El convento de Laredo de San Francisco

PABLO CABEZÓN
El convento de Laredo de San Francisco/
El convento de Laredo de San Francisco

La iglesia gótica de Santa María de la Asunción y el convento de San Francisco enmarcan el centro antiguo de Laredo, uno de los más amplios e interesantes cascos históricos de la comunidad autónoma, declarado Conjunto Histórico en 1970. Dispuesto a modo de retícula ortogonal desde la Edad Media lo componen dos piezas: la Puebla Vieja y el Arrabal. En esta última zona se ubicaron los franciscanos a finales del siglo XVII.

En 1431, fray Martín de Cereceda había establecido en el barrio de Barrieta el primer monasterio franciscano de Laredo, bajo la advocación de San Sebastián Mártir. Protegidos por el Condestable de Castilla, en 1516 el Papa León X les autorizó la marcha al interior de la población. Sin embargo, no consiguieron superar la oposición del cabildo de la parroquial de Santa María y trasdalarse hasta 1568. A favor de esta mudanza obró la dedicación con que los religiosos atendieron las necesidades asistenciales de los laredanos durante una epidemia peste en 1517, entrega que costó la vida a toda la comunidad, sobreviviendo sólo un novicio -la peste regresó a Laredo el mismo 1568 y provocó la muerte de más de medio millar de personas-.

Mudanza al Arrabal

Ayudados por la Cofradía de San Martín de Pescadores, los religiosos se trasladaron a los Cordoneros, en el Arrabal laredano. Poco después comenzó la construcción del convento de San Francisco.

La iglesia del cenobio marca el inicio del clasicismo en la villa, presenta una nave con cubierta de lunetos y capillas laterales con bóvedas de crucería, siendo atribuidas sus trazas al franciscano Miguel Aramburu. Alberga un retablo mayor prechurrigueresco realizado hacia 1665 por el maestro vecino de Liendo Francisco Martínez de Arce, que reproduce una traza de tipo retablo-tabernáculo. Entre las capillas, propiedad de familias destacadas de la villa, son de reseñar la de Felipe Vélez de Cachupín, edificada hacia 1689 y financiada con dinero traído de Perú, que alberga una estatua orante del fundador y un retablo de Martínez de Arce (1691); así como la capilla del capitán Pedro Saravia, que custodia un retablo realizado a mediados del siglo XVII, deudor de los trabajos del taller de Liendo, con esculturas atribuidas a Juan de Santiago o algún maestro de Siete Villas.

A comienzos del XVIII, se acometió la construcción del claustro, adosado al lado occidental de la iglesia y levantado a partir de un proyecto de Francisco Pérez de las Llanosas; y en 1753 se erigió el amplio pórtico precedido por arcos de medio punto en la fachada norte del templo.

El convento fue afectado por el proceso desamortizador de la década de los treinta del XIX y quedó suprimido, transformándose convirtiéndose la iglesia en parroquia. Finalmente, el 5 de enero de 1884, sus dependencias volvieron a ser ocupadas por un grupo de monjas Trinitarias procedentes de Villaverde de Pontones, que tenían la encomienda de dedicarse a la educación de niñas.

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