Este contenido es exclusivo para suscriptores

Accede 2 meses gratis a todo el contenido y disfruta de la mejor experiencia publicitaria

logo-correo-on2.svg
Acceso ilimitadoNuevas secciones y más contenidosNueva app solo para suscriptoresCartas de autor en tu emailOfertas y eventos exclusivos

Barrence Whitfield & The Savages: rock and roll para hacer feliz a la gente

Divertido entretenedor, 'el otro' Barry White amalgama soul, garaje y rocanrol gritado en su decimocuarto álbum, que presenta en una gira española que pasará por Maeztu (sábado, gratis) y San Sebastián (jueves 31)

Barrence en pose promocional de su nuevo disco / SCOTT BESELER/Scott Beseler
Barrence en pose promocional de su nuevo disco / SCOTT BESELER / Scott Beseler
Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Lo explica claramente el propio interesado: «Tocamos rock and roll viejo, bueno y enérgico, entreverado con un poco de soul y un poco de rockabilly. Es entretenimiento puro, música que hace feliz a la gente, que la empuja a saltar arriba y abajo y que logra que se olvide de las cosas que han sucedido en sus vidas durante el día. Por la noche, vienen a ver un bolo y se olvidan durante 75 o 85 minutos», asegura Barrence Whitfield, cantante de rock and roll al que hemos visto sobre un tablado vistiendo careta de gorila, jaleando al expresidente Obama, osando con castos estriptis e incluso chillando como un gorrino en peligro.

Ahora anda de gira española, siete conciertos con un día libre y dos fechas vascas: la tercera, el sábado 26 en Maeztu, Álava (Barrence y los suyos salen a las 22.30 h, con entrada libre, en la segunda edición del Mendialdea Music Festival, compartiendo cartel con los madrileños Aurora & The Betrayers y seis bandas más locales: cinco alavesas y una pamplonica), y la última jornada, la del jueves 31 de mayo en San Sebastián (Kutxa Kultur Kluba, 20 h, 14-18 euros), para la cual llegará descansado (el miércoles es su jornada de descanso) y donde tratará de contentar a sus amigos y promotores (la gira la organiza la tienda de vinilos irundarra Bloody Mary a medias con la agencia gallega I Wanna Management).

Barrence anda presentando 'Soul Flowers of Titan', según la promoción su decimocuarto álbum, el décimo bajo el marbete del grupo The Savages. El título del disco lo inspiró su idolatrado Sun Ra, jazzman vanguardista e influyente del que recuerda Barrence: «Siempre me ha encantado Sun Ra. Fui a verle un montón de veces y en 1985 Los Savages le teloneamos en la ciudad de Nueva York. Fue un espectáculo que nunca he olvidado, uno de mis tres mejores shows de todos los tiempos», ha declarado en entrevista con el experto Jim Sullivan concedida a la radio pública WBUR, perteneciente a la Universidad de Boston (como todas las declaraciones utilizadas en este texto).

Hagamos un poco de memoria: los bostonianos Barrence Whitfield & The Savages descollaron durante el revival garajero de los 80 gracias a su vocalista chillón, entre nosotros cariñosamente conocido como Barrencio, apodo que le pusieron los directores de la revista Ruta 66. Su combo de acompañamiento, Los Salvajes, que eran blancos, se disolvieron, pero el afrovocalista ha seguido ganándose la vida pegado a un micrófono, cantando desde blues negro hasta country blanco, animando desde festivales hasta bodas y guateques domésticos. El gran truco de Barrence Whitfield es que le gusta chillar con un estilo 'shouter' que proviene del rhythm and blues afroamericano antañón, y eso sorprende al desavisado y excita a quien se maneja en la materia.

Barrence Whitfield (Jacksonville, Florida, 13 de junio de 1955; otras fuentes fiables indican que nació en Georgia), pequeño y cabezón, gordinflas y rapado, suele ocultar su edad (pero tras muchos años investigando nos acabamos de enterar de que ya tiene 62 años) y no usa su verdadero nombre: en realidad se llama Barry White, igual que el afrosoulman, cavernoso, sexual y superventas. Su apelativo artístico proviene de su apodo de instituto, Barrence, pues los compañeros le motejaron así suponiendo que sonaba arrogante, y el apellido de Whitfield lo escogió el propio vocalista pensando en Norman Whitfield, productor de tantos éxitos del sello de soul Motown.

