Comenzó el derribo de la vieja lonja de Santander, que durará doce días

Ayer fue tirada la marquesina y la próxima semana la nave central El concejal de Fomento califica de «error histórico» la decisión

JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSANTANDER
Comenzó el derribo de la vieja lonja de Santander, que durará doce días

Por fin comenzó el anunciado derribo de la antigua lonja de pescado de la calle Marqués de la Hermida. Los vecinos que lo contemplaban ayer, en general, se declaraban contentos porque, dicen, por fin se acaba con un edificio al que no encuentran valor alguno y en cuyo solar se construirá un paseo marítimo. No todas estaban tan satisfechos: Víctor Gil, el concejal de Fomento del Ayuntamiento de Santander, calificó de «error histórico» la decisión.

Quedan atrás decenas de escritos a favor y en contra; una oleada de interés ciudadano pocas veces vista en Santander y que no ha hecho modificar la decisión tomada. Los vecinos, incluso, se manifestaron en la calle a favor del derribo. No quieren un centro cultural en ese antiguo edificio, quizá por que nadie les explicó bien las bondades del mismo. Lo que todos reclaman es un barrio más habitable, con zonas verdes, paseo y aparcamiento para sus coches. Esto es lo que les han prometido las administraciones. De momento, la lonja comenzó a caer poco después de las ocho de la mañana de ayer. La empresa Cuevas se adjudicó el derribo.

En doce días ya no existirá. Este es el plazo establecido por los técnicos para que el edificio, que fue inaugurado en 1952, sea sólo historia gráfica.

Una máquina retroexcavadora con mordaza liquidó ayer en pocas horas la marquesina norte. Las obras se interrumpen durante el fin de semana, pero la próxima semana una retroexcavadora de veinte metros de altura comenzará a tirar el bloque central, desde el este al oeste, teniendo especial cuidado con la zona sur del edificio, que se asienta en parte sobre los motilones del muelle. Técnicos de Cuevas explicaron que no hay peligro para el vecindario o la circulación de automóviles, porque es un edificio separado del núcleo habitado. El edificio de la antigua lonja fue construido en torno a 1950 y ha estado en servicio hasta hace tres años. Mide 99 metros de longitud por 30 de anchura. Ayer no había mucha expectación en el barrio para seguir el derribo de la lonja. Todos los vecinos consultados se mostraron de acuerdo con el derribo, entre otras cosas porque se había convertido en centro de reunión de personas no deseadas y en urinario para perros.

Nuevas vistas

La marquesina cayó fácilmente. Algunos vecinos de edad afirmaron que se «notaba la mucha arena y el poco cemento y hierro con que fue construida la lonja. Era un mal edificio cuyos pilares interiores fueron reforzados con el paso del tiempo». La semana pasada fue derribada la fábrica de hiello y desde la acera de Marqués de la Hermida ya se divisa un nuevo paisaje a lo lejos: la nueva lonja, los almacenes y las montañas de carbón.

Quedara muy bien Marqués de la Hermida con un paseo y zona ajardinada y de recreo para chicos y grandes. Pero da pena que desaparezca un edificio que es parte de la historia arquitectónica de la ciudad. En este gran barrio Castilla-Hermida viven unas 35.000 personas y cada día circulan de entrada a Santander por Marqués de la Hermida unos 25.000 vehículos. En el barrio se realizarán durante esta legislatura grandes obras de saneamiento, será plantado arbolado y se soterrarán los contenedores de basura.

El área en que se levantaba la fábrica de hielo y la lonja mide más de 400 metros de longitud de los que unos 150 estaban ocupados por ambos edificios. El Ayuntamiento de Santander convocó hace dos años un concurso de ideas sobre el destino que se podía dar a la lonja; el arquitecto y dibujante Peridis aportó notables ideas de cómo convertir la antigua lonja en centro dinamizador cultural y en los últimos meses han sido muchas las opiniones en contra y a favor del edificio. Pero la Autoridad Portuaria con el beneplácito y apoyo del Gobierno de Cantabria decidió en enero que el edificio fuera derribado. Ayer, el consejero de Presidencia, Vivienda y Ordenación del Territorio, José Vicente Mediavilla, que ha sido uno de los avalistas públicos de la decisión, indicó que «el derribo de la lonja es un tema del Puerto».

Día triste

El concejal de Fomento de Santander, Víctor Gil, explicó que «es un hecho muy triste y una situación irreversible para Santander, porque perdemos otro edificio importante». Gil indicó que «el Puerto y el Gobierno de Cantabria han mantenido al margen del proyecto a Santander» y recordó que «el Gobierno municipal nunca se ha manifestado ni a favor ni en contra del derribo. Creo que no se han escuchado las voces que pedían que se mantuviera en pie la lonja para convertirla en zona de encuentro del barrio. Podría haber sido un buen equipamiento ». Gil, de profesión ingeniero de Caminos, dijo que tirar ese edificio es «un error histórico. Intereses electorales, por un puñado de votos, han llevado a algunos políticos a tomar ese tipo de determinaciones».

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