La goleta fletada, una sensatez del Gobierno de Cantabria

RICARDO ÁLVAREZ BLANCOCAPITÁN DE LA MARINA MERCANTE
La goleta fletada, una sensatez  del Gobierno de Cantabria

En lo publicado por EL DIARIO MONTAÑÉS respecto al proyecto de la corbeta-escuela «Villas del Cantábrico», incluyendo el artículo de don Javier Fernández Rubio del pasado día 2, destacan los dibujos y las múltiples fotos de sus promotores -y de los inseparables políticos- celebrando encuentros y conferencias en cuantas asociaciones exhibieron la maqueta del barco, cantaron sus presuntas excelencias e hicieron notar la -según ellos- urgente necesidad de que se construya para mayor gloria de Cantabria.

Y ya que el papel lo aguanta todo, para magnificar dicha gloria, el proyecto de «Villas del Cantábrico» pretende un «Ferrari de los mares», capaz de navegar a gran velocidad gracias a sus 8 velas cuadras -el doble que las del «Juan Sebastián de Elcano»- sin tener en cuenta la dureza de su maniobra, como acertadamente señalaba en este periódico, el 23 de enero de 2004, don Severo Burzaco, capitán de la Marina Mercante y uno de los pocos o quizá el único Capitán de Vela que queda en Cantabria. ¿No es más lógico empezar con un coche sencillo que con un Fórmula-1 si se pretende enseñar a conducir?

¿Y quien pone el dinero físico para construir y pertrechar el barco? ¿La treintena de entidades y los más de 14.000 firmantes que, según don Javier Fernández Rubio, apoyan el proyecto? Y cuando el barco esté listo ¿también pagarán todos los gastos, consumos y los salarios de una tripulación profesional capaz de hacerlo funcionar y enseñar a los alumnos?

Mientras estas preguntas no tengan una respuesta clara e inequívoca, o la corbeta se construya para un verdadero armador (solvente y sabedor de que un barco puede ser un insondable agujero en el mar, capaz de tragarse todos los dineros si no se cuida ni se mantiene con tripulación competente) la «Villas del Cantábrico» es un brindis al sol inmerecedor de un solo euro de nuestros impuestos que sus promotores pretenden canalizar a través de las poco reflexivas entidades públicas apoyatanas de la idea.

Por el contrario, suponiendo que la mayoría de los votantes de nuestra comunidad desean tener un barco para fomentar vocaciones marineras y mejorar la oferta turística (aún sabiendo que el flete o alquiler se pagará con nuestros impuestos) el fletamento de la goleta «Cantabria Infinita» por parte del Gobierno de Cantabria, es la decisión sensata de probar, con el mínimo gasto posible, antes de comprometer inversiones más cuantiosas.

Y lo afirmo basándome en la práctica del comercio marítimo estricto y con la libertad de no estar afiliado a ningún partido político ni haber votado a cualquiera de los dos de la coalición que nos gobierna. Si el Contrato de Fletamento -de alquiler en términos vulgares- ha sido negociado con el Armador Propietario de acuerdo con los términos de las pólizas marítimas, ante ser ser firmado por el político de turno, el Gobierno de Cantabria -económicamente responsable y totalmente diferente de la etérea fundación «Villas del Cantábrico» pasa a ser el armador. Disponente que ordena al capitán los viajes a realizar, dentro de los límites y por los meses contratados.

Y el Armador Propietario, para ganarse el flete sin descuentos por paralización contemplados en el contrato, deberá tener la goleta siempre dispuesta y tripulada por verdaderos profesionales que la cuidarán para ganarse sus salarios.

Justamente lo contrario de lo que hicieron los profesores ¿responsables? (asalariados públicos de la Escuela Técnica Superior de Náutica de la Universidad de Cantabria, integrada en la Fundación «Villas del Cantábrico») cuya vergonzosa negligencia provocó, en julio de 2003, el hundimiento del «Nebli», su buque-escuela, cuando estaba amarrado al muelle en la dársena de El Cuadro, sin guardián y sin que funcionasen los baratos y eficaces interruptores eléctricos para arrancar automáticamente las bombas de achique encargadas de mantenerlo a flote. ¿Será juicioso entregarles la gestión de la futura corbeta-escuela?

El deseable buen resultado del fletamento, además de cumplir los objetivos propuestos y crear clima, afición y la experiencia que puedan justificar la construcción de un buque nuevo en el futuro, demostrará el acierto de separar la política de la más eficaz gestión privada.