'Nochevieja 2006: ante todo, mucha calma'

JOSE JAVIER ESPARZA
'Nochevieja 2006: ante todo, mucha calma'

Nadie podrá decir que se ha visto sorprendido por las programaciones de Nochevieja de nuestros canales. TVE-1 gastó la habitual fortuna en una propuesta que, por lo menos, resultó eficaz. Telecinco limitó su esfuerzo a una notable ingestión de uvas en Oviedo. Antena 3 siguió desgastando el capital de 'Aquí no hay quien viva'. Cuatro demostró que tampoco esto es lo suyo.Y poco más dio de sí la noche, aparte del décimo aniversario vitícola de Ramón García. Que no es poca cosa.

TVE-1: EL TÍPICO MENÚ DE LA CASA

La Primera, consciente de que también es la primera en Nochevieja y de que su oferta siempre funciona, repitió el consuetudinario menú: Cruz y Raya, uvas con Ramón y macroespectáculo musical. El programa de Cruz y Raya se llamaba '2005: repaso al futuro' y tenía como eje una parodia de la película 'Regreso al futuro'. Eso era un simple pretexto para el habitual encaje de 'gags' sobre la actualidad del año. En líneas generales, Juan y José trenzaron un buen trabajo, bastante superior a la última temporada de su 'show' semanal en TVE-1. Fueron muy buenos, por ejemplo, los 'gags' sobre la ley anti-tabaco, la parodia de 'La hora de la verdad' y la caricatura salvaje de Pepe Navarro en 'Pufus y Navarro'. Algo más flojo anduvo el repertorio de chistes políticos, que no es, visiblemente, el elemento natural de estos cómicos.

En materia de uvas, TVE-1 también apostó expresamente por la continuidad. ¿Y qué continuidad!: diez años, diez, lleva Ramón García -y su capa- explicando a los españoles cómo hay que comerse las uvas en Nochevieja. Esta vez cambió de pareja: no de concepto, porque la compañera siguió siendo el rostro más popular de la cadena, pero sí, precisamente, de rostro, porque esta vez ya no es Ana Obregón, sino -espejito, espejito- Anne Igartiburu, que ha vivido su mejor año profesional. Anne, de entrada, tuvo la excelente idea de aparecer envuelta en una capa española como la de Ramón.

Después se mantuvo un poco hierática, como tapada por la capa de Ramón. En todo caso, la puesta en escena de TVE-1 fue exactamente la que se esperaba.

Y para después, TVE-1 preparó la misma fiesta de todos los años, aunque con otros rostros: Mar Saura, Ivonne Reyes, Bertín Osborne y Jorge Fernández. El primer acto del espectáculo fue una aparición de Rocío Jurado cantando 'Como yo te amo' en singular versión con coro 'gospel'.

Después de eso, los cuatro presentadores intentaron dar aire nuevo a un guión que era de una planicie extrema, esteparia, adornado por unas actuaciones musicales excesivamente irregulares. Lo mejor del espectáculo fueron, sin duda, los propios presentadores.

LA 2: MINIMALISMO

Mientras TVE-1 se gastaba los dineros del contribuyente, La 2 se apretaba el cinturón. Su programación especial comenzó tarde porque antes se emitió el habitual capítulo de 'A dos metros bajo tierra', una serie de calidad contrastada, pero que no se concibió para vestir nocheviejas. La despedida del año propiamente dicha comenzó pasadas las once con el ya habitual 'Sol de medianoche', versión vernácula del internacional 'Midnight Circus', presentado para TVE por Sandra Daviú. El repaso por las actuaciones musicales de los diferentes países del mundo fue tan vistoso como de costumbre, aunque quedó raro que se intercalaran fragmentos de la lectura del Quijote. La voz española la pusieron Amaral, desde San Millán de la Cogolla (muy bonito), y David de María desde una bodega (un poco intempestivo). Después, ya en 2006, La 2 nos alegró la noche con 'El hotel de los líos', que quizá no es la mejor película de los Hermanos Marx, pero que es la más ajustada a la actual situación de TVE.

ANTENA 3: AQUÍ NO HAY QUIEN CAMBIE

Como era previsible, Antena 3 confió su noche al personal de 'Aquí no hay quien viva'. Es el tercer año que lo hace. El 'kit' (¿o quizá 'pack'?) de Nochevieja consistió, como de costumbre, en un episodio especial de la serie más vista de la cadena y en la presentación de las uvas por actores de la misma. El episodio contaba con el aliciente de incorporaciones externas de fuste, como Beatriz Carvajal y Álex Angulo. Fue lo más brillante en un relato de comicidad elemental que se abrió con menciones al Anticristo y terminó con el portero arrojando un pavo por la ventana. Hay que suponer que los numerosos aficionados a esta serie habrán encontrado gusto en tales alardes.

