La Filmoteca Universitaria abre 2006 con la negrura y acidez de Billy Wilder

Una conferencia del profesor Pedro Sangro y las proyecciones de 'Perdición' reanudan el próximo jueves, día 12, la actividad en la Escuela de Náutica

GUILLERMO BALBONASANTANDER
La Filmoteca Universitaria abre 2006 con la negrura y acidez de Billy Wilder

La nueva etapa de la Filmoteca Universitaria, que abrió su particular y renovado curso el pasado mes de noviembre, reemprende su actividad en el nuevo año con una dedicatoria especial a Billy Wilder, uno de los grandes directores de la época dorada de Hollywood y creador de comedias inolvidables que forman parte de la historia del cine. Su obra maestra 'Perdición', que será proyectada en la primera jornada, el día 12, y el excelente drama satírico 'El gran carnaval' destacan en esta revisión que se prolongará hasta el próximo 9 de febrero.

En este segundo año de programación se han ampliado los horarios (habrá dos pases semanales en lugar de uno) y se busca consolidar su nueva sede en la Escuela de Náutica. Guillermo Martínez dirige la Filmoteca de la UC integrada en el Aula de Cine, bajo dirección de Fernando Guerra, dentro del vicerrectorado de extensión universitaria.

Este curso se configura por la proyección de 24 títulos en un recorrido, tras las proyecciones de diciembre dedicadas a Hitchcock, por la comedia clásica, el cine oriental, la visión ácida de Wilder y los cuentos de Rohmer, hasta el 1 de junio. Los cinco ciclos monográficos o temáticos que integran la programación de este año seguirán el mismo patrón: la conferencia inaugural para analizar al autor o el género antes de la primera proyección y la doble sesión semanal. El próximo jueves el turno será para Pedro Sangro, profesor de lenguaje y narrativa audiovisual en la Pontificia de Salamanca, quien abordará un recorrido por la filmografía del maestro de origen vienés

. Antes de que las compañías de seguros lo enterraran en vida, Wilder compuso una sinfonía de películas en donde reflejó tanto la alegría como el dolor de vivir, a partes iguales. Mezcló la risa explosiva, el gag surrealista o elegante y la amargura, la carga de profundidad de la crítica vitriólica, el escepticismo, el patetismo, 'la negrura y la acidez' que enmarcan ahora este itinerario.

Dirigida por Wilder en 1943, el guión de 'Perdición', inspirado en tres historias de James M. Cain, fue escrito por el propio cineasta y el escritor Raymond Chandler. Fred MacMurray, Barbara Stanwyck y Edward G. Robinson son los actores que encarnan al trío protagonista de este largometraje que abre el primer ciclo de 2006. De 'Double Indemnity', (nombre original) el escritor dijo que era la única película adaptada de una obra suya que le gustaba y que la versión de Chandler y Wilder estaba llena de «cosas que le gustaría que se le hubiesen ocurrido a él».

'Berlín Occidente', filme de 1948 insertado en los años dorados de la Paramount, es uno de los frutos mayores del cineasta en esa década, después de que Wilder accediera a la dirección gracias a sus anteriores trabajos como guionista. Centrada en el Berlín de posguerra, la cinta es una curiosa comedia dado su tono negro en el que los personajes se mueven inmersos en una moral decadente y sombría, entre las canciones de Marlene Dietrich y esa melancolía que imprimía el cineasta cuando volvía la mirada a Europa. Un Berlín a modo de mercado donde la supervivencia es la norma. Wilder, austríaco, formó parte de la nómina de exiliados, intelectuales y artistas, desde los años 30. Como en el caso de Lang, Ophuls o Preminger, Wilder elige Hollywood como identificación norteamericana del mejor destino. Cuando fijaba la cámara en su Europa natal, cambiaba su tono cinematográfico y asomaba la nostalgia, la melancolía, el humor, la sobriedad.

En 'El gran carnaval', brillante película del genial cineasta, firma un drama satírico sobre el periodismo sensacionalista (tema que volvería a tocar más adelante en 'Primera plana') donde con su habitual mirada cáustica y corrosiva sobre la sociedad que le rodeaba, retrata a un periodista sin escrúpulos (magnífico Kirk Douglas) que utiliza el accidente de un minero para rentabilizar su propio trabajo con la complicidad de la autoridad local. Una sátira implacable contra el sensacionalismo que convierte cualquier acontecimiento, por duro que sea, en un espectáculo. La película obtuvo el premio del Festival de Venecia de 1951.

Finalmente, «Stalag 17» (Traidor en el infierno), protagonizada por William Holden y Don Taylor, se desarrolla en un campo de prisioneros alemán durante la segunda guerra mundial. Individualismo y solidaridad y una visión existencialista conviven en un tratado de supervivencia para esta comedia que deriva en una visión más cercana a la del vaquero solitario.

El perfeccionista Wilder explicó su propia receta sobre los detalles que deben rodear a un buen guión: «un personaje o punto de vista original, caso de la vida de los prisioneros en este filme; personajes muy coloristas para poder explicar su escepticismo; cierto suspense de los fines en los que se embarcan los protagonistas y la importancia del mensaje».