes. «Teníamos estilos muy diferentes, pero el público respondió muy bien a las canciones a pesar de no conocernos apenas». Este desconocimiento, lejos de desanimarles, los «revitaliza» para intentar llegar a más gente. «Los que acuden a nuestros conciertos descubren algo que no ha visto en ningún otro sitio. Somos muy originales, y eso es lo que nos ha dado nuestro lugar», se jacta. «Nuestras canciones tocan temáticas como no lo hace ningún otro artista». A Bilbao llegan vírgenes. «Es una adrenalina nueva. Se juega el partido con la hora y media de recital». Tocará sudar la camiseta.