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Dos pianistas, dos escenarios

La pianista cántabra Patrín García-Barredo. /
La pianista cántabra Patrín García-Barredo.
ricardo hontañón .
RICARDO HONTAÑÓN .Santander

Prosigue el Centro Botín con su actividad musical y dentro de su ciclo 'Grandes intérpretes' contó el pasado lunes con la presencia por primera vez en su auditorio del pianista peruano Claudio Constantini que, con un ambicioso programa, recordó el centenario de la muerte de Claude Debussy. Preocupado más por su segura técnica, de la que indudablemente hizo todo un alarde, que de sus medios expresivos, centró su recital en el entorno en el que vivió el músico francés. Si partió del 'Nocturno en si mayor de Chopin', traducido un tanto lineal y sin los precisos acentos, lo mismo cabe decir del firmado por Debussy con sus armonías renovadoras o en el primero de Francis Poulenc en el que, es cierto, hubo más intencionalidad y más color. Mejor fueron las cosas en la bellísima 'Suite Bergamasque' que conoce y domina conceptualmente en la que el mejor momento lo alcanzó en su inmortal 'Claro de luna'. El intérprete tuvo el acierto de abordar con tino la 'Habanera' que Manuel de Falla escribió en homenaje a Debussy, para concluir con el 'Gaspard de la nuit' de Maurice Ravel, con estupenda articulación en sus tres movimientos, dotados de efusión melódica en la 'Ondine', de lo obsesivo que late en 'Le Gibet' y de lo misterioso con carácter de pesadilla que hay en el 'Scarbo' que cerró una tarde de muy relativo interés en lo interpretativo. Que duda cabe que Constantini posee un dúctil sonido y pulsación controlada, pero también es que su personalidad queda un tanto desdibujada. Con todo la respuesta del público fue generosa, aún cuando no hubo bises.

 

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