Siete miradas permeables a la vida

La galería Acuarela presenta una exposición fotográfica colectiva que retrata el presente

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSANTANDER
Siete miradas permeables a la vida

Siete fotógrafos, sus imágenes y sus enigmas. Siete formas de absorber el momento, de desenvolver la mirada. Siete miradas permeables a la vida. Siete formas de abarcar el límite entre el pensamiento y la mirada. Miguel Óscar García Fernández, Ceku, Mingo, Javier Vidiella, Gema M. Rodrigo, Araceli Gedack y Laura González Suárez protagonizan la exposición que presenta la galería santanderina Acuarela durante todo el mes de enero.

Tal y como explica el poeta Alberto Santamaría en el catálogo, los artistas utilizan la fotografía como «una manera de convertir el cuerpo, la calle, el tiempo, en un acontecimiento, en el suceso donde el ojo tiene hambre de ver el otro lado, la belleza y su salvajismo». Desde el elemento corporal puramente estético hasta una evidente noción social del arte, en la colección de obras exhibidas se encierran un verdadero catálogo de reflexiones instantáneas sobre lo que está sucediendo aquí y ahora, «una pluralidad de voces bien asimiladas tan recomendable hoy en día».

Poliedro expositivo

Javier Vidiella muestra torsos desnudos porque «cuando la piel es libre, cuando no hay miedos ni prejuicios, cuando la sensación de libertad es plena, entonces y en ese preciso momento, me limito a capturar la belleza oculta que cada uno posee y que hace sentirnos bien y libres».

Mingo retrata la pelea de un grupo de niños como reflejo de las preocupaciones y problemas de la sociedad actual. «La guerra, la posesión material, el poder o la vivienda están a la orden del día, pero para este grupo de menores, afortunadamente, era tan sólo un juego», porque los menores pasan enseguida del enfrentamiento a construir una casa. «Deberíamos aprender los adultos».

Ceku considera que la fotografía puede actuar «como una forma autónoma de expresión» y que se necesita aprender de «esos instantes que se convierten en objetos, de esas imágenes como códigos que nos permiten comunicar una serie de reflexiones internas que nos producen un efecto catártico y liberizador, que nos permite establecer un diálogo con el mundo a través de los ojos del espectador y del fotógrafo».

Gema M. Rodrigo denuncia con sus imágenes los escudos, barreras y muros que separan a la humanidad -«ataduras fácilmente franqueables porque se sostienen por débiles hilos»- y defiende la libertad para decidir cómo vivir, sentir y expresar.

Laura González expone con sus imágenes una visión nocturna de las cosas, su periodo favorito del día, «porque entonces las percepciones cambian para dar rienda suelta a la imaginación, nuestra vista engaña dejando paso a una mirada subjetiva».

Miguel Óscar García defiende la realidad no manipulada de la fotografía en contra de la desvirtuación de la realidad tan de moda en la actual comunicación visual.

Por último, Araceli Gedack realiza una mirada descubierta y descarnada ante otros como una interrogación sobre nosotros mismos.