NO TIENE OTRA EXPLICACIÓN

JESÚS HERRÁN

Dejamos atrás una semana con las condiciones climatológicas alteradas entre el norte y el sur, como si el tiempo hubiera querido agradar a Roncero, su hombre, que ha sido nombrado embajador del sobao pasiego y la quesada. En el cálido sur la lluvia cayó minuciosa para llorar la muerte de Manuel Alcántara, su hijo predilecto; por aquí, en el áspero norte, salvo el jueves, el sol acompañó a los turistas para sorpresa de algunos y satisfacción de todos. Por nuestra parte, para que los viajeros no olvidaran la esencia de lo andaluz, hemos cumplido con el rito de llenar nuestras plazas con ferias de abril, mojitos, sevillanas y faralaes. Lo habitual por estas fechas en la geografía regional. También las hemos llenado de mítines políticos, aunque el PRC dice que es el único partido que completa el aforo –y para demostrarlo publica las fotos del público, que otros escamotean–; por eso no están de acuerdo con las encuestas que les niegan representación en el Congreso. Las urnas, este domingo, darán o quitarán razones. Ellos siguen haciendo una campaña que apuesta por las cosas nuestras, las cercanas, las del día a día: trenes, carreteras, hospitales, aeropuertos, turismo…

Enrique Álvarez –que no es político– prefiere alzar la voz desde la tribuna de este periódico para hablar de asuntos más elevados, casi siempre inspirados en la ley divina. El domingo apeló de nuevo al dogma para alertarnos del peligro moral que supondrá la aprobación de la eutanasia, «la muerte elegida ya no por Dios sino por uno mismo». Es una cuestión –lo dije la semana pasada– en la que deberíamos dejar a Dios al margen, porque, aunque la ley se apruebe, no será de obligado cumplimiento, y quienes defienden «el valor del sufrimiento y de la Cruz» seguirán pudiendo morirse según su gusto.

Si por un casual algún día caen en la tentación, estos versos del maestro Alcántara los absuelven: «Averigua quién te dio / esas ganas de morirte. / Ha tenido que ser Dios. / Ha tenido que ser Dios / un día que estaba triste. / No tiene otra explicación».

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Prc, Turista