Castillos en el aire

Dis Berlín lleva a Siboney la tendencia a lo metafísico, el carácter colorista y el componente lúdico de sus esculturas

MARTA MANTECÓNSANTANDER
Castillos  en el aire

Dis Berlín (Ciria, Soria, 1959) ha regresado a Siboney -galería con la que ha sido protagonista una vez más en la feria ARCO- para mostrar sus creaciones más recientes. Bajo el sugerente epígrafe de 'Castillos en el aire' -título que apunta al carácter onírico y fantasioso de su contenido-, ha reunido cerca de un centenar de obras que son fruto del trabajo realizado durante los últimos meses en Cabezón de la Sal. La pintura, que lo acreditara como autor de una de las poéticas más personales del panorama español de los ochenta, ha cedido protagonismo a la escultura en esta nueva convocatoria, la sexta que realiza en la galería santanderina. Así, en esta nueva etapa, las formas escultóricas que podíamos intuir en pinturas anteriores, han dado el definitivo salto del lienzo para habitar la tercera dimensión.

El espacio expositivo, literalmente invadido de esculturas, se ha transformado en una gran instalación que configura un enigmático bosque de formas de todos los tamaños y colores. Cada obra ha sido compuesta por la yuxtaposición de piezas de madera previamente torneadas y pintadas con colores planos, muy intensos y brillantes: rojos, naranjas y amarillos que se alternan con verdes, azules e incluso dorados. Tan solo una pequeña escultura, 'El eremita', escapa a este despliegue cromático: una casita con un árbol, muy metafísicos, que presentan la madera desnuda.

Gran instalación

Las piezas obtenidas con la ayuda del torno, dispuestas unas encima de otras, sugieren columnas o estípites, torres e incluso árboles; geometrías en perpetua metamorfosis que destilan sobre todo fantasía y libertad. Junto a la viveza de los colores llama la atención el predominio de las curvas y el desarrollo vertical de buena parte de las obras, que en ocasiones se ramifican y se retuercen ocupando el espacio en distintas direcciones e intentando poner a prueba las leyes de la gravedad. Las esculturas de Dis Berlín se muestran cambiantes, caprichosas, en constante estado de mutación, como si estuviéramos ante cuerpos vivos en la naturaleza. Las piezas verticales intercalan una singular colección de objetos coloreados (platos, moldes de cocina, la rueda de una bicicleta, lámparas, hélices...); no obstante, como decía Gilbert Lascault a propósito del trabajo de Calder, las formas resultantes «no se acercan nunca de forma exacta a lo que permite definirlas».

Junto a las piezas verticales se muestran una serie de formas planas suspendidas del techo que proyectan hermosas sombras en el espacio. También hay esculturas de pared integradas de nuevo por formas planas, que apuntan directamente al pop, con referencias psicodélicas (guitarras eléctricas) y curiosos objetos que recuerdan los engranajes de extrañas maquinarias, letras, conchas y mejillones, botones, caracoles o cáscaras de frutos secos siempre ocultos bajo los colores. Del carácter delirante de estas piezas pasamos a la serenidad y estabilidad de otro conjunto de esculturas de pequeñas dimensiones que conviven con las demás y nos remiten a formas conocidas como una hucha, un faro, un juego infantil, una trompeta o un huevo. Completan la exposición una serie de pinturas realizadas en su formato predilecto, el más pequeño, ya que la intensidad y la concentración son para él cualidades fundamentales en una obra de arte.

Experimentación continua

Dis Berlín es un artista inquieto, que investiga y experimenta continuamente buscando nuevos formatos, técnicas y soportes; buceando entre la abstracción y la figuración para obtener «una realidad que los demás vean desde fuera y reconozcan como algo aparte», en palabras del artista, «con su propio color». Constructor de un mundo propio habitado por un repertorio infinito de formas, su labor artística se funde aquí con la artesanía y la más pura invención. Alguien lo definió como «poeta de la imaginación y de los sueños, adicto a los colores».

Ajeno a clasificaciones estilísticas, Dis Berlín se mueve libremente de un lenguaje a otro, habiendo experimentado con la pintura, el collage, la fotografía, el dibujo, la moda, el cine e incluso el mundo de la edición ('El Caballo de Troya'). Su universo creativo es personal y sumamente heterodoxo, camaleónico, aunque sus señas de identidad siempre permanecen, como esa tendencia a lo metafísico, su carácter colorista y el componente lúdico que indudablemente singularizan las esculturas de esta exposición.

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