«Con el viento en la espalda»

Alberto Pico, párroco del Barrio Pesquero, bendijo la bandera y a la tripulación del buque ' FD Clara D´Amatto', a los que dedicó una oración de Juan XXIIII

D. B.SANTANDER
«Con el viento en la espalda»

Ayer fue un día muy especial a bordo del 'FD Clara DAmatto', el buque que ha cambiado de nombre, enseña, puerto base y tripulación en Santander. Eran las diez y media de la mañana, caían los primeros copos de nieve sobre la cubierta, cuando el párroco del Barrio Pesquero, Alberto Pico, procedía a bendecir el barco, la bandera y a los hombres que compartirán a partir de ahora malos y buenos momentos en sus travesías por las mares del planeta.

Pico fue capellán de un buque- escuela de la marina mercante y eso hizo que sus palabras se dirigieran de forma muy especial para la marinería, de nacionalidad filipina, en una sencilla ceremonia que se celebró en el puente y que contó con una madrina napolitana, Cristina Pierotti, familiar del armador.

«Fui marinero. Lo importante es bendeciros a vosotros.No importa si sois católicos o no, creyentes o no creyentes. Lo importante es que somos personas, todas iguales ante el misterio de Dios. Que este barco dé dinero a los demás, bueno, pero que sea fuente de vida para vosotros, que no estáis aquí veraneando. Yo pido a Dios que volváis siempre a tierra y os encontréis con vuestras familias» dijo Pico antes de bendecir el carguero de 170, 70 metros de eslora, un registro bruto de 17.951 toneladas y que puede transportar hasta 46.000 toneladas de mercancía y graneles.

Pico explicó a la concurrencia apiñada en el puente (madrina, capitán, oficiales, consignatario y representantes del armador y marinería) que él es desde hace 40 años párroco de un barrio de pescadores, tiempo durante el cual «se me han perdido en la mar otros tantos hombres, algunos niños de 14 y 16 años» para deseárles con transida voz que «¿Volváis!» y tras tomar el hisopo y rociar con agua bendita el barco, la bandera italiana y a la tripulación, finalizó con una bendición «de uno de los grandes hombres de la iglesia». Era la misma con la que el papa Juan XXIII se despidió de Bulgaria: «Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos. Que el viento sople siempre a tus espaldas. Que el sol brille cálido sobre tu rostro. Que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos. Y hasta tanto que volvamos a encontrarnos que Dios te guarde siempre en la palma de su mano».

El capitán, Giuliano Perelli, la madrina, Cristina Pierotti, y toda la tripulación a la que uno de los oficiales tradujo al inglés las palabras del sacerdote rompieron en aplausos. Luego, salieron al exterior del puente, donde la madrina estrelló una botella de champagne y algunos de los familiares de los armadores inmortalizaron el momento con sus cámaras digitales en medio de un chubasco de agua-nieve que caía en ese momento. Contra lo previsto el buque de la naviera 'Fratelli DAmatto' de Napoles no zarpó ayer, ya que faltaban por llegar unos papeles con la nueva documentación y puede que tampoco hoy se haga a la mar, aunque esté despachado por la Autoridad Portuaria para las dos de la tarde.