Los afectados por ictus reciben una atención especial en Valdecilla

Un equipo multidisciplinar plantea las terapias más avanzadas En Cantabria se registran mil casos anuales, y el 20 por ciento fallecen

M. A. S.SANTANDER
Los afectados por ictus reciben una atención especial en Valdecilla

Los afectados por el ictus de Cantabria se están ya beneficiando del Plan de Atención que se ha comenzado a aplicar en el Hospital Valdecilla y que supone que un equipo multidisciplinar pueda valorar cada caso y aplicar la terapia más adecuada. En la región se producen unos mil casos nuevos cada año, de los que el veinte por ciento fallecen y el treinta por ciento quedan con secuelas incapacitantes.

El ictus es una de las enfermedades más frecuentes y devastadoras en el mundo occidental, pues constituye la tercera causa de muerte, la primera de discapacidad física y la segunda de deterioro mental. El ictus -nombre con el que los profesionales sanitarios denominan la trombosis, la embolia y el derrame cerebral-, es una lesión producida en el cerebro por una alteración en la llegada de la sangre a través de los vasos sanguíneos.

La consecuencia más evidente del ictus es la hemiplejia, que supone una rápida pérdida de fuerza en medio lado del cuerpo que se produce cuando una región del cerebro se queda sin aporte de oxígeno.En el ictus, el daño cerebral irreversible se desarrolla generalmente en las primeras horas de evolución.

Equipo

Determinadas medidas terapéuticas aplicadas en estas primeras horas logran salvar tejido cerebral todavía viable, así como prevenir y tratar eficazmente las posibles complicaciones. Para aplicarlas es necesario llamar de inmediato al Servicio de Urgencias 061 ante cualquier sospecha de un caso de ictus.

Para desarrollar este Plan de Atención al Ictus el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla cuenta con un equipo multidisciplinar bajo la coordinación del doctor Mariano Rebollo, del Servicio de Neurología. Este equipo está integrado por profesionales sanitarios de Atención Primaria, del 061 y de los servicios hospitalarios de Neurología, Urgencias, Medicina Interna, Neurorradiología, Rehabilitación, Cirugía Cardiovascular, Neurocirugía, Cuidados Intensivos, Hematología y la Unidad de Alta Resolución Hospitalaria (UARH).

Además de estos recursos humanos se cuenta con la tecnología diagnóstica necesaria, entre la que destaca la tomografía computerizada craneal y los exámenes de las arterias cerebrales con ultrasonidos.

Asistencia

Si han transcurrido menos de seis horas desde el inicio de la lesión, se activa el 'Código Ictus', dirigido a lograr que todas las medidas diagnósticas y terapéuticas se realicen en el menor tiempo posible. Si el tiempo transcurrido desde el comienzo del ictus es menor de tres horas y el paciente cumple con unos determinados criterios, los profesionales sanitarios solicitan al enfermo o a su familia el consentimiento para aplicarle una medicación intravenosa, dirigida a disolver el coágulo que obstruye la arteria y restablecer la circulación cerebral normal. Este procedimiento se denomina trombolisis y logra evitar 140 muertes o dependencias por cada 1.000 pacientes tratados.

Todos los enfermos que reciben este tratamiento, así como aquellos que llevan poco tiempo de evolución de la lesión, son ingresados en la Unidad de Alta Resolución Hospitalaria (UARH), con camas dotadas de monitorización semi-intensiva. En este servicio, los pacientes son tratados durante el período agudo del ictus por un neurólogo con formación neurovascular y por los propios profesionales sanitarios, según medidas protocolizadas.

El tratamiento de trombolisis únicamente se aplica a una pequeña parte de pacientes que padecen un ictus, aunque aquellos enfermos que no pueden someterse a esta terapéutica también tienen una cierta capacidad de mejoría del déficit neurológico.

El grado y el tiempo de recuperación va a depender de varios factores, siendo el principal la gravedad inicial del ictus, ya que a mayor gravedad, menor recuperación y más lenta.

El tratamiento de rehabilitación logra aprovechar la mejoría de los pacientes para disminuir el grado de discapacidad de los enfermos. Aunque muchos pacientes no consiguen recuperar el grado de autonomía personal previo, cerca del 70% logra volver a caminar.