De niño, la familia de Barrence se mudó a East Orange, Nueva Jersey, donde él cantó en un coro góspel. Aparte, en el instituto cantó y tocó la batería en bandas de rock, prog-rock y funk. Estudió periodismo televisivo en la Universidad de Boston pero lo dejó y tuvo empleos en tiendas de discos: Strawberries, Nuggets… También curró de detective en un almacén.

Barrencio, exdetective, con gorra Sherlock Holmes, en el Kafe Antxiki, en noviembre de 2015.
Barrencio, exdetective, con gorra Sherlock Holmes, en el Kafe Antxiki, en noviembre de 2015. / Mr. Duck

Se dice que, en 1983, Barrencio y Peter Greenberg (guitarrista y su mano derecha en The Savages, ex DMZ y The Lyres) curraban en Nuggets, una tienda de discos de segunda mano de Boston. Greenberg estaba montando un combo de R&R instrumental con músicos de los Lyres y los Real Kids, y al oír cantar a su compañero de trabajo lo fichó para el grupo. Por entonces sus bolos eran memorables y la prensa describió al Barrencio veinteañero como «un chillón de soul con el espíritu de Little Richard, Wilson Pickett, Solomon Burke y el primer Don Covay». Entonces lo daba todo: se arrojaba en plancha sobre el público, rompía los pantalones, se hacía sangre en los codos, los labios y las rodillas…… Ahora es más moderado, de hecho tiene una rótula trasplantada.

El otro Barry White calcula que por la alineación de Los Savages han pasado más de 15 músicos. Los fundadores o pioneros del combo editaron dos LPs: 'Barrence Whitfield & The Savages' (Mamou, 84) y 'Dig Yourself' (Rounder, 85; tenemos los vinilos originales, dicho sea para presumir). Luego la formación original se desmanteló aunque el vocalista continuó usando el apelativo The Savages, que también se quedaría relegado en su carrera profesional: Barrence lanzó un par de LPs country mano a mano con el blanco de sombrero vaquero Tom Russell y además montó un octeto de blues llamado The Movers.

Tras tres lustros, unos quince años, sin discos de los Savages, Barrence Whitfield recuperó la magia y el nombre en 2010. Renovó su asociación con el guitarrista Peter Greenberg y lanzaron el disco 'Savage Kings' (Munster, 2011; en efecto, lo editaron en el sello vasco-madrileño), una ristra energética de procedencia negra (rhythm and blues, R&R, boogie y lentos soul del copón como 'I'm Sad About It' con sus alaridos adheridos) pasada por el tamiz garajero.

A esta rodaja le han sucedido tres más en el sello de Chicago Bloodshot: 'Dig Thy Savage Soul' (13), en sexteto (piano, saxo...), con el combo empujando y el bostoniano desgañitándose en soul dramático, R&R saltarín y R&B afrocanalla; 'Under The Savage Sky' (15), que sin llegar al salvajismo indomable del precedente agita con mogollón de rocanroles alborotados y se permite algún paladeable alarde soul (según Barrencio, este disco «da a los chavales un golpe de karate musical en la cabeza»); y el nuevo, 'Soul Flowers Of Titan' (marzo 2018, distribuido por Bertus en España), según la promoción «una salvaje, eléctrica, fantasmagórica mezcla de rock, garage, blues y soul». Sí, el nuevo es más áspero y garajero que los anteriores, menos carnoso, soulero y rocanrolero, pero mola mazo también.

Barrence atesora más éxito en Europa que en su país. Es más conocido en Inglaterra, Francia y España, y se nota en las hojas de ruta de sus giras. Él lo reconoce y lo agradece: «Los europeos, si ven algo que es legítimo, algo que los entusiasma, dicen: 'Tú eres lo auténtico'. Como Little Richard o Jerry Lee Lewis u Otis Redding. Se emocionan. He tenido la suerte de llevar los genes del buen gusto musical y he escuchado a todos esos artistas que menciono. Ellos son el rock and roll de verdad, el verdadero ritmo y el blues y el verdadero soul. Siempre ha sido así en Europa. Se juntan a tu alrededor y te apoyan de verdad».

Primer videoclip en la carrera de Barrence & the Savages, con la canción 'Let's Go To Mars', del disco 'Soul Flowers Of Titan'