Este contenido es exclusivo para suscriptores

Accede 2 meses gratis a todo el contenido y disfruta de la mejor experiencia publicitaria

logo-correo-on2.svg
Acceso ilimitadoNuevas secciones y más contenidosNueva app solo para suscriptoresCartas de autor en tu emailOfertas y eventos exclusivos

Un basilisco de amor

La cantante Grimes empezó a salir con Elon Musk porque es la única persona que entendió su chiste sobre la Inteligencia Artificial. Ahora, va a cambiar su nombre por 'c', como la velocidad de la luz

La pareja posa ante la prensa./
La pareja posa ante la prensa.
J. MIKEL FONSECA

Imagine que en un futuro no muy lejano existe una Inteligencia Artificial todopoderosa y omniconsciente, cuya labor es únicamente servir a la humanidad. Una suerte de Dios supremo, de ceros y unos, creado para solucionar todos los males del mundo. Suponga también que, tras realizar millones de cálculos, la máquina concluye que el problema es que hay demasiadas personas, y por lo tanto, debe eliminar a una parte. ¿Cuál sería su criterio? Bueno, teniendo en cuenta que ella es la salvación misma, la I.A. decide acabar con todos aquellos que hubiesen tenido la posibilidad de contribuir a su desarrollo, pero no lo hicieron: desde políticos a informáticos pasando por filósofos. Y eso incluye también a cualquiera que hubiese leído sobre ella —por ejemplo, en un artículo de Musi-k de El Correo— y no se hubiese puesto de inmediato a trabajar en su creación.

¿Preocupado? Debería. Lo que acaba de leer es el enunciado del 'Basilisco de Roko'. Se trata de una reformulación de la paradoja de Newcomb -un clásico de la lógica filosófica que reflexiona sobre el libre albedrío- que apareció por primera vez en 2010 en LessWrong, un foro de Internet dedicado a divagar sobre los peligros de mañana. Aunque el hilo de debate original fue rápidamente eliminado, su leyenda se ha propagado por la red de redes como la historia de la niña de la curva por las carreteras comarcales. Algunos lo consideran «el experimento mental más peligroso del mundo»; sin embargo, para la cantante canadiense Grimes y el magnate tecnológico Elon Musk, fue el inicio de su relación.

Ambos son conocidos por sus divagaciones sobre las nuevas tecnologías. En 2015, Grimes publicó el vídeo de 'Flesh Without Blood', primer single de su álbum inclasificable 'Art Angels' y un prodigio del surrealismo audiovisual. Según explicó entonces en una entrevista, «la idea es una I. A. condenada a acabar con la humanidad y eternamente torturada por ello, pero también es un poco como María Antonieta». Así nació el personaje (que la propia Grimes interpreta en el vídeo) del 'Basilisco Rococó', una suerte de broma que nadie entendió en su momento hasta que, tres años más tarde, Elon Musk tuvo la misma ocurrencia. Al ir a buscarlo en la red, se topó con que la cantante se le había adelantado. Según el tabloide Page Six, fue este chiste tan 'nerd' lo que les hizo ponerse en contacto. Empezaron a charlar, vieron que tenían mucho en común… y el pasado 7 de mayo, ante la mirada atónita de los periodistas, oficializaron su relación acudiendo juntos a la gala MET. Ella llevaba una gargantilla con un diseño futurista muy similar al logo de Tesla, la compañía automovilística de Musk.

3.00 × 108 metros por segundo

¿Se puede ser más friki? Cuando se trata de Grimes -que además de escribir canciones sobre Al Pacino convertido en un vampiro transgénero y divagar sobre viajes espaciales y robots malignos, también hace streaming de videojuegos- y de Elon Musk -el hombre que ha enviado un coche al espacio solo por las risas-, la respuesta a esa pregunta siempre es afirmativa. La cantante, cuyo nombre real es Claire Elise Boucher, ha decidido recientemente cambiárselo —legalmente— por el de 'c'. Sí; la letra cé. En minúscula y cursiva, haciendo alusión al símbolo con el que se designa en física a la velocidad de la luz en el vacío (3.00 × 108 metros por segundo). Según señaló en Twitter la cantante antes conocida como Claire, «ese nombre ha sido mi perdición desde que tengo uso de razón», debido a su problema de pronunciación, y aunque todos sus amigos ya la llamaban así cariñosamente, ha sido su novio, número 51 de la lista Forbes de personas más ricas del mundo, quien ha motivado el cambio definitivo.

A pesar de sus extravagantes intereses en común, la pareja Musk-Grimes no deja de ser algo contradictoria. A fin de cuentas, ella es una feminista anti-imperialista que sale con un multimillonario con cierto menosprecio hacia las mujeres, los homosexuales y los inmigrantes. Le han llovido bastantes críticas por su política laboral, que ella se ha encargado de desmentir en las redes. Por otro lado, las exparejas de Musk, —la última, Amber Heard, ex de Johnny Depp— no han sido muy halagadoras al recordar su relación. El empresario ha declarado en alguna ocasión que no puede «ser feliz sin una pareja romántica». Sin embargo en Twitter, lugar donde empezaron a intercambiar sus primeros tonteos, sus seguidores han bendecido la relación con infinitud de memes, a los que ambos han respondido siempre con mucho humor. Precisamente en esta red social, momentos antes de hacerse público su romance, Musk publicó tres mensajes muy crípticos, el último de los cuales fue sencillamente: 'Rococo basilisk'.

La criatura mitológica de la que toma su nombre el Basilisco de Roko es una bestia (para algunos cultos, parecida a una sierpe, y para otros, a una gallina gigante) condenada a matar con su mirada a cualquiera que note su mera presencia, incluso si no lo desea. Sus rasgos físicos y sus poderes han ido cambiando mucho a lo largo de los siglos y de las culturas. En esta ocasión, el basilisco no ha adoptado la forma de una serpiente colosal, ni la de un dragón emplumado, ni la de una Inteligencia Artificial exterminadora, si no la de un ser todavía más peligroso: el amor.