De los propósitos de Año Nuevo a los Reyes Magos

VÍCTOR GIL ELIZALDECONCEJAL DE FOMENTO Y SEGUNDO TENIENTE DE ALCALDE DEL AYUNTAMIENTO DE SANTANDER

Inicio la lectura de la reciente tribuna del consejero de Presidencia, Ordenación del Territorio y Urbanismo, don Vicente Mediavilla, acerca de su reflexión sobre sus propósitos, compromisos y voluntad de mejora para el Año Nuevo, y por un instante siento que algo ha cambiado esta Navidad.

¿Nada! Sólo bastó pasar del primer al segundo párrafo para que mi ilusión se desvaneciera. Toda su reflexión está basada en la autocomplacencia de una auto calificada buena gestión y en dar rienda suelta a su obsesión por Santander y su equipo de gobierno. No reflexiona el consejero sobre la verdadera representación de su partido en Santander y Cantabria: el último partido en el Ayuntamiento y en el Parlamento.

Es decir, no reflexiona el consejero sobre el hecho de que el cargo que ostenta no es fruto del apoyo ni de la designación ciudadana, sino de un pacto (legítimo) entre los dos partidos menos votados de nuestro Parlamento. Mas aún, si la minoría a la que pertenece tuviera matemáticamente la responsabilidad que le da el apoyo ciudadano, para nada hubiera accedido a dicho cargo.

El consejero pretende ignorar el hecho de que el Partido Popular lleva gobernando desde 1995 en el Ayuntamiento de Santander, primero en coalición con el partido al que pertenece el señor Mediavilla, después con el mismo partido aun sin necesitar sus votos, y actualmente y por segunda vez consecutiva con una amplia mayoría, tal y como quisieron los ciudadanos a través de las urnas, que es en definitiva la única manera de calificar objetivamente una gestión.

El consejero, desde el más absoluto desconocimiento de la ciudad, lanza mensajes sobre temas internos de Santander en función de cómo interpreta y cómo se quiera escuchar una u otra noticia o situación. Y no sólo eso, sino que además, sin el más mínimo decoro, proclama sus ideas de qué hacer o deshacer, como quien se cree poseedor de la verdad absoluta, sea cual sea la disciplina de que se trate.

El señor Mediavilla se permite el lujo de afirmar sin rubor, por escrito, y así quedará constancia en las hemerotecas, que «no es aconsejable ignorar la opinión pública ciudadana y que los cargos pueden y deben rectificar cuando han tomado la decisión equivocada».

Lo dice quien no ha querido escuchar al Ayuntamiento de Santander, en el que por cierto están representados todos los santanderinos; lo afirma quien para no tener que oír lo que tiene que decir el municipio, gobierna a golpe de PSIR, «manu militari», como dice el presidente Revilla.

¿Qué incongruencia la del señor Mediavilla!, que se felicita por una decisión tomada en el Ayuntamiento, como ha sido paralizar la construcción de un aparcamiento subterráneo, que curiosamente no ha contado con el apoyo de los concejales regionalistas, es decir, de sus compañeros de partido.

Una gran diferencia entre su labor y la nuestra es precisamente esa: escuchamos y reflexionamos, no huimos hacia adelante, rectificamos si ha de hacerse, siempre en busca del interés de la mayoría. Dice usted que a comienzo de año hace balance y se plantea nuevos propósitos, sobre todo como cargo público. Esa también es una diferencia: un cargo público debe hacer balance y nuevos propósitos todos los días, sin excepción, pues para ello tiene una gran responsabilidad, que es el haber obtenido la confianza de los ciudadanos, aunque en su caso haya cierto desequilibrio entre la una y la otra.

El consejero, ni reflexiona ni hace el mas mínimo ejercicio de autocrítica sobre cuestiones que son de su directa responsabilidad y, por esta razón, ha estado ajeno a las propuestas de consenso y a las recomendaciones externas, incluso aquellas que son estrictamente técnicas y no políticas. Y así ha llegado a batir el récord de leyes recurridas y admitidas a trámite por el Tribunal Constitucional: el Plan de Ordenación del Litoral (POL) y los Proyectos Singulares de Interés Regional (PSIR), ambas de su directa responsabilidad. Ambos atentan contra la autonomía municipal y ambos se han llevado a cabo rompiendo el consenso al que todos los partidos políticos llegaron en la Ley del Suelo.

El señor consejero debe saber que su 'logro' principal es identificado como un ejercicio de poder (ejecutivo y legislativo) en contra de los municipios y su autonomía. Que su mayor 'mérito' no es otro que el de inventar o adaptar instrumentos para otorgarse competencias allí donde no las tiene. Ése es su 'juguete', en el que lo peor es precisamente el uso que se le da.

¿Cómo se puede, por encima del Ayuntamiento y de la opinión de los ciudadanos pretender destrozar uno de los mejores espacios libres de la ciudad como es La Remonta, cuando saben perfectamente que están planificados otros lugares para construir viviendas protegidas?

¿Cómo se pueden empeñar en utilizar un PSIR para realizar la nueva sede regional sin contar con el Ayuntamiento, desoyendo a los ciudadanos, en contra del criterio de todos los colegios profesionales y en contra de los técnicos de la Federación Cántabra de Municipios?

Señor consejero: relea el primer párrafo de su tribuna y reflexione nuevamente al respecto. Tal vez estas nuevas fechas de los Reyes Magos le resulten más propicias que las del Año Nuevo. Por mi parte le pido que todos sus 'juguetes' estén homologados por el consenso.