Los actores de 'Aquí no hay quien viva' que guiaron las campanadas de medianoche fueron Eduardo Gómez ('Mariano', el padre del portero), Eduardo García (el niño Cuesta) y Vanesa Romero (Ana, la nueva). De entre los campaneros repetía Eduardo Gómez, que para poner al público en sazón abrió su parlamento con una tabernera ristra de tacos. Después de eso, la gente ya supo a qué atenerse. Algo más de nivel tuvo el espectáculo posterior, titulado 'Feliz 2006 Pásalo'. Lo presentaban Silvia Jato, Michel Brown (de 'Pasión de gavilanes') y Jaime Cantizano. El guión no es que fuera para un emmy, pero tuvo soltura. Sobre todo, destacaron las actuaciones musicales: Paloma San Basilio, Chenoa, Ainhoa Arteta, Miguel Bosé, Marta Sánchez. La puesta en escena era buena y permitió a Antena 3 despedir la noche con una nota aceptable.

CUATRO: ESTA GENTE TIENE UN PROBLEMA

Para mantener el tono que domina en su parrilla desde su estreno, el programa de Cuatro resultó decepcionante, sobre todo si el espectador recuerda el acre y brillante espacio del año pasado en el viejo Plus, 'Don Quijote del Guiñol' (si alguien guardó aquella pieza, que la revisite hoy: fue premonitoria). En vez de inteligencia, Cuatro puso espectáculo comercial: un programa musical que repasó los números uno de 'Los cuarenta principales' en 2005. El programa se cerró con el convencional 'Imagine' de Lennon, con Yoko Ono impostando gesto de mucha trascendencia. Y después de las uvas, más videoclips en el musical 'Cuatrosfera Disco', con ambiente de discoteca o así. Pobretón de verdad.

En un contexto tan plano, toda la expectativa estaba puesta en las uvas. Cuatro depositó la misión en una pareja mixta: Eva Hache y George Bush, aunque, viéndolos en acción, no sería fácil decir quién era el guiñol y quién el humano de carne mortal. Bush estuvo contenido, comedido, fiel a sus registros de siempre; por el contrario, Eva Hache se mostró inquieta, nerviosa, agitada. Lo más significativo de su explicación sobre las campanadas fue la comparación entre el tañido de los cuartos y el estrépito de los bombardeos. El ritual de las uvas le quedó a Cuatro muy antiamericano, que era, aparentemente, lo que se buscaba. En ese sentido, cumplió su objetivo. Después de la execración cómica de los Estados Unidos, surgieron en pantalla Madonna y Cher. Sería para compensar.

TELECINCO: SHOW EN LATA Y UVAS ASTURIANAS

A Telecinco le salió una noche decentita, sensiblemente superior a la del año pasado, cuando nos flageló con un interminable e insignificante 'TV Top'. Es verdad que los conciertos de los chicos de 'Operación triunfo' dan de sí lo justo, pero nadie negará que son una buena forma de pasar el rato. Y aunque no fuera un espectáculo expresamente pensado para la Nochevieja, sino reciclaje de almacén, hay que reconocerle un buen nivel general de calidad. El concierto en cuestión era el celebrado en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Fue largo, muy largo: ocupó las horas previas a las uvas y muchos minutos de 2006. Pero precisamente de eso se trataba: llenar horas con un programa presentable y barato, antes de dar paso, ya en las honduras de 2006, al inevitable 'TV Top'. Misión cumplida.

Donde Telecinco brilló especialmente fue en las uvas. Una vez más, la cadena nos llevó fuera de Madrid. El año pasado fue Consuegra, por el centenario del Quijote; esta vez fue Oviedo, por ¿Por qué? Viendo allí a Antonio Lobato, la mayoría de los espectadores pensaría que pasábamos de Don Quijote a Fernando Alonso. Sin embargo, la versión oficial asegura que se trataba de celebrar los veinticinco años de los Premios Príncipe de Asturias. Antonio Lobato, con un insólito esmoquin sin corbata -o, tal vez, con ella-, ocupaba el balcón del Ayuntamiento ovetense junto al pugnaz escote de Carmen Alcayde, que ya es un atractivo habitual de las uvas en Telecinco.

Sobre la joven estrella valenciana hay que hacer dos observaciones: una, que cada vez lo hace mejor; dos, que sus modelos de Nochevieja siempre suscitan comentarios. Este año hay que alabarle los guantes amarillos contra el corto vestido negro; la bufanda verde manzana que coronaba el monumento hay que remitirla, tal vez, a un sano deseo de estar a juego con el pumarín local. El juego, de todos modos, lo puso Hevia, el gaitero, que apareció en el balcón para marcarse un número de virtuoso, esta vez sin la multitímbrica. Muy bonito.